Rajoy felicita por teléfono a la canciller por su triunfo
Angel Merkel, durante su comparecencia, para celebrar su victoria en las elecciones generales de Alemania. Ver fotogalería
Angel Merkel, durante su comparecencia, para celebrar su victoria en las elecciones generales de Alemania. Getty Images

Aplastante victoria electoral de Merkel

La FDP se queda fuera del Bundestag por primera vez en casi 60 años

Los socialistas del SPD reconocen la derrota y evitan pronunciarse acerca de un Gobierno de gran coalición

La victoria inapelable de la CDU/CSU revalida el estilo de una política que, sin entusiasmar dentro ni fuera de sus fronteras, ha logrado convertirse en referencia absoluta de la primera potencia económica del continente. Los sondeos indican que la canciller Angela Merkel incluso tiene posibilidades de obtener la primera mayoría absoluta desde 1957. Toda una hazaña con un sistema electoral que favorece las coaliciones y que ni siquiera estuvo al alcance de cancilleres tan populares como Helmut Kohl o Gerhard Schröder. Solo Konrad Adenauer lo había logrado, con un lema que la propia Merkel podría suscribir: “Kein Experiment”. Es decir, nada de experimentos.

Los resultados finales de las elecciones legislativas alemanas confirmaron la amplia victoria de la canciller y líder cristianodemócrata. La Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) sumaron un 41,5% de los votos, un claro incremento frente a los 33,8 % de 2009. El Partido Socialdemócrata (SPD) obtuvo un 25,7%, lo que supone asimismo un aumento, aunque más leve, respecto al 23% de las anteriores legislativas.

Los socialistas no forjan una alternativa, pero podrían ofrecer una gran coalición

El Partido Liberal (FDP), socio actual de Merkel, se quedó en un 4,8 % -14,6% en 2009- y no tendrá escaños en el nuevo Parlamento. Tampoco obtuvieron representación los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD), partido fundado hace siete meses, que no alcanzó el mínimo del 5% para tener representación parlamentaria y quedó en un 4,7%. Sí estarán en la nueva cámara La Izquierda, con un 8,6 % (en 2009 obtuvieron un 11,6 %) y Los Verdes, con un 8,4 % (frente al 10,7 % de cuatro años atrás).

“Ha sido un gran resultado”, proclamó Merkel apenas 45 minutos después de que a las 18:00 horas cerrasen las urnas. Coreada con gritos de “Angie, Angie” por los miembros de la CDU, la canciller compareció junto a la eufórica cúpula de su formación.

Sonriente pero contenida, Merkel celebró la victoria pero se reservó su veredicto hasta el final del escrutinio. Y en un gesto poco usual, agradeció el apoyo a su marido, Joachim Sauer, que no subió al estrado. Junto a Merkel sí estuvo su ministra Ursula von der Leyen, a la que muchos analistas apuntan como sucesora si la canciller decidiera retirarse durante su tercer mandato.

El principal rival de Merkel, el socialista Peer Steinbruck, logró mejorar los resultados de 2009, pero se quedó muy lejos de poder cuestionar el imperio de la canciller.

El gran drama de la jornada está en el FDP. El grupo liberal se queda fuera del Bundestag desde la fundación de la República Federal, lo que hace dudar incluso sobre el futuro de un partido que durante 60 años se ha sentado de manera casi ininterrumpida en Gobiernos de izquierda y de derecha.

La posible extinción de los liberales puede considerarse una victoria personal de Merkel. Tras dos legislaturas en el poder (la primera, con el SPD y la segunda con el FDP), la canciller apostó durante la campaña electoral por una victoria aplastante sin concesiones a posibles aliados. “Si queréis Merkel, los dos votos deben ser para la CDU”, repitió la candidata hasta el último mitin. La petición dejaba a los liberales sin el maná de un voto conservador del que se había beneficiaba gracias al sistema electoral. Los electores depositan dos papeletas: una primera, con el voto por candidatos; y una segunda, por partidos. La esperanza de los liberales era que los votantes de la CDU les dieran el segundo voto para facilitar el gobierno de coalición. Pero Merkel les ha cerrado ese grifo, quizá de forma definitiva.

Europa

La victoria de Merkel resultó tan aplastante que su rival socialista, Steinbruck, felicitó de inmediato a los ganadores. Las felicitaciones también llegaron desde el resto de capitales de europeas, donde las elecciones alemanas eran esperadas como punto de referencia para la futura gestión de la crisis económica e institucional de la UE.

El electorado alemán parece haber premiado las tesis de Merkel, que ha supeditado cualquier gesto de solidaridad con los socios en dificultades a compromisos de ajuste y austeridad. Al mismo tiempo, sin embargo, se han desplomado los socios del gobierno saliente más reacios a secundar los planes de ayudas, por lo que parece probable que Berlín continuará con una política de palo y zanahoria similar a la practicada entre 2010 y 2013.

Durante los últimos meses, sin embargo, Merkel ya ha suavizado el corsé impuesto a los países meridionales. Fuentes comunitarias señalan que el cambio se ha iniciado (en forma de un calendario más flexible para ajustar el déficit o de préstamos bilaterales para las pequeñas y medianas empresas de países como España) y auguran que se acentuará una vez que la canciller forme su nuevo Gobierno.

El giro sería más claro, señalan esas fuentes, si llegara a formarse una gran coalición con los socialistas, una solución apuntada por los sondeos en la recta final de la campaña y preferida por los mercados bursátiles.

El resultado final, sin embargo, señala que sea cual sea la formación de Gobierno, la batuta estará más que nunca en manos de Merkel, líder indiscutible de su partido y de todo el país. Y líder inevitable de un continente que ayer tuvo que conformarse con seguir de unas elecciones en la que solo pudieron votar 62 millones de alemanes, aunque el resultado mantenía en vilo a 500 millones de europeos.

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