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Entrevista a Enrique Gich, socio director de DAC Beachcroft
Tribuna
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“Si un bufete tiene presencia global, resiste mejor la crisis”

Fotografía de Enrique Gich, socio director de DAC Beachcroft
Fotografía de Enrique Gich, socio director de DAC Beachcroft JUAN LÁZARO

Enrique Gich mantiene en su discurso la idea de que es necesario tener presencia en diferentes áreas del mundo. Además, señala que la profesión legal ha sufrido una notoria revolución en los últimos años que se plasma, por ejemplo, en la presencia de un 45% de mujeres entre los socios del despacho a nivel global.

Pregunta. Por su experiencia, ¿se ven indicios de recuperación económica?

Respuesta. En el sector financiero, hay evidencias de que vamos a salir de la crisis en el próximo año o año y medio, pero en la economía real la recuperación depende mucho de las políticas económicas que se quieran aplicar. Cuando el sistema financiero se desbloquee y se empiece a conceder crédito, no tengo duda de que se va a reactivar el ciclo económico. Tenemos una economía de diente de sierra: baja en picado, pero se recupera en picado. Reino Unido nos lleva dos años de ventaja y es un ejemplo de economía muy sustentada en los servicios financieros. Nos sirve de guía para saber dónde estará España dentro de dos años.

"Si analizamos como están el Reino Unido y Alemania, es evidente que España va a salir de la crisis económica en un plazo máximo de dos años”

P. ¿Cómo se ha vivido la crisis en su sector?

R. En el mercado de servicios legales, se ha pasado un proceso bastante traumático, pero se ha tendido a la concentración de empresas. Este mundo global nos muestra claramente el carácter cíclico de la economía y, cuando un hemisferio está en un ciclo alto, el otro hemisferio está en un ciclo deprimido. Si tú tienes presencia en ambos, puedes ir compensando. Esa es la tendencia.

P. ¿De qué forma se refleja eso en el sector de los seguros, que es donde están sus principales clientes?

“Nosotros pretendemos dar un paso más allá, nos asociamos comercialmente con nuestros clientes en su desarrollo estratégico”

R. Las compañías de seguros son entidades financieras, han tenido que sobrellevar la crisis y tomar medidas con respecto a sus proveedores de servicios, entre los que nos encontramos. Nosotros pretendemos dar un paso más allá; ahora nos asociamos comercialmente con nuestro cliente en su desarrollo estratégico, le escuchamos y le apoyamos en todo el rango de servicios legales que podemos ofrecer.

P. ¿Qué se percibe desde el sector inmobiliario?

R. Al ser una firma internacional, muchos de nuestros clientes son alemanes. En el área de inmobiliario, cada vez hay más inversión, más proyectos y más posibilidades de negocio. Eso nos permite anticipar lo que va a ocurrir en España. En un año y medio, se producirá una reactivación económica.

P. Al tener clientes en el sector sanitario, ¿cómo ven la situación actual?

R. Nosotros trabajamos para los servicios públicos de salud de Madrid y de la Comunidad Valenciana. En España, hasta hace unos años, no teníamos la cultura social de reclamar por un servicio incorrecto de un profesional de la medicina. Ahora se ve como algo posible y la verdad es que ese es un nicho de negocio muy importante. Se ha perdido el miedo reverencial a la figura del médico. Hemos tenido casos de todo tipo.

P. Su firma tiene oficinas en toda Europa, Latinoamérica y Asia Pacífico. ¿En qué regiones pueden crecer y desarrollarse los despachos españoles?

R. En todas las áreas. Latinoamérica es un mercado natural, compartimos idioma y sistema jurídico. Asia Pacífico es clave para el balance en este mundo global, sirve para cerrar el círculo.

P. ¿Qué es lo que necesita un joven abogado, una vez acabada su formación, para acceder al mercado de trabajo?

R. Yo tuve en en este despacho, durante dos años, responsabilidad en materia de recursos humanos y pude detectar algo que está muy ligado con la situación de este país: en los años de bonanza, a los candidatos a un puesto de trabajo les faltaba hambre por trabajar y ambición por una carrera profesional. Eso ahora ha cambiado y no por ningún cambio legislativo, sino porque la sociedad ha cambiado radicalmente. Hemos atravesado una crisis, que ha sido muy purificadora en muchos sentidos, y uno de ellos es que la oportunidad de encontrar un trabajo por parte de las nuevas generaciones se percibe como un valor en sí mismo, sin que pesen tanto las condiciones económicas. ¿Los requisitos? Interés, ganas de trabajar, ganas de aprender, y una cierta vocación de globalidad en cuanto a jurisdicción e idiomas.

Las ventajas del arbitraje frente al litigio

Enrique Gich afirma que la mediación y el arbitraje suponen una oportunidad para los profesionales de la abogacía, ya que permiten diversificar servicios: “Es verdad que las grandes empresas prefieren no utilizar la jurisdicción ordinaria, porque el litigio es un proceso caro y de resultado incierto, pero sobre todo porque implica mantener la incertidumbre durante mucho tiempo”. Las soluciones alternativas de resolución de conflictos ofrecen fundamentalmente resolver un problema en un plazo mucho más corto de tiempo, “esa es la gran ventaja”.
Por otra parte, Gich señala que el gran problema, en un mundo global, es la posibilidad de ejecución del laudo arbitral o del acuerdo de mediación en la jurisdicción donde tiene que hacerse efectivo: “Por supuesto que las partes se someten voluntariamente, pero la vida es mucho más rica en matices, por desgracia”. En ocasiones, no se ejecutan de manera adecuada, por ejemplo, porque la jurisdicción del país en que se tienen que aplicar no lo permite. El socio director de DAC Beachcroft afirma que se trata de una cuestión cultural, ya que algunos magistrados tienen una visión local, y cita el ejemplo de los jueces chinos, que suelen imponer sus propios criterios.
En su opinión, finalmente se impondrán estos mecanismos, al menos como solución alternativa, porque las empresas quieren reducir el tiempo de incertidumbre: “Un arbitraje en un caso complejo son unos seis meses mientras que, en un sistema como el nuestro, un juicio se puede alargar hasta 12 años”.

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