La petrolera española, a través de Soria, impuso los requisitos de pago
Antonio Brufau, presidente de Repsol.
Antonio Brufau, presidente de Repsol.

El consejo de Repsol ratificará el acuerdo por la expropiación de YPF

Brufau estaba al tanto de la reunión

Se descarta su dimisión en el consejo de mañana

El contenido confidencial del preacuerdo alcanzado el lunes en Buenos Aires entre una delegación española integrada por representantes de Repsol y el ministro de Industria, José Manuel Soria;miembros del Ejecutivo argentino, de YPF y Pemex, han marcado la actualidad del día después. El Gobierno de Cristina Fernández Kirchner parece dispuesto a pagar unos 5.000 millones de dólares (3.700 millones de euros) en bonos del Estado, lo que supone un paso importante teniendo en cuenta que los argentinos solo pretendían pagar 1.500 millones, en línea con lo calculado por el tribunal de tasación argentino encargado por el Gobierno de valorar la expropiación del 51% de YPF.

 El acuerdo debe ser ratificado mañana por el consejo de Repsol, que lo aceptará con toda probabilidad “si logra garantías para cobrar realmente el importe acordado”, según fuentes próximas a la compañía. Los analistas daban ayer por seguro la ratificación por unanimidad del acuerdo, mientras en Repsol mantenían silencio. En el consejo de la petrolera se sientan dos representantes de CaixaBank; dos de Sacyr; uno de Pemex; dos ejecutivos y ocho consejeros independientes.

Aunque la ausencia de su presidente, Antonio Brufau, en la reunión en la capital argentina desató todo tipo de rumores sobre un posible rechazo del acuerdo o su dimisión en el consejo de mañana, lo cierto es que Brufau estaba al tanto de la operación, en cuyo diseño había participado. No en vano, acudieron al encuentro tres de sus altos directivos: Nemesio Fernández Cuesta, director general de Negocios; Luis Cabra, director de Exploración y Producción, y Miguel Klingenberg, vicesecretario.

Repsol considera un triunfo recibir 5.000 millones de dólares cuando Argentina no estaba dispuesta a pagar más de 1.500 millones

No solo eso, sino que, según las mismas fuentes, Brufau habría compartido su propuesta con el ministro de Industria para que se la trasladara a los responsables de Pemex –erigidos en intermediarios del pacto– durante el viaje que realizó a México hace dos fines de semana. Todo estaba atado y bien atado antes de la reunión de alto estanding de Buenos Aires. Otra cuestión es que, dada la tensión vivida en las últimas semanas, especialmente por las críticas públicas de los socios de Pemex a Brufau y su gestión, se consideró más conveniente que este no encabezase el equipo de Repsol, sino que lo hiciera Isidro Fainé, el presidente del primer accionista de la petrolera, CaixaBank.

Según fuentes próximas a Repsol, la base del acuerdo son las condiciones sobre el pago que fueron transmitidas remitida por Soria. Concretamente, que la compensación fuese pagadera en efectivo (en una divisa convertible, por tanto, en euros o dólares, libremente disponible y libre de impuestos) o su equivalente al efectivo en otros medios de pago (como bonos, letras) a convertir en valor de mercado (determinado de forma objetiva y contrastada por expertos independientes) con propiedad plena de Repsol y líquido sin restricción o en acciones u otros instrumentos cotizados.

Sobre la hipotética dimisión de Antonio Brufau, las mismas fuentes la descartan, “y más aún en este momento”. De producirse un cambio, aseguran, se “haría más adelante, en frío, con un acuerdo sobre su relevo”. También podría suceder que Brufau saliese, una vez más, airoso de esta crisis. Aunque no recibirá de los argentinos la compensación que le correspondía, según los estatutos de YPF (unos 10.000 millones de dólares, la mitad de lo que se pagaría ahora), algo que estaría en manos del Ciadi, ha logrado un precio en activos líquidos, como siempre exigió.

Además, la demanda ante este tribunal arbitral internacional aún no se ha tramitado, por lo que, de retirarse los pleitos, el justiprecio real reclamado no se llegará nunca a conocer.

El Gobierno de Kirchner augura el desbloqueo de las inversiones

La noticia del preacuerdo que abre la puerta a la paz con Repsol 19 meses después de la expropiación de YPF, ha sido recibida con optimismo por parte del Gobierno argentino, que ha sido el máximo instigador. Por contra, ha motivado fuertes críticas de miembros de la oposición. El nuevo jefe de Gabinete de Kirchner, Jorge Capitanich, aseguró hoy en una rueda de prensa celebrada en la Casa de Gobierno, que el principio de acuerdo alcanzado servirá para desbloquear las inversiones. “Para nosotros -dijo- constituye un sendero que nos va a permitir seguir generando mecanismos de inversión en exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales en Argentina, que tiene un programa muy ambicioso en los próximos años”.

Capitanich anticipó que el ministro argentino de Economía, Axel Kicillof, “brindará un exhaustivo análisis” del preacuerdo alcanzado en la reunión celebrada el lunes en Buenos Aires a instancias de los gobiernos de Argentina, España y México. Kicillof participó en el encuentro, junto con el ministro español de Industria, José Manuel Soria, y directivos de Repsol; de YPF y de la mexicana Pemex.

Aunque no quiso desvelar el montante de la compensación (se apunta a 5.000 millones en bonos del Estado), el jefe de Gabinete argentino sí aclaró que incluirá activos líquidos y que Repsol desistirá de las acciones legales en curso.

El principio de acuerdo se produce después de que el consejo de Repsol rechazara hace unos meses una propuesta de YPF, transmitida por Pemex, que pasaba por una compensación en efectivo de 1.500 millones de dólares y otros 3.500 millones en activos de Vaca Muerta, la mayor reserva de hidrocarburos no convencionales de Argentina.

La expropiación de YPF había despertado críticas entre los inversores internacionales y, sin ir más lejos, del propio secretario de Energía de Estados Unidos, Moniz la semana pasada. Además, las compañías petrolíferas se han venido resistiendo a aceptar las invitaciones de Argentina a participar en la explotación del macroyacimiento de shale de Vaca Muerta, cuyo desarrollo requerirá inversiones por 250.000 millones de dólares

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