El Foco

Diez desafíos del directivo y consejero post crisis

Podemos afirmar, sin ser triunfalistas, que estamos divisando la salida de una de las peores crisis económicas que ha sufrido España.

Estos seis años de contradicción económica han marcado el tejido empresarial para bien

Así lo confirman la mayoría de los expertos económicos. Hace unos días Rafael Pampillón, profesor de Economía del IE, avanzaba que España está teniendo el mismo patrón de recuperación económica que ha seguido en los últimos 50 años. En primer lugar gracias a las exportaciones de bienes y servicios, en segundo lugar por la utilización de la capacidad productiva que está en aumento y conducirá a una mejora del empleo. Y en último lugar, esa mejora del empleo dará paso a una reactivación del consumo, que también tendrá un crecimiento positivo a lo largo de este año.

Recuerdo los años que trabajé como director de Programas del IESE donde el profesor Javier Díaz Giménez enfatizaba sobre el interés que había generado el Índice de Actividad Económica elaborado por Fedea y que está compuesto por variables como el PIB, el índice de sentimiento económico, ventas minoristas, el IPI, la matriculación de Turismos, el consumo de la electricidad y los trabajadores afiliados a la Seguridad Social. Este Índice marca máximos hasta alcanzar más 0,3 puntos desde enero de este año 2014.

Pero estos datos positivos no pueden llevarnos a desfallecer en nuestro esfuerzo y trabajo diario por continuar movilizando la economía. La todavía amenaza del desempleo, el déficit público y la debilidad del crédito, deben conducirnos a continuar sin descanso con nuestra agenda de reformas estructurales: laboral, pensiones, unidad de mercado e incremento de la competencia, Administraciones Públicas, de energía y fiscal.

Ha sido una crisis muy dura, con muchas dificultades, pero con lecciones muy positivas aprendidas

Nuestro genial Cervantes apuntaba que “la felicidad no está en la posada sino en medio del camino”. Esta frase nos conduce a la reflexión de que estos seis años de contradicción económica han marcado el tejido empresarial para bien. Las empresas españolas han tenido que incrementar su competitividad, reduciendo costes tanto en materias primas como laborales, así como la reducción de cargas financieras. Asimismo, éstas han tenido que poner el objetivo más allá del horizonte apostando por la internacionalización e incrementando considerablemente las exportaciones.

McLuhan sentenciaba que “nuestra Era de la Ansiedad es, en gran parte, resultado de intentar hacer el trabajo de hoy con herramientas y conceptos de ayer”. Por este motivo, las empresas de hoy día, tienen que afrontar e ilusionarse con los nuevos desafíos para lograr el éxito.

  1. La presión constante por los resultados, en un entorno donde las ventas son el oxígeno necesario para sobrevivir.
  2. El equilibrio entre el corto plazo y la visión estratégica a largo plazo, cuando la urgente y lo importante compiten por el protagonismo de la agenda directiva.
  3. El balance entre el desapalancamiento financiero y las necesidades para crecer y aprovechar nuevas oportunidades, con unos mercados financieros casi cerrados y un impacto crítico de los intereses de la deuda en la cuenta de resultados.
  4. La gestión del talento, después de cinco años de ajustes en eficiencia que se han traducido en sacrificios por parte de los equipos y un déficit de confianza y motivación.
  5. La flexibilidad necesaria para entender al nuevo consumidor y para crecer en un contexto diferente marcado por factores disruptivos como la digitalización o el low cost.
  6. La visión global en un tablero de juego internacional, única salida para los bienes y servicios con un mercado nacional que se ha mantenido en clara contracción.
  7. Los principios en los que anclarse en medio del tsunami actual de crisis de valores. Así los criterios que marcan nuestra labor como headhunters podrían resumirse en ética, confianza, calidad, profesionalidad, discreción, experiencia en amplios sectores de la actividad empresarial, creatividad, innovación y rapidez.
  8. La importancia, que he constatado en mi paso por el Gabinete del Presidente del Gobierno, de la relación con el Gobierno que representa un 46% del PIB y es un actor clave como cliente, regulador o en pro de la necesaria seguridad jurídica.
  9. Un cambio profundo en el gobierno corporativo, con figuras como el Consejero Independiente Coordinador, que marca una tendencia creciente por las buenas prácticas, la mejor gestión y el conocimiento o experiencia profesional sobre el ámbito de actuación de la compañía.
  10. Y la vuelta a lo básico, como nos recuerdan los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE: “Los miembros del Consejo deberán actuar disponiendo siempre de la información más completa, de buena fe, con la diligencia y atención debidas y en el más alto interés de la sociedad y de los accionistas”.

Soy un apasionado de la política y un admirador de Winston Churchill cuando decía: “Estoy convencido de que en este día somos dueños de nuestro destino, que la tarea que se nos ha impuesto no es superior a nuestras fuerzas; que sus acometidas no están por encima de lo que soy capaz de soportar. Mientras tengamos fe en nuestra causa y una indeclinable voluntad de vencer, la victoria estará a nuestro alcance”.

En definitiva, una crisis muy dura, con muchas dificultades, pero también con lecciones muy positivas aprendidas y con nuevos desafíos para los directivos y consejeros.

Antonio Núñez Martin es socio de la firma de headhunters Parangon Partners y Presidente de la Asociación de Alumni de Harvard Kennedy School.