La CE propone reformas para recaudar miles de millones de euros
Imagen de una tienda de Apple.
Imagen de una tienda de Apple. Reuters

Bruselas intenta frenar la fuga de impuestos de las multinacionales

Bruselas calcula que los cambios que propone para acabar con la ingeniería fiscal de las multinacionales reportarán miles de millones de euros a las Haciendas públicas de los Estados de la UE.

La reforma, si es aprobada por los 28 países de la UE, permitirá que un Gobierno suspenda la libre repatriación de dividendos dentro de la Unión cuando sospeche que se hace para no pagar impuestos. Además, los préstamos intragrupo pasarán a pagar impuestos en el país de la matriz siempre que la filial pueda deducírselo.

“Parecen cambios técnicos pero tienen mucho calado”, señaló el comisario europeo de Fiscalidad, Algirdas Semeta, durante la presentación del proyecto de reforma de la directiva europea sobre matrices y fiscales.

Los cambios pretenden evitar que las multinacionales aprovechen la diversidad de normas fiscales en el seno de la UE para reducir su factura fiscal hasta el punto, en algunos casos, de lograr que Hacienda les devuelva dinero.

Bruselas no se atreve a dar una estimación sobre las pérdidas que esas prácticas suponen para el erario público, pero Semeta las cuantifica “en miles de millones de euros” en base a los estudios elaborados por la OCDE. Las medidas similares adoptadas en Reino Unido, por ejemplo, reportaron 10.000 millones de euros. Y en Italia, 1.500 millones.

Para frenar la hemorragia, el proyecto de directiva incorpora una cláusula antiabuso que se podrá invocar cuando un país detecte que una multinacional ha creado una estructura artificial con el único propósito de reducir su factura impositiva.

La cláusula permitirá, por ejemplo, suspender la transferencia de dividendos libre de impuestos dentro de la UE, una medida pensada para evitar la doble imposición pero que, según el departamento de Semeta, se ha convertido en la “doble no imposición” en algunos casos.

La treta, tan legal como sencilla, consiste en trasladar los beneficios obtenidos en todo el territorio europeo a un país de la UE que no grave la salida de dividendos hacia países terceros. Semeta no quiso señalar a ninguna empresa, pero es sabido que varias multinacionales estadounidenses canalizan así sus beneficios. Semeta, sin embargo, advirtió que el problema es más general y no afecta solo a un puñado de multinacionales.

A devolver

En los últimos años, de hecho, Bruselas ha ido ampliando el tipo de empresas que pueden acogerse a la transferencia de dividendos sin gravamen en el país de la filial y relajando las condiciones de una directiva que entró en vigor en 1990. Si antes se supeditaba la exención a una participación de la matriz en el capital de la filial de al menos el 25%, ahora basta con que sea del 10%.

“Nuestras normas pretenden suprimir barreras al comercio transfronterizo y facilitar que las empresas exploten los beneficios del mercado único”, justificó Semeta. “Pero a cambio”, añadió el comisario lituano, “esperamos que las empresas contribuyan al erario público con la parte que les corresponda”. Algunas empresas, según el departamento de Semeta, han pervertido el sistema hasta el punto de lograr deducciones dobles o exenciones en un país y devoluciones en otro. “Peor aún que la no imposición”, dice la CE.

La treta, en este caso, consiste en trasladar la deuda del grupo a la filial del país donde las deducciones sean más elevadas. O en realizar préstamos dentro del grupo, que la filial se deducirá durante todo el periodo de amortización.

El proyecto de directiva aprobado ayer combatirá esta práctica eliminando la exención que disfruta el préstamo en el país de la matriz si la filial se lo va a deducir por su cuenta.

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