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Preocupados por el fin de semana

Harán falta algo más que sábados libres para devolver la arrogancia a los junior de Wall Street. Una carrera en la banca de inversión es menos lucrativa y prestigiosa que antes de la crisis financiera, pero sigue siendo igual de estresante.

Las firmas de valores solían ofrecer a los reclutas un compromiso simple: largas horas a cambio de riquezas futuras y respeto social. Esa promesa permitió a los bancos escoger a los mejores graduados de las mejores escuelas. Los que no pudieron aguantar el ritmo fueron descartados. Los que sobrevivieron sintieron que el sacrificio había valido la pena.

La crisis ha roto el equilibrio. La disminución de la rentabilidad y la reducción de los paquetes salariales significan que la mayoría de los banqueros ya no pueden planearse una jubilación a los 40 años. Sin embargo, los horarios siguen siendo agotadores: las jornadas nocturnas están a la orden del día, especialmente en las finanzas corporativas. Los graduados están tentados por las startups de Silicon Valley o la solidez de las multinacionales.

Los bancos de inversión han resistido prometiendo a los empleados jóvenes más tiempo libre

Los bancos de inversión han respondido prometiendo a los empleados jóvenes más tiempo libre. Citigroup pidió recientemente a analistas y asociados que permanezcan fuera de la oficina entre las 10.00 de la noche del viernes y las 10.00 de la mañana del domingo. El hecho de que esto se tenga que hacer explícito –y que los grandes banqueros amenacen con perseguirlo– muestra hasta qué punto se ha deformado la cultura.

No es la primera vez que Wall Street se ha adaptado a la evolución de las modas: ¿quién puede olvidar los viernes de vestimenta de sport durante la burbuja de las puntocom del cambio de siglo? Entonces, como ahora, Wall Street se estaba dirigiendo al síntoma y no la causa. Sin la promesa de grandes bonus, habrá menos tentados, incluso si pueden disfrutar los viernes.

Durante el auge de las grandes firmas de inversión, muchos graduados brillantes se dejaban llevar hasta ellas sin considerar seriamente otras opciones. Tras la crisis, una carrera en Wall Street ya no es lo más obvio. Los sábados libres no restaurarán su encanto.

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