La UE, del revés
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. REUTERS

El ‘juicio’ de Estrasburgo a la troika llega demasiado tarde

El FMI ya ha admitido errores graves en los rescates de Grecia y Portugal

Todo indica que el proceso de comparecencias acabará sin consecuencias

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, será hoy llamado a “declarar” en Estrasburgo ante el Parlamento Europeo. Y mañana le tocará el turno al expresidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet. Ambos testificarán como responsables de la troika (CE, BCE y FMI) encargada de gestionar los rescates de Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre. Las comparecencias responden a la invitación de la Comisión parlamentaria de Asuntos Económicos, que a iniciativa propia ha decidido elaborar un informe sobre el papel de esos tres organismos durante la crisis de la zona euro.

El encargado de liderar ese informe, el eurodiputado austriaco del Partido Popular Europeo, Otmar Karas, ya ha dejado claro que el objetivo del mismo es “evaluar, no condenar”. Y el primer borrador, publicado el pasado mes de diciembre, ya está plagado de paños calientes y de referencias a la grave situación de los cuatro países rescatados antes de que llegase la troika.

Aun así, parece haber cierto interés en presentar el escrutinio parlamentario como una suerte de comisión de investigación, que no lo es, o de enjuiciamiento a las recetas de la troika, pese a que el proyecto de informe parece más preocupado por las cuestiones de procedimiento. La versión definitiva del informe se conocerá previsiblemente en febrero. Pero ya desde ahora mismo, aun antes de la primera audiencia de hoy, se pueden anticipar dos conclusiones. El juicio político, si llega a producirse, llega tarde. Y en todo caso, como adelantaba el eurodiputado Karas, no habrá condenas.

El juicio llega tarde porque la propia troika, en particular el FMI, ya ha admitido los errores cometidos durante los rescates, especialmente graves en Grecia y Portugal, lo cual sirve de poco alivio para la población afectada. Y en segundo lugar, porque la convivencia del particular trío se ha deteriorado gravemente y ninguna de las instituciones desea mantener el modelo actual. El informe, por tanto, solo servirá, si acaso, para que a unas semanas de las elecciones europeas de mayo los europarlamentarios se desmarquen de un mecanismo descrito por uno de ellos como “catastroika”.

Durante cuatro años, sin embargo, la mayoría de los europarlamentarios han contemplado prácticamente impasibles la actuación de esa maquinaria extracomunitaria puesta en marcha en marzo de 2010 por imperativo del Gobierno alemán. Desde entonces, ha habido amagos de protesta, pero se quedaron solo en eso. En marzo de 2012, tras el fracaso del primer rescate de Grecia, el Grupo Socialista (el segundo más poblado de la cámara) ya pedía explicaciones a la troika. Y el año pasado, ese mismo grupo no descartaba plantear algún tipo de moción de censura contra la Comisión Europea, la única de las instituciones de la troika a la que el Parlamento puede desmochar.

La legislatura, sin embargo, toca a su fin. Y ni el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, ni el titular de la cartera económica, Olli Rehn, han visto sus puestos amenazados en ningún momento por la presión del Parlamento. Ahora, concluya lo que concluya el informe, nada impedirá que lleguen indemnes al final de su mandato el próximo mes de noviembre. Rehn incluso aspira a ser el candidato del Grupo Liberal para sustituir a Barroso tras las próximas elecciones.

En cuanto al BCE, el presidente actual, Mario Draghi, ni siquiera tiene previsto comparecer ante la comisión parlamentaria. Y la respuesta por escrito del organismo defiende como es previsible la intervención de la troika, sin entrar en valoraciones políticas. El expresidente del BCE, Trichet, sí comparecerá hoy. Pero no se le puede achacar demasiada responsabilidad en la creación de la troika, porque se opuso desde el principio a que el FMI entrase en la zona euro.

En cuanto al Fondo, acostumbrado a entonar el mea culpa tras sus periódicos errores, no parece que vaya a sentirse muy desacreditado por las posibles críticas del Parlamento Europeo. El informe parlamentario, por tanto, parece encaminado a convertirse en una pantomima sin acusados ni penas. “Como mucho, pedirá cambios institucionales, pero no cuestionará el fondo de los rescates”, señala una fuente cercana a la troika.

En el aire seguirán las grandes interrogantes. ¿Por qué el Gobierno de Angela Merkel se empeñó en crear una estructura ad hoc, ajena al control europeo? ¿Por qué se optó por una fórmula que ha resultado tan traumática y ha dejado tantas heridas en la zona euro? Nadie discute que los ajustes en los países rescatados hubieran sido inevitables con o sin troika. Pero los rescates de los países con divisa propia (como Letonia, Hungría o Rumanía), en los que Bruselas y no Berlín llevó la voz cantante, se realizaron al mismo tiempo sin provocar tanto rechazo popular.

Empiezan los codazos para llegar a la Comisión Europea

La carrera para sustituir a José Manuel Barroso al frente de la Comisión Europea se está acelerando y, en consecuencia, arrecian los codazos entre los contendientes. O las zancadillas, como la sufrida por el ex primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, que la semana pasada vio convertida en titulares su nunca negada afición a placeres como la bebida o el tabaco.

La puya le llegó a través de Jeroen Dijsselbloem, ministro de Economía de Holanda y sucesor de Juncker en la presidencia del Eurogrupo. En un programa de televisión, el holandés (socialista pero muy fiel a Berlín) describió a Juncker como “empedernido fumador y bebedor”, dos características que numerosas fuentes resaltan desde que Juncker suena como posible candidato del Partido Popular Europeo a la presidencia de la CE. Su candidatura, según varias fuentes, no es del agrado de Angela Merkel. Y no tanto por las costumbres de Juncker (aunque probablemente tampoco le gustan a la canciller) como por su marcada vocación proeuropea.

Juncker (en la imagen, junto a Merkel), sin embargo, parece dispuesto a dar la batalla, aunque solo sea por honrar su fama de irreductible. Y tras las palabras de Dijsselbloem, confirmó a una radio alemana su intención de pelear por el puesto de Barroso.

Lamy regresa en UHF

Pascal Lamy, uno de los nombres que suenan para los numerosos cargos que quedarán libres este año en la UE, vuelve a Bruselas. El antiguo comisario europeo y hasta hace poco director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se pondrá hoy al frente de un grupo de alto nivel encargado de dirimir el futuro de la banda de espectro conocida como UHF, sinónimo para los más mayores del segundo canal de televisión.

El nombramiento le llega a través de la comisaria de Agenda Digital, Neelie Kroes. Parece un encargo menor para un peso pesado como Lamy, que podría aspirar incluso a presidir la Comisión. Por eso su presencia probablemente pondrá nerviosos a los aspirantes a alguno de esos puestos libres.

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