Elegirá junta directiva y busca presidente
Francisco Cal, presidente de Tecniberia.
Francisco Cal, presidente de Tecniberia.

La patronal Tecniberia ultima su reorganización tras la salida de Francisco Cal

La intención del colectivo es fichar un nuevo presidente externo

Se reducirá a uno el número de vicepresidentes

El colectivo que representa a la ingeniería española, Tecniberia, tiene la presidencia vacante y un cambio de junta directiva a la vuelta de la esquina. El pasado 30 de septiembre venció el contrato de quien ha guiado esta patronal durante el último año, Francisco Cal, quien incluso ha alargado un mes más de lo previsto su tarea. Todo parece indicar que se fichará un nuevo presidente externo que siga representando a las ingenierías en uno de los momentos más complicados de su historia, a la vista del parón en la obra pública española.

Con experiencia en el sector público y demostrado talante negociador, Cal ya había presidido Tecniberia entre 2003 y 2008. Fue el año pasado cuando retomó la actividad laboral de vuelta a la asociación con la misión de pacificarla. En Tecniberia estaban surgiendo dos bloques claramente diferenciados: uno formado por una decena de las mayores referencias del país, que terminaron creando el colectivo Fidex, y el resto. Finalmente se evitó la escisión y Tecniberia ha avanzado en la creación de espacios de colaboración con los ministerios de Fomento y Medio Ambiente, principales promotores de proyectos del país. Durante la presidencia de Cal también se ha incidido en la internacionalización de la ingeniería española, la búsqueda de financiación y se ha defendido la entrada de este tipo de empresas en los consorcios que optan a obras tanto dentro como fuera de España, junto a entidades financieras y constructoras.

Francisco Cal, de 74 años, fue directivo y consejero de Renfe, presidió Aena entre 1988 y 2000, dirigió Soluziona, ocupó altos cargos en Eurocontrol y ha sido presidente de la consultora de estrategia y liderazgo Leadair. Su intención es trabajar más en la sombra, pero manteniendo la relación con los sectores de la consultoría e infraestructuras.

La crisis que atraviesa la ingeniería, especialmente en lo que toca a la obra pública, impactó de lleno el año pasado en Tecniberia. El grupo empresarial venía ya de padecer dificultades económicas cuando se decidió aligerar la directiva y una importante rebaja de cuotas. Tener el carné de socio cuesta, a cada una de las más de 250 empresas asociadas, de 1.000 a más de 12.000 euros al año, en función del tamaño de la compañía. La junta, por su parte, pasó de una veintena de miembros a solo 11. La dirección general permanece en manos de Ángel Zarabozo y los estatutos prevén, desde hace unos meses, la presidencia rotatoria y no retribuida.

Con Cal fuera de la organización, el 30 de octubre se ha fijado una asamblea para elegir nueva junta y un único vicepresidente. Las mayores ingenierías colocan a dos representantes, las medianas a otros dos y las pequeñas a dos más. Con estos seis sillones ocupados se elige a un profesional de cada uno de los sectores de la ingeniería englobados en Tecniberia: civil, industrial y energía, medio ambiente, edificación y urbanismo y servicios tecnológicos. En cuanto a la vicepresidencia única suenan ya posibles candidatos como Pedro Gómez (presidente de Getinsa y de Fidex) o Pedro Canalejo (presidente de Alatec y de la asociación madrileña Asicma).

Un defensor de las alianzas para ganar fuera

Una de las constantes en el discurso de Francisco Cal durante el último año se ha referido a la necesidad de que las ingenierías españolas ganen tamaño para competir en el exterior. El sector cumple más de 50 años en España, pero muchas de sus compañías siguen siendo de base familiar y las integraciones se han demostrado más que complicadas. “Si no se quieren fusionar tendrán que crear alianzas”, solía decir el ya ex presidente de Tecniberia. Y uno de los incentivos que proponía Cal era el de la subvención directa a los consorcios empresariales y no a las empresas en singular.

Otro frente complejo para Tecniberia en los últimos años ha sido el de la tensa relación con las ingenierías públicas Ineco y Tragsa. La segunda fue reduciendo su notable presencia en concursos en competencia con las privadas, mientras la primera, por su volumen y referencias, ha acabado siendo un aliado exterior ante la falta de trabajo en el mercado doméstico.

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