El organismo subraya la importancia de la reestructuración de la deuda empresarial

El FMI advierte que no volverá el crédito a España si no hay demanda solvente

El director de Mercados de Capital del Fondo Monetario Internacional, José Viñals.
El director de Mercados de Capital del Fondo Monetario Internacional, José Viñals.

El regreso del flujo de crédito en España necesita no solo del “saneamiento” de las cuentas de los bancos, sino también que crezca “la demanda de crédito solvente”, apuntó hoy José Viñals, director de mercados de capital del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Si los bancos españoles continúan la senda de mejorar sus ratios de capital y sus niveles de provisiones, esto tiene un efecto saludable sobre la capacidad de los bancos de otorgar crédito y esto termina traduciéndose en un mayor flujo hacia la economía”, dijo.

Los progresos en este área se van “notando poco a poco”, dijo Viñals a los periodistas españoles al término de la presentación del informe de Estabilidad Financiera Global del organismo internacional, en Washington.

No obstante, aseguró que “el flujo de crédito no sólo necesita la predisposición de los bancos a otorgarlo sino que también haya demanda de crédito solvente”, por lo que son “importantes” los procesos en marcha de “reestructuración” de deudas empresariales.

“A medida que los bancos han tenido mejor posición para conceder crédito, las condiciones han mejorado, los tipos de interés han disminuido”, agregó. El organismo ha llegado a calcular en cuánto mejoraría la concesión de créditos si aumenta la capitalización de la banca. Las simulaciones llevadas a cabo por los técnicos de la institución internacional muestran que el nivel de crédito en España podría mejorar en ocho puntos porcentuales a lo largo de cuatro años, con una variación al alza de 170 puntos básicos de la ratio de capital de los bancos.

Bajo riesgo de contagio desde América

Por otro lado, descartó posibles contagios en España de los riesgos apuntados por el Fondo para los mercados emergentes ante el ajuste de las condiciones de financiación exterior con la normalización de la política monetaria en EE UU.

“Efectivamente, España tiene una posición financiera y no financiera muy importante en Latinoamérica (...) La buena noticia es que los países latinoamericanos, como México y Brasil, con mayor presencia española son economías que cuentan con elementos de protección, colchones que ayudarán a sortear episodios de posible volatilidad”, concluyó Viñals.

En su informe, el FMI también advierte de que la deuda de empresas y hogares sigue siendo muy elevada en el sur de Europa y subrayó el estancamiento en el proceso de saneamiento de los balances de los bancos en la zona euro, lo que constriñe el flujo de crédito y frena el crecimiento.

“La reestructuración del sector empresarial endeudado en la zona euro se ha visto estancada porque no ha concluido el saneamiento de los balances de los bancos”, apunta el organismo. La “fragmentación” entre el centro y la periferia de la zona euro se mantiene, indicó Viñals. “Los avances han sido significativos, pero el proceso no se ha concluido”. Por ello, el organismo internacional insistió en que se hagan más “progresos” a través de una evaluación integral del sistema bancario, con especial hincapié en la deuda pendiente de las empresas.

Pese a la mejoría en los mercados de deuda soberana, el FMI se muestra cauteloso. “La actitud del mercado con respecto a los bancos y las entidades soberanas de la zona del euro sometidas a tensiones ha mejorado notablemente, pero es posible que esa actitud se haya adelantado al proceso de saneamiento de los balances que aún es necesario”, aseguró la institución dirigida por Christine Lagarde, que celebra esta semana su reunión de primavera.

Otro aspecto que preocupa al FMI es que los bancos de la eurozona han experimentado un deterioro de la calidad de su exposición a los hogares y también a empresas. Además, la entidad dirigida por Christine Lagarde calcula que entre un 30% y un 40% de la deuda corporativa de los bancos de España y Portugal correspondía a empresas cuyos ingresos eran inferiores al coste por intereses, algo que puede dificultar su recuperación. La institución señala además, que la mayoría de los activos ya impagados procede del mercado doméstico de las entidades, aunque aquellos bancos con una actividad transfronteriza significativa podrían verse afectados por la evolución de los acontecimientos en mercados emergentes.