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La llave europea en la crisis turca

Tayyip Erdogan, ha conseguido una vez más convertir un problema político en un susto financiero. Fiel a su estilo, el primer ministro turco recibió una investigación por corrupción generalizada reclamando la existencia de un complot extranjero para derrocar su gobierno. Pero la estratagema populista para energizar a sus partidarios hace que los inversores se pregunten hasta qué punto es estable su gobierno. Mientras tanto, Europa ve lo que puede salir mal en Turquía cuando Bruselas es implacable sobre la adhesión del país a la UE.

La sonda, lanzada la semana pasada, ha atrapado a los hombres de negocios, banqueros y funcionarios públicos. Puede ser un signo de la brecha cada vez mayor entre las dos alas del Islam político en Turquía –el partido gobernante de Erdogan, el AKP, y los seguidores del predicador afincado en Estados Unidos, Fethullah Gülen–.

Las manifestaciones callejeras del pasado verano contra los planes de renovación urbana en Estambul ya habían sacudido confianza de Erdogan y le habían mostrado como un líder asediado propenso a las diatribas de conspiración. Esto llegó en un mal momento, ya que los planes de la Reserva Federal estadounidense de reducir el flujo de nuevos dólares en la economía están golpeando a Turquía. El país necesita un flujo permanente de dinero para financiar un déficit por cuenta corriente de más de un 8% del PIB. La lira turca ha perdido un 15% frente al dólar desde el inicio del año y el banco central ha excavado en reservas para impulsarla, ya que prefiere no subir los tipos de interés.

Erdogan tiene un importante trabajo que hacer para mantener a Turquía en el camino de la modernización. Pero a Europa no le falta culpa. En los últimos 10 años, las reformas en Ankara han coincidido en gran medida con los tiempos en que la adhesión de Turquía a la UE parecía una perspectiva seria. Y el gobierno turco ha retrocedido desde que la oposición francesa y alemana a la afiliación se hizo más clara. Si los europeos quieren ayudar a la apertura y la reforma de Turquía, ellos saben lo que tienen que hacer.

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