Editorial

La industria del motor, ejemplo

La industria de automoción en España tiene ante sí un año muy positivo en términos de inversión. El esfuerzo de rebaja de costes salariales que ha llevado a cabo el sector ha propiciado la aprobación de nuevos proyectos en nuestro país por parte de grandes fabricantes como Volkswagen, Citroën, Renault, Ford o Nissan. A ellos se ha sumado la multinacional alemana Daimler, que ha anunciado su intención de invertir 190 millones de euros en la factoría que su filial, Mercedes Benz, posee en Vitoria. El plan de la compañía se centra en fabricar el nuevo modelo VS-20, un proyecto para el que inicialmente estaba previsto un desembolso de 170 millones.

La receta que explica esta creciente ola de nuevas inversiones –que elevará de 2,2 a 2,6 los millones de automóviles fabricados en nuestro país– no es ningún secreto. La industria de la automoción española ha sumado a su alto nivel de especialización la decisión de acometer un severo ajuste de costes consensuado ampliamente con el fin de recuperar competitividad en el mercado. Se trata de un ejemplo de adaptación al cambio de coyuntura económica que harían bien en imitar otros sectores productivos. Todos ellos pueden aplicar una fórmula similar, pero deberán estar dispuestos a pagar idénticas dosis de renovación y sacrificio.

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