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La globalización no se ha esfumado

La época dorada de la globalización no ha terminado, aunque un rápido vistazo a los datos puede sugerir lo contrario. El comercio transfronterizo ha sido relativamente lento en los últimos años, con un crecimiento de 1,3 veces la producción desde el año 2008, según las estadísticas del FMI.

Su debilidad sería una mala noticia. El comercio internacional ofrece a los consumidores mayor variedad y precios más bajos. Además, la competencia extranjera limita el poder de mercado de las empresas titulares y las mantiene en estado de alerta.

Afortunadamente, la economía mundial sigue contando con esas ventajas. Al menos tres cuartas partes de la debilidad postcrisis en el comercio se pueden explicar por la desaceleración del crecimiento global, concluye un análisis del Bundesbank. Según se reanude el crecimiento, el comercio también debería volver a niveles normales.

Según el Bundesbank, son los tipos de cambio, y no el poder adquisitivo local, lo que impulsa la importación

Si es tan simple, ¿por qué no es obvio? Sobre todo porque la medida estándar del PIB mundial, que ajusta los valores de producción en varios países por las diferencias en el poder adquisitivo interno de sus monedas, no es adecuada para medir el comercio. Como argumentan los analistas del Bundesbank, son los tipos de cambio de mercado y no el poder adquisitivo local, lo que impulsa las importaciones. A tipos de cambio de mercado, cada porcentaje de crecimiento del PIB mundial se ha visto acompañado por un aumento del 1,8% en el comercio de 2008 a 2012, no es muy diferente de la época anterior a la crisis.

La crisis del euro ha añadido otra distorsión estadística. Aunque la mayor parte de Europa es un bloque comercial unificado, el comercio dentro de la zona euro todavía se cuenta como internacional, y el comercio intraeuropeo representa un tercio del total mundial. Este comercio ha caído en picado. Dejando a un lado este descenso casi doméstico, la relación general entre el comercio exterior y el crecimiento del PIB se ha mantenido prácticamente sin cambios.

De hecho, la historia del comercio es más positiva que negativa. Teniendo en cuenta lo afectada que se ha visto la producción en los países desarrollados en los últimos años, la globalización sigue estando en bastante buena forma. No hacen falta despedidas lacrimógenas.

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