Alternativa a medio camino entre la Bolsa y los depósitos

Los países con la deuda soberana más rentable

Thinkstock.
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Que los pequeños ahorradores inviertan en renta fija es bastante insólito. Los bancos aconsejan depósitos, fondos o en los casos más intrépidos, Bolsa. Pero los bonos, tanto públicos como de bancos o empresas, son una opción adicional que permite ganar más del 6% anual en los mejores casos.

Auriga, Ahorro Corporación, Bankinter, entre otras entidades, disponen de plataformas específicas para que los particulares compren bonos con la misma facilidad que acciones.

Como en la renta variable, cada emisor es un mundo, y cuanto mayor es la rentabilidad que ofrece, mayor es también el riesgo. Si se compra un bono directamente, la única forma de garantizarse la rentabilidad es quedarse con los títulos hasta su vencimiento. Siempre se pueden vender pero existe posibilidad de perder dinero –también de ganar– en función del precio de cotización.

1 High yield. La deuda con mayor rentabilidad

Los bonos high yield o de alto rendimiento implican más peligro de impago –las agencias de rating califican su deuda como bono basura–, de ahí que ofrezcan más intereses a los inversores.
La primera emisión de este tipo efectuada en 2014 en Europa fue la de la española Cirsa, que vendió 120 millones de euros al 6,4% el pasado miércoles. La empresa especializada en ocio y juego forma parte del elenco de recomendaciones de Royal Bank of Scotland (RBS) para el presente ejercicio dentro del apartado de la deuda de alta rentabilidad.

Las españolas Campofrío y Ence, y la lusa Portucel son otras opciones aconsejadas por el banco británico. Sus bonos ofrecen alrededor de seis puntos porcentuales, por encima de lo que prometen sus comparables de mayor tamaño. Estos últimos, con la baza de ser más grandes, ofrecen menos rentabilidad, a pesar de que sus riesgos son similares.

La mala noticia es que, como ocurre con la mayor parte de la deuda emitida por empresas españolas, la inversión mínima oscila entre los 50.000 y los 100.000 euros. Una excepción son los bonos de Meliá, con una inversión mínima de menos de 100 euros (su último valor nominal rondaba los 93 euros) y una rentabilidad anual superior al 5%. Se pueden adquirir en la plataforma de bonos de Auriga Global Investors.

Desde Citi, José Luis Luengo, responsable de Fondos, advierte que “los high yield lo van a hacer bien pero no como en los últimos años”, debido a que el precio ya no es tan atractivo. En la misma línea, Encarna Ramos, de Asset Wealth Management, gestora propiedad de Deutsche Bank, no prevé que este año se pueda ganar en la deuda de alta rentabilidad a través de la cotización (con una subida del precio debida a una caída de su rentabilidad), puesto que “no se espera un mayor estrechamiento de diferenciales”.

2 Bancos y empresas. Hay que elegir con sumo cuidado

Las entidades financieras y las empresas de zonas consideradas periféricas de la zona euro –España, Italia, Portugal e Irlanda– son los emisores de deuda de moda en el presente ejercicio. “En el ámbito de la deuda corporativa de alta calidad esperamos rentabilidades muy modestas”, sentencian desde el departamento de Fondos de Citi.

Incluso Bankia, que no había salido a colocar deuda en el mercado mayorista desde que fue rescatada en mayo de 2012, ofrece una escueta rentabilidad del 3,6% en los bonos sénior a cinco años que vendió el pasado jueves.

Ascensión Gómez, de la sociedad de valores TREA, advierte que “después del estrechamiento de los diferenciales ahora se debe ser muy selectivo en la búsqueda de valor”. Por ejemplo, las cédulas hipotecarias –deuda ultrasegura blindada no solo por la entidad sino por su cartera de hipotecas de mejor calidad– colocadas en enero del año pasado por Santander llegaron a ofrecer una rentabilidad cercana al 3,4% y ahora apenas pagan un 1,6%. En todo caso, Royal Bank of Scotland (RBS) apuesta decididamente por la deuda sénior de la banca de países del arco mediterráneo, incluida la español. Así, aconseja la deuda sénior de BBVA, Popular y Sabadell.
Eso sí, los emisores patrios tienen el problema de siempre: la elevada inversión inicial. Esta desventaja no existe en la deuda lanzada por los bancos italianos. Unicredit dispone de un bono sénior que se puede comprar desde 1.000 euros y que vence en septiembre de 2017 con una rentabilidad del 6,2%. Banco Popolare, también desde 1.000 euros, ofrece el 5,4% en una emisión que expira en 2020.

