A fondo

ACS implanta gestión a la española en Hochtief y Leighton

Florentino Pérez, presidente de ACS y Marcelino Fernández Verdes, consejero delegado de Hochtief.
Florentino Pérez, presidente de ACS y Marcelino Fernández Verdes, consejero delegado de Hochtief.

El mercado mundial de las infraestructuras se calibra en millones de dólares y los 53.000 de facturación de ACS solo encuentran parangón entre los gigantes nacionales chinos, mucho menos internacionalizados e impulsados por su exclusividad en el mercado local. El salto de dimensión experimentado por el grupo de infraestructuras español, con la toma de Hochtief y de la australiana Leighton, promete fuertes beneficios. Precisamente hoy, Hochtief acaba de anunciar que va a lanzar una opa para elevar del 58,77 % actual hasta un máximo del 74,23 % su peso en la australiana Leighton.

En cualquier caso, la cuestión es acortar los plazos para que estos lleguen de forma estable y ACS tiene aún trabajo por hacer. La digestión de esa operación continúa y embridar los riesgos en mercados hasta hace unos años totalmente ajenos es uno de los principales retos en 2014. Estas son algunas de palancas para el crecimiento de la empresa.

1. Implantación de la política de riesgos en Leighton. ACS ha basado su éxito, según suelen explicar sus directivos, en la política de control de riesgos: financieros, técnicos, etcétera. Esa cultura ha sido exportada desde Dragados a Hochtief por el actual consejero delegado de la firma germana, Marcelino Fernández Verdes. Además de la vuelta a beneficios, un dato que avala la gestión de este ejecutivo es la revalorización de la acción de Hochtief, que sube de 37 a 68 euros en Bolsa desde que tomó el mando, en noviembre de 2012.

Su tarea a lo largo de este año es hacer calar esa cultura del rendimiento y gestión de riesgos en Leighton. Esta última acomete proyectos de proporciones descomunales, lo que implica riesgos. El reto de ACS es que el beneficio no se vea comprometido por cualquier descuido de esta filial. Por contra, Leighton otorga a la compañía una posición sin igual en la región Asia Pacífico. Como avanzadilla, Florentino Pérez ha enviado a Adolfo Valderas como director de operaciones de Leighton .

2. Desinversiones. ACS saldó 2013 con 2.100 millones en venta de activos. Básicamente se ha quitado todo lo que no era estratégico en Hochtief, donde queda algo del negocio inmobiliario (dividido en tres patas) que será liquidado este año. Tras la reforma energética, y la provisión de 500 millones por los activos renovables (ACS cree que no se verá obligada a nuevas provisiones), también se tratará de colocar las plantas del grupo ante el riesgo de que un mayor retraso en la venta, hasta ahora motivado por la incertidumbre regulatoria en España, pueda obligar a la consolidación deuda. El grupo cuenta con 1.056 megavatios en cartera entre parques eólicos y fotovoltaicos, de los que 778 MW están en España.

3. Más peso en Alemania y Australia. La intención es seguir incrementando la participación directa en Hochtief, donde tiene el 56% del capital, y de la firma alemana en Leighton, de la que controla el 58%. En el mercado se esperan cinco buenos años para la alemana y ACS quiere apuntarse la mayor parte posible de las ganancias, al margen de consolidarse en el gobierno del grupo.

4. Mercados estratégicos. A EE UU y Canadá debe sumarse México, especialmente en lo que toca a construcción industrial. Las filiales Cobra y Dragados Industrial están implantadas en el país azteca a la espera de que afloren los múltiplen proyectos del Plan Nacional de Inversiones.

Otro paso natural para ACS es la búsqueda de sinergias entre Leighton y la citada Cobra en el mapa australiano. La cartera de proyectos industriales se ha multiplicado por cuatro en la región Asia-Pacífico, desde los 200 millones de 2012.

ACS recoge en la actualidad el 39% de sus ingresos del área Asia-Pacífico; América aporta un 34% y Europa un 14%. La construcción es su pincipal negocio, con ingresos de 29.500 millones de euros (el 95% facturado fuera de España) de un total de 38.400 millones.

5. Dividendo. ACS lleva el dividendo al consejo de administración que presumiblemente se celebrará el 26 de este mes. La compañía apostó por el dividendo fléxible y mantiene la fórmula. Por el momento ha pagado 0,44 eueros por acción a cuenta de 2013 y todo parece indicar que el complemenentario servirá, como mínimo, para igualar lo pagado con cargo a 2012 (1,11 euros por título). La dirección trata de imponer una política estable en la remuneración al accionista.

6. Resultado un 10% superior. Como suele ser habitual, ACS se ha marcado un nivel mínimo de crecimiento del 10% en el beneficio neto recurrente. Durante la presentación de los resultados de 2013, Florentino Pérez avanzó que ese objetivo es ley para 2014, 2015 y 2016. El beneficio neto recurrente del año pasado fue de 580 millones, prácticamente calcando el de 2012 y remontando de las pérdidas atribuibles por el saneamiento de la participación en Iberdrola.

7. Deuda a la baja. La relación entre la deuda neta de los negocios y el ebitda ha de estar en el entorno o por debajo de 1,4 veces. Uno de los objetivos es acceder al mercado de capitales para ir sustituyendo deuda bancaria por bonos y obligaciones. Se busca el largo plazo y rebajar intereses. Ya en 2013, cuando declara un endeudamiento neto de 4.235 millones, el grupo cambió créditos por bonos por un volumen de 1.100 millones y cerró el ejercicio con un total de 3.220 millones de deuda en títulos de renta fija. La deuda neta en 2011 era de 9.300 millones.

8. ¿Relevo? ¿Refuerzo? Son muchos los que apuntan que de la próxima junta de ACS (normalmente se celebra en mayo) saldrá un consejero delegado que comparta labores ejecutivas con Florentino Pérez. La persona elegida es Marcelino Fernández Verdes, ex presidente de Dragados, hoy consejero delegado de Hochtief, y considerado por el propio presidente del grupo como “el principal valor de la empresa”.

Pero el momento para la repatriación de Fernández Verdes no parece haber llegado.

El ejecutivo debe poner en orden la australiana Leighton y sería en la junta de 2015, si todo marcha como prevé el consejo de ACS, cuando volvería a España como consejero delegado de ACS con labores bien delimitadas de las del presidente.