En un amplio informe, el supervisor descarta prácticas colusorias

La CNMC alega “insuficiente presión competitiva” para anular la Cesur

El informe tiene 70 páginas y reitera las razones que ya se conocían

Alude a falta de competencia en un proceso al que acudieron 36 agentes

José María Marín, presidente de la CNMC.
José María Marín, presidente de la CNMC.

El consejo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado esta tarde el informe preceptivo para justificar la no validación de la subasta eléctrica que decidió el pasado 20 de diciembre alegando “circunstancias atípicas”. El Gobierno subsumió la decisión y decretó una subida provisionaldel 1,4% para la energía de la tarifa de último recurso (TUR) en el primer trimestre, frente al casi 11% que suponía el resultado de la Cesur.

En el informe, de más de 70 páginas, el supervisor se limita a confirmar el pronunciamiento que ya emitió el 20 de diciembre y que fue recogido en una resolución posterior del Secretario de Estado de Energía. Apelando a lo previsto en la orden ministerial 1659/2009, de 22 de junio, que regula las subastas Cesur, la CNMCconsidera que la vigesimoquinta subasta se desarrolló “en un entorno de insuficiente presión competitiva”.

Pero no menciona en ningún momento una posible manipulación de la misma, tal como aseguró en su momento el propio ministro de Industria, José Manuel Soria, ni a posibles delitos contra la libre competencia, como prácticas colusorias o pactos de precio.

El supervisor reitera que hubo un volumen antes de iniciarse la subasta inferior en un 11,5% al de otras subastas con cantidades subastadas similares, lo que arroja un ratio de elegibilidad un 10,4% inferior al de estas;que se registraron retiradas de volumen agregado por rondas superiores al de subastas anteriores; que al terminar la tercera ronda tres de los agentes supieron que se encontraban con un exceso de oferta inferior al 200%.

En consecuencia, y como ya se conocía por la resolución de Industria y el RDL por el que el Gobierno intervino los precios, la Cesur del pasado 19 de diciembre terminó en la séptima ronda, cuando ninguna anterior había terminado antes de la ronda 12.

Otro de los argumentos, a los que aludió Soria, es la diferencia superior al 7% entre los precios de futuros registrados un día antes (57,67 euros MWh en el producto base) y el que finalmente resultó en la puja anulada (61,83 euros MWh).

Más que explicar las razones jurídicas de la invalidación, el informe se limita a describir la situación del mercado en las semanas anteriores a la subasta. Así, reitera que “entre los días 2 y 19 de diciembre los precios en el mercado mayorista spot registraron niveles que no se habían producido desde el año 2002 con un incremento entre el 60 y el 70% respecto a la semana anterior, cuyo precio se situaba en el entorno de los 50 euros MWh”.

Precios que, según el supervisor, “fueron trasladados de manera inmediata a los mercados a plazo, y en particular al producto negociado en la subasta del día 19 de diciembre”. Además, la CNMC ha considera “que la concatenación de hechos registrados en diciembre no puede ser extrapolada al primer trimestre de 2014”. Y subraya que en el primer trimestre suele registrar una producción eólica e hidráulica elevada por motivos estacionales y que la indisponibilidad prevista por el operador del sistema se sitúa por debajo de los 2.000 MW durante casi todo el trimestre, mientras que en diciembre se situó entre 4.000 y 6.000 MW, fundamentalmente por la inusual indisponibilidad de grupos nucleares durante el período; finalmente, las entradas de gas procedentes de Argelia se han normalizado a partir del 26 de diciembre.

La CNMCrecuerda que sigue investigando las circunstancias en que se desarrolló la subasta y el comportamiento de los agentes que participaron en la misma. Análisis “que se completará con los datos solicitados a la CNMV, que a fecha de aprobación de este informe no ha remixtido”. Y recuerda que “la única entidad con capacidad para suspender la subasta durante la celebración de la misma es OMIE”.

 

Cada vez cobra más fuerza entre los expertos del sector la idea de que la subasta “estuvo mal dirigida” por la CNMC, “pues hay suficientes instrumentos para controlar los precios haciendo reducir la demanda”. También, señalan esos expertos, “se pudo haber fijado un precio de reserva, por encima del cual se habría suspendido la subasta, lo cual habría resultado más prudente, como ya se hizo en alguna subasta en el pasado”. Las citadas fuentes esgrimen que el problema es que “se ha descabezado a la CNE” y los técnicos que la supervisaban (la exdirectora de Regulación, María Jesús Martín, y el de Mercados de Derivados, Pablo Villaplana, con gran experiencia) han sido relevados por otros con menor experiencia en estos procesos (Esther Espeja, subdirectora de Mercados de Derivados, cuyo cargo está sin confirmar, y María José Samaniego, hasta ahora subdirectora de Energía Eléctrica, y en expectativa de destino). Fuentes de la CNMCsostienen que el organismo actuó con la máxima corrección y que el equipo que intervino está perfectamente cualificado para realizar las funciones que le fueron asignadas.

Varias de las fuentes consultadas estiman que las circunstancias atípicas que alegó en un primer momento el organismo regulador ya se estaban produciendo desde semanas antes. Las posibles prácticas colusorias o pactos de precios a las que hace mención la norma en caso de invalidación, no son fáciles de establecer en medio de una subasta que es muy rápida y se realiza por medios electrónicos. Cualquier tipo de delito de ese tipo habría obligado a la Sala de Competencia de la CNMC a abrir un expediente sancionador y haberlo puesto en manos de la Fiscalía.

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