En cuanto a empresas, RBS encuentra oportunidades en firmas europeas que emiten en otras divisas distintas al euro. Telefónica tiene un bono en libras que promete el 4,6% anual y que vence en diciembre de 2022.

3. Deuda pública. España, Portugal e Irlanda, favoritos

Las rentabilidades de los bonos soberanos de países como España, Portugal, Irlanda, Italia e incluso Grecia han caído en picado como consecuencia del aumento de la confianza en ellos de los inversores extranjeros. Así, el interés del bono español a 10 años tocó esta semana mínimos desde septiembre de 2006, por debajo del 3,7%. Y la deuda a dos y a cinco años paga rendimientos en entorno de mínimos históricos, del 1% y del 2,3%, respectivamente.

Vía precio, por ejemplo, los atrevidos inversores que compraran un bono español a 10 años en el verano de 2012 –punto álgido de las tensiones en la zona euro– acumulan unas plusvalías de más del 30%, siempre y cuando no se hayan deshecho de ellos. Con todo, las emisiones de deuda pública de los países del sur de Europa son las que guardan más potencial, según los expertos.
La posibilidad de que las rentabilidades del bund alemán, y especialmente, de la deuda estadounidense aumenten está en las previsiones de un buen número de expertos, lo que daría al traste con sus cotizaciones. Desde Citi consideran que la retirada de estímulos a la economía estadounidense por parte de la Reserva Federal tendrá su impacto en la deuda pública. “Esperamos que el bono a 10 años americano llegue al 3,5%”, avisan. La subida sería espectacular respecto al viernes, pues pagaba en torno a un 3%.

El secreto para obtener un extra de rentabilidad está en optar por deuda pública pero no estatal: “Sigue habiendo valor en emisiones avaladas por gobiernos como las de comunidades autónomas”, recomiendan desde TREA.

La Generalitat valenciana ofrece el 4,4% en bonos con vencimiento en 2020; serán amortizados el mismo año los de la Generalitat catalana, que pagan el 4,6%. La Junta de Extremadura, por su parte, ofrece deuda a siete años que promete un 4,1%. Todos estos bonos pueden comprarse desde 1.000 euros.

4. Fondos de inversión. Una opción fácil para el particular

La opción más sencilla para que los particulares inviertan en deuda son los fondos de inversión. Su problema es que reflejan las cotizaciones del mercado casi en tiempo real pues han de valorar diariamente su cartera: “Una subida de tipos les afectará directamente”, señala Juan Luis Luengo, responsable de Fondos de Citi. La fecha de compra de la cartera es, por lo tanto, fundamental para determinar su rentabilidad.

Por supuesto, hay fondos de deuda de muy diferentes tipos. Desde los monetarios, que no tienen riesgo alguno pues apuestan por activos de cortísimo plazo, hasta los que compran deuda de países emergentes cuyas perspectivas distan mucho de estar claras, como Belice, Honduras o Mozambique.

En TREA optan por fondos que tengan una estrategia flexible y en los que el gestor pueda invertir sin restricciones de calidad crediticia. Así, aconsejan el TREA Global Bond, un fondo de gestión global que el año pasado ganó un 4,3%, según Morningstar, y el 3G Credit Oportunities, que apuesta por mercados emergentes y que en 2013 experimentó una revalorización del 4,4%.
En DWS aconsejan el fondo de su propia marca Invest Short Duration Credit para invertir en deuda corporativa con vencimientos a corto plazo –en 2013 ganó en torno a un 4%– y el Invest Euro Corporate Bonds, con una rentabilidad del 3% el pasado ejercicio, para los clientes que tengan un horizonte de inversión a más largo plazo.

Para deuda de alta calidad en Europa Citi aconseja el Invesco Euro Corporate Bond, que gana un 3,2% en los últimos 12 meses. Para high yield en el Viejo Continente, es partidario del FF Euro High Yield, con una rentabilidad superior al 8% en 2013. En deuda global de alta calidad, su preferido –que gana un 0,4% en el último año– es el SISF Global Corporate Bond. Para high yield global, apuesta por el JPM Global High Yield.

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