El Estado prevé cobrar por Bankia, Sareb y los ‘cocos’ de las no nacionalizadas
Vista de la fachada del Banco de España. EFEArchivo
Vista de la fachada del Banco de España. EFE/Archivo EFE

Solo el 30%de los 70.000 millones de ayuda a la banca son recuperables

El Estado ha aportado 56.000 millones y la banca, por el FGD, otros 14.000

El Banco de España quiso arrojar algo de luz ayer sobre el volumen de las ayudas que ha recibido la banca nacional en un momento en que la reestructuración financiera entra en fase decisiva con la inminente subasta de Novagalicia y Catalunya Banc. El supervisor explicó que el sector ha recibido 61.366 millones de euros en ayudas directas para capitalizar las entidades.

Aunque el organismo deja fuera de sus cálculos los avales concedidos por el sector ante la previsión de recuperarlos cuando vayan venciendo, a la cifra referida sí habría que sumarle los 2.192 millones del rescate que se destinaron a capitalizar Sareb y los 6.506 millones que el Banco de España estima que se consumirán de los esquemas de protección de activos (EPA) concedidos a los compradores de firmas en apuros.

En total, una factura de 70.064 millones –unos 56.000 millones públicos y otros 14.000 aportados por la banca a través del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD)– de los que solo un 30,4% parecen recuperables.

Para empezar, se dan por perdidos los 14.404 millones inyectados por el Estado mediante los programas FROB 1, en forma de participaciones preferentes convertibles, y FROB 2, directamente en capital, con los que se reforzó, modernizó y reconvirtió en bancos al grueso de cajas de ahorros.

Una atípica devolución

El único caso destacable de recuperación de parte de las ayudas de la banca gracias a la venta de una entidad se da con la adquisición de Banca Cívica por parte de CaixaBank, que devolvió en abril los 977 millones inyectados previamente a la firma.

Tampoco se reembolsarán los 7.884 aportados por el FGD para sanear CCM, la CAM y Unnim antes de su adjudicación a Cajastur, Sabadell y BBVA, respectivamente. El sector financiero también se ha comprometido a cubrir hasta 35.681 millones en EPAs, de los que, si las carteras compradas no sufren depresiones adicionales, el supervisor prevé que se utilicen 6.506 millones.

En cuanto a los 40.135 millones del rescate europeo, que el Estado debe devolver con intereses, las esperanzas están puestas en la productividad de Sareb y la capacidad de Bankia para generar beneficios una vez saneada, pues la venta de nacionalizadas se ha demostrado un negocio poco rentable.

El grueso de las operaciones se ha saldado por un euro simbólico (ver despiece) y los postores que rodean ahora Novagalicia y Catalunya Banc no parecen dispuestos a superar estas ofertas, sino más bien a reclamar algún tipo de ayuda o ventaja fiscal para acudir a las subastas.

Queda la esperanza de recuperar