Entrevista a: Ángel Cajigas, presidente de la patronal ATTA

“Cuando haya sequía nadie se acordará del precio de las desaladoras”

Ángel Cajigas, presidente de la Asociación Tecnológica para el  Tratamiento de Agua, ATTA.
Ángel Cajigas, presidente de la Asociación Tecnológica para el Tratamiento de Agua, ATTA.


Este ingeniero de caminos es la voz del colectivo de las principales empresas que ganan contratos fuera: Abengoa, Acciona Agua, Aqualia (FCC), Suez Environnement, GS Inima, Cadagua (Ferrovial), Sadyt (Sacyr), Tedagua (ACS), Isolux Corsán y Drace Infraestructuras. El 80% de la facturación de estas compañías procede del exterior, una tendencia al alza por la sequía de contratos en España.

Pregunta. Las empresas del agua siguen pidiendo un modelo de colaboración público-privada (PPP) para invertir en España. ¿Han avanzado algo?
respuesta. Seguimos igual, muchos de los problemas del sector vienen de ahí. En su día se habló de que no quedaba más remedio que cambiar el modelo de financiación hacia la colaboración público-privada, pero no se ha hecho. Las empresas están deseando que llegue este esquema, confiemos en que lo tengamos pronto.

Sin canon de saneamiento de los municipios, ¿de dónde sale el dinero para recuperar la inversión de los proyectos?”


P. Falta la normativa que ponga en marcha el modelo.

Lo que está pasando con las desaladoras es lógico, se construyeron pensando en un desarrollo urbanístico que no se ha dado”

R. El problema es de dónde venimos. La competencia en depuración es local y el modelo de colaboración público-privada implica un canon para financiar las plantas de depuración y saneamiento, pero muchos municipios y ayuntamientos no lo tienen. ¿De dónde sale el dinero para recuperar la inversión?


P. Un aumento en la tarifa del agua.
R. La gente en este país no entiende eso, y los municipios no se atreven, y ahora en crisis, menos. Hay que poner en marcha un modelo que revise la tarifa del agua, esa es una de las razones de que la colaboración público-privada no funcione.


P. ¿Hay otras?
R. Que compute como déficit público. Entiendo que no se haga nada. Sabemos que la norma está ahí, pero el ministerio hace hasta donde puede.

P. ¿Qué volumen de proyectos pueden esperar aquí las empresas españolas?
R. El Plan Nacional de Calidad de las Aguas va muy ralentizado, pero creemos que habrá entre 4.000 y 5.000 millones de euros en proyectos de depuración y saneamiento. El gran esfuerzo se ha hecho en las plantas grandes y medianas, pero ya quedan pocas por hacer. La actividad estará en revisar las más antiguas, algunas de ellas tienen 30 años, y en proyectos medianos y pequeños.

P. ¿Ha mejorado algo la situación del sector en España, o las empresas siguen mirando hacia fuera?
R. La facturación media de las empresas españolas se sitúa entre el 70% y el 80% en el exterior, algo que venía de antes, pero la componente internacional es cada vez mayor. No obstante, la licitación de obras en España se ha duplicado entre 2012 y 2013. El año 2012 fue catastrófico.

P. ¿A qué atribuyen la mejora?

R. Hay una serie de proyectos que se han financiado con fondos de cohesión europeos que se perdían si no se utilizaban. Pero no es suficiente. Vamos a seguir disponiendo de fondos de cohesión, pero no será tan fácil aplicarlos a proyectos de agua, la cantidad será menor.


P. ¿Qué necesita el sector?
R. Proyectos. En 2012 se licitó muy poco, fue un punto bajo. Ahora, las empresas están expectantes. ¿Es un repunte o un espejismo? Aún no lo sabemos.


P. El sector estima en 19.000 millones el presupuesto que falta para concluir las depuradoras...
R. Me conformo con pensar que se pondrán proyectos encima de la mesa en los próximos años.


P. ¿Se sobredimensionó el parque de desaladoras?

R. Lo que está pasando era lógico. Se hizo un cálculo pensando en caudales y un desarrollo urbanístico que luego no se ha dado, pero es que las desaladoras sirven para lo que sirven.


P. ¿Para qué?
R. Es un elemento de seguridad. Claro que funcionan al 12% o al 15% de su capacidad, pero si cae el nivel de agua de los embalses, hay que usarlas al 80%. Esa utilidad de las desaladoras no se ha percibido. Cuando en una ciudad como Alicante alguien abre el grifo, no sabe de dónde le llega el agua. Las desaladoras se están incorporando poco a poco, y cuando haya un año malo, se encenderán. Ya verá, cuando haya sequía, nadie se acordará de su precio.