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Sede de Telecom Italia.
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Telecom Italia, ante la encrucijada de salir de Brasil

El futuro de Telecom Italia está en juego. La compañía, con una deuda cercana a los 29.000 millones de euros, está barajando diversas opciones estratégicas para intentar quitarse de encima esta losa. Eso sí, en cualquier caso, deberá encontrar el apoyo de sus accionistas, encabezados por Telefónica y sus socios en Telco.

El calendario establecido por el grupo transalpino prevé celebrar un consejo de administración el próximo jueves 3 de octubre. En la reunión, el consejero delegado de Telecom Italia, Franco Bernabe, presentará un plan estratégico global en el que se detallarán las líneas de actuación de la compañía.

Una de las primeras actuaciones que incluiría este plan estratégico sería una ampliación de capital de entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Un movimiento similar al que realizó KPN la pasada primavera. Con la ampliación de capital, la firma trataría de evitar una rebaja en la calificación de su deuda, que perdería el grado de inversión. Moody’s, que otorga un rating de Baa3 para la deuda de Telecom Italia, mantiene en revisión su solvencia para una posible rebaja.

El grupo todavía parece mantener una buena imagen los inversores. Así, por ejemplo, la pasada semana pudo colocar bonos a siete años por un importe de 7.000 millones de euros.

Aunque, los principales accionistas de la compañía no están ahora por la labor de hacer un gran desembolso. Telefónica, con su actual participación del 10% (sin incluir la operación anunciada ayer), debería destinar cerca de 400 millones.

Ahora bien, la situación podría cambiar si, al mismo tiempo, Telecom Italia decide poner en marcha un plan de venta de activos para reducir la deuda de manera drástica. En la situación actual, el mayor tesoro de la teleco transalpina es TIM Participacoes, su filial en Brasil, que en la actualidad tiene un valor de mercado cercano a 25.900 millones de reales (unos 8.750 millones de euros).

Fuentes del mercado explican que una de las posibilidades que se contemplan es la venta de TIM Participacoes en distintas partes. Los analistas de Banco Santander señalaron ayer el grupo italiano podría buscar potenciales compradores para su filial, incluyendo negociaciones con los operadores brasileños, América Móvil y OI (participada por Portugal Telecom), que se repartirían TIM. El número de operadores con red en el país pasaría de cuatro a tres. Telefónica también podría optar por algunas de estas operaciones para reforzarse en zonas de Brasil donde su presencia actual no es tan fuerte.

Con la desinversión de TIM Participacoes, el ratio de deuda neta frente a ebitda de Telecom Italia se situaría en 2,1 veces, según las estimaciones de Bernstein.

Con la venta de Brasil, que debería recibir el visto bueno de los reguladores locales, Telecom Italia daría un paso similar al dado por KPN, que está en proceso de venta de su filial alemana E-Plus a Telefónica. El país sudamericano se ha convertido en uno de los pilares del crecimiento de Telecom Italia. En el primer semestre, los ingresos subieron un 7,1% en términos orgánicos. Ahora bien, la filial se vio penalizada por la depreciación del real frente al euro y sus ingresos se vieron penalizados en 352 millones de euros. En estas circunstancias, con Brasil sufriendo el efecto moneda, la caída del 10,5% de sus ingresos en el mercado italiano tiene un impacto todavía más demoledor.

Las alternativas de desinversiones no acaban ahí. La dirección de Telecom Italia también contempla la venta de hasta 12.000 torres de telefonía móvil en una operación en la que captaría entre 500 y 1.000 millones de euros.

Otra de las opciones que Telecom Italia ha manejado es la separación de su red de telefonía fija en Italia, unos activos que tendrían un valor de entre 14.000 y 15.000 millones de euros. En la operación, tal y como apuntaron los medios locales, Telecom Italia vendería una participación al Estado italiano. La compra se ejecutaría a través de la entidad semipública Cassa Depositi e Prestiti y la teleco transalpina destinaría el dinero obtenido por la venta a la reducción de deuda. Eso sí, Telecom Italia debería comprometerse a elevar las inversiones en las redes de nueva generación, tanto fijas como móviles.

En cualquier caso, Telecom Italia debe moverse. Su situación es similar a la de Portugal Telecom. Son dos compañías muy endeudadas que al mismo tiempo ven como el negocio empieza a disolverse entre sus manos debido al endurecimiento de la competencia y la consiguiente caída de precios.

De no tener éxito con sus propuestas, en el mercado no se descarta incluso la dimisión de Franco Bernabe, uno de los hombres fuertes de las telecos italianas y europeas de los últimos tiempos (es, de hecho, presidente de la patronal de las operadoras GSMA).

No lo va a tener fácil. Desde 2011, la empresa se ha visto obligada a realizar saneamientos por 14.000 millones de euros (2.187 millones en el primer semestre) por la devaluación de sus activos. Y sus acciones acumulan un retroceso del 48% en los últimos cinco años.

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