Es el actual consejero delegado de la filial de renovables

El Gobierno italiano elige a Starace como sustituto de Conti en Enel

Ha relevado a otros cinco altos ejecutivos de empresas públicas

Francesco Starace, nuevo consejero delegado de Enel.
Francesco Starace, nuevo consejero delegado de Enel.

Los relevos de los máximos ejecutivos de las grandes empresas italianas de titularidad pública acordados por el nuevo primer ministro, Matteo Renzi, han creado una gran expectación a lo largo de todo el fin de semana y ha sido lo más parecido a la resolución de una crisis de Gobierno. En el aire estaban los puestos de consejeros delegados o presidentes de media docena de empresas, además de públicas, cotizadas:la petrolera Eni;la energética, Enel; la operadora del sistema eléctrico, Terna; la siderúrgica Finmeccanica; Correos de Italia, y la compañía de ferrocarriles, Ferrovía.

Dado que el Tesoro italiano es el que tiene el control de estas compañías, Renzi decidió esperar al ministro de Economía y Finanzas, Pier Carlo Padoan, de viaje oficial durante el fin de semana, para hacer los anuncios. Desde hacía días se daba por segura la salida de Fulvio Conti como consejero delegado de Enel, del que se había llegado a asegurar que continuaría como presidente de la energética, un cargo no ejecutivo.

Los rumores apuntaban hasta ayer que el sustituto de Conti, artífice de la compra de Endesa, sería Francesco Starace, actual consejero delegado de la filial de renovables, Enel Green Power (EGP), muy bien relacionado con Renzi. Su nombre ganaba puntos respecto a los otros dos candidatos de la casa, cuyos nombres habían circulado: Luigi Ferraris, director financiero del grupo, y Andrea Brentan, consejero delegado de Endesa.

El Gobierno lo confirmó a primera hora de la noche y, con su nombre, el de Patrizia Grieco, como presidenta del grupo energético. Grieco procede del grupo Olivetti.

Máximo ejecutivo de EGP desde su creación en 2008, a Francesco Starace (Roma, 1955) se le ha reconocido su gestión al frente de la filial verde del grupo, en la que se integraron los activos de renovables de Endesa. Ha sido y es un defensor de este tipo de energías, que tendrán, en su opinión, un papel esencial en los mix energéticos.

Los relevos en las empresas públicas italianas como consecuencia del fin de los mandatos de tres años de sus máximos ejecutivos se han interpretado como una prueba de los planes de renovación y reformas prometidos por Renzi. En este sentido, el primer ministro italiano se ha encontrado con el dilema de seguir las consignas de los fondos de inversión, los accionistas con los que el Estado comparte el capital de los grupos públicos, que han recomendado una cierta continuidad, por ejemplo, en el caso de Enel, y la opinión pública que le pide candidatos jóvenes, no contaminados y que respete la paridad.

Como señalaba ayer el diario La Repubblica, “una oportunidad para reformar la clase dominante que ha gobernado algunas de las principales empresas que cotizan en la Bolsa de Milán, tres de ellas tienen el mismo consejero delegado desde hace nueve años y en el caso de Correos, hasta 12 años”.

Al frente de la petrolera Eni ha sido nombrado Claudio De Scalzi, quien sustituye a Paolo Scaroni, y como presidenta, a Emma Marcegaglia;Mauro Moretti dirigirá Finmeccanica y Francesco Caio, Correos. En esta empresa pública figurará como presidenta no ejecutiva Luisa Todini.

 

El visionario de la expansión internacional

Con Fulvio Conti (Roma, 1947) se cierra una etapa clave para la historia de Enel. Nueve años marcados, esencialmente, por la compra de la primera eléctrica española tras el largo proceso de opas al que fue sometida entre 2005 y 2007: primero la de Gas Natural, después la de Eon y finalmente, la conjunta de Enel y Acciona, que resultó ganadora. Conti, que se negó a participar en el acoso a Endesa sin el visto bueno del entonces Gobierno de Zapatero (al fin y al cabo, Enel es un grupo público y una inversión como la que se requería debía ser aprobada por el Ejecutivo italiano) sí quiso jugar su baza y reclamó los activos sobrantes de la opa, aquellos que la autoridad de la Competencia obligaría a vender. Para ello apelaba al derecho de Enel, que había participado en el proceso de apertura del mercado eléctrico español con la compra de la pequeña eléctrica Viesgo, mercado en el que competía en buena lid. Además, su presencia con un tercio de los activos de Endesa serviría para equilibrar el sector.

La fuerte politización del proceso y un golpe de suerte (la de haberse personado en la batalla aunque sin muchas ambiciones), le puso en bandeja el control de Endesa. Este lo logró tras cohabitar con Acciona 18 meses.

Pero Enel compró Endesa en plena burbuja económica y pagó por ello un alto precio (40.000 millones de euros) por una compañía que le proporciona un 40% de su ebitda, y una presencia en Latinoamérica que por otra vía le habría resultado impensable a la italiana. El endeudamiento ha obligado a Enel a un estricto plan de eficiencia del que no se ha desviado y aunque se han dado los primeros pasos para la integración de Endesa, Conti ha optado por la prudencia, al mantener tanto la marca, como una cierta autonomía.