Editorial

Del ajuste de la banca, al crédito

Cuando arrancó la crisis, los bancos y cajas de ahorros tenían en sus plantillas algo más de 270.000 trabajadores y más de 45.000 oficinas. Ahora, seis años más tarde, cuentan con solo 214.000 empleados distribuidos en algo menos de 38.000 centros. Es un ejercicio de contracción que habla por sí solo de la sobrecapacidad instalada del sector para una economía como la española. El ajuste de personal se ha concentrado en los tres últimos ejercicios, con más intensidad en las entidades nacionalizadas, pero en dosis nada despreciables también en la banca sana, sobre todo en las entidades de mayor tamaño.

Las indemnizaciones abonadas se han movido en una horquilla dilatada que tocó los mínimos cuando el Estado, accionista de las entidades quebradas, usó la capacidad de imposición de una norma laboral que desde 2012 abarataba el despido. Pero aun así, la media de indemnización (que oscila entre los 39.000 euros de 2012 y los 128.000 de 2011) ha estado muy por encima de la media del país (11.900 euros). Salvo casos muy concretos, los recursos de las entidades están ya ajustados a un entorno de márgenes más estrechos y, tras los últimos esfuerzos de capitalización, debería explicitarse en una reactivación del crédito necesaria para la economía, pero también para sus balances y cuentas de resultados.

 

Normas
Entra en El País para participar