La deuda corporativa registra los mejores datos de la historia
El irresistible atractivo de los bonos de empresas españolas

El irresistible atractivo de los bonos de empresas españolas

La deuda corporativa española está en auge. Las emisiones de bonos por parte empresas nacionales se suceden sin parar y ya registran los mejores datos de la historia. En lo que va de ejercicio, las compañías no financieras han colocado deuda por un importe que supera los 21.000 millones de euros, de acuerdo con datos de Dealogic. Nunca antes se había visto en el mercado tanto papel español. Para encontrar el segundo mejor año hay que remontarse hasta 2006, cuando, para esta misma época del año, se habían emitido 18.800 millones de euros.

¿Cómo es posible que en un país que lucha por salir de la recesión económica y que tiene una tasa de paro del 26% sus empresas logren salir a los mercados y convencer a los inversores para prestarles miles de millones de euros?

La respuesta tiene, al menos, cuatro vertientes, de acuerdo con los expertos: la caída de la prima de riesgo (que refleja la paulatina recuperación de la confianza en la economía española y, por extensión, en sus empresas), la búsqueda de retornos atractivos por parte de los inversores (en un entorno de tipos de interés bajísimos), la fuerte internacionalización de los grandes valores del Ibex(que lideran las emisiones de deuda) y la demanda por parte de las empresas de alternativas a los escasos créditos bancarios como fórmula de financiación.

“El año pasado, antes del verano, parecía que España podía salir del euro, que nos echaban. Las empresas lo tenían muy complicado para hacer colocaciones de deuda”, explica Pablo Lladó, director de mercado de capitales de Crédit Agricole. “Ahora hay una percepción mucho más positiva del riesgo país”.

Desde que la prima de riesgo marcara máximos históricos por encima de los 650 puntos en julio de 2012, el Banco Central Europeo (BCE) ha conseguido despejar las dudas de los mercados sobre el futuro del euro, beneficiando notablemente a la deuda de los países periféricos. La prima española ha conseguido estabilizarse en las últimas semanas por debajo de los 250 puntos básicos.

La correlación entre el precio que pagan las empresas por financiarse y el precio que paga el Estado es altísima, aun cuando se trate de compañías que obtienen sus ingresos fuera. Si baja la prima de riesgo española, todas las empresas nacionales se financian más barato. Esta máxima se cumple especialmente con los bancos. Las emisiones realizadas en lo que va de ejercicio por el sector bancario español suman 20.950 millones de euros y los diferenciales que están obteniendo llegan a mejorar incluso a los que logra el Tesoro para plazos similares.

Un segundo factor que destacan los expertos es la necesidad de los gestores de fondos de buscar inversiones con un retorno atractivo. “Las últimas decisiones de la Fed y el BCE, garantizando liquidez al mercado y tipos bajos, nos obligan a los gestores de fondos y de Sicavs a buscar fuentes alternativas de rentabilidad” comenta Alicia Arriero, analista de renta fija de Inversis Banco. “La opción de apostar por depósitos, como ocurría en España el año pasado, también se ha cerrado, así que la deuda corporativa es la oportunidad para conseguir retornos atractivos”.

Son muchos los fondos garantizados y los vehículos ligados al sector asegurador que se comprometen con sus partícipes a lograr una rentabilidad mínima. Cuando la renta fija emitida por los Gobiernos empieza a ofrecer rendimientos muy limitados, les toca buscar opciones en la deuda corporativa.

La facilidad de las grandes empresas españolas a la hora de colocar su deuda en los mercados de capitales se hizo patente esta semana. En tres días, Gas Natural, Telefónica, Indra, CaixaBank y Santander emitieron cerca de 3.000 millones de euros, con los menores tipos de interés registrados en varios años. En el caso de Santander, emitió un bono a 1,5 años, con un diferencial de midswap más 123 puntos básicos, frente a los 290 puntos básicos que necesitó en diciembre de 2012 para una emisión similar.

“En las últimas emisiones, las grandes compañías han logrado financiarse a unos precios inferiores a la deuda pública española. Hay muchísimo interés por parte de los inversores extranjeros y cuando uno emite, lo hace el resto”, explica José de Ruz, del equipo de renta fija de Ahorro Corporación.

La tercera clave señalada por los expertos para explicar el buen momento que atraviesan las emisiones de deuda corporativa está en la fuerte internacionalización de los grandes valores del Ibex 35, los que más colocaciones están realizando. “Se trata en muchos casos de grandes empresas, castigadas en valoración en el pasado y por ser precisamente españolas. En definitiva, infravaloradas e infraponderadas”, explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España. Según los últimos datos, más del 60% de la facturación de las empresas del Ibex proviene de sus filiales internacionales. Por ello, parecía poco razonable que la suerte de sus emisiones estuviera encadenada a la prima de riesgo española. Todas estas compañías tienen más que cubiertos los vencimientos para los próximos meses y si están realizando nuevas emisiones ahora es porque así refinancian su deuda y reducen sus gastos financieros.

El último factor que explica la avalancha de deuda corporativa española tiene que ver con la desintermediación de la financiación en España. “El 75% del crédito empresarial en provenía del sector bancario”, explica Campuzano. Ante una situación de dramática reestructuración de la banca, las empresas han visto cerrarse muchas líneas de crédito, lo que ha hecho que la alternativa de buscar financiación directamente en los mercados se vuelva cada vez más atractiva. Desde Société Générale explican que este proceso está produciéndose en toda Europa y que “hay muchas aseguradoras y fondos de pensiones dispuestos a invertir en deuda corporativa de pequeñas y medianas empresas para aprovechar los altos rendimientos”.

Emisiones de pymes: el MARF trata de paliar la asignatura pendiente

El punto débil dentro de la avalancha de emisiones de deuda corporativa española es la escasez de deuda colocada por empresas medianas (no digamos ya, pequeñas). Santander, Telefónica o Repsol no tienen dema siados problemas para obtener financiación en los mercados, salvo casos de tensiones extremas (como el verano pasado). Ahora bien, cuando se desciende a empresas de una dimensión más reducida, empiezan a observarse muchas menos emisiones. Sobre todo fuera del Ibex.

Este año han roto la regla la papelera Ence, que emitió 250 millones en enero; la distribuidora Eroski, que emitió 60 millones; la compañía de seguridad y vigilancia Prosegur, que captó en el mercado 500 millones; Audasa, la concesionaria de la autopista de peaje que conecta el norte y el sur de Galicia, que colocó 193 millones en bonos... pero aún así, las empresas de una dimensión mediana o pequeña suelen encontrar importantes reticencias por parte de los inversores.

El Gobierno ha aprobado una iniciativa para intentar romper esta tendencia. El Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), presentado en sociedad esta semana por el ministro de Economía, Luis de Guindos, va a tratar de conseguir que las empresas pequeñas puedan emitir deuda o pagarés a unos costes muy reducidos, y con una importante agilidad en los trámites.

La gran ventaja del MARF respecto al mercado tradicional de renta fija (AIAF), es que las compañías podrán realizar emisiones por unos volúmenes a partir de 20 millones de euros, una cuantía muy inferior al mínimo exigible para colocaciones de bonos en otros mercados. De acuerdo con estimaciones realizadas por el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y Axesor –una agencia de calificación crediticia muy comprometida con el proyecto del MARF–, las compañías deberán ofercer rendimientos de entre el 6% y el 7% para colocar sus bonos. Según las primeras estimaciones, más de un centenar de empresas cumplirían con el perfil para emitir a través de este mercado. Aunque las primeras colocaciones llegarán previsiblemente el año próximo.

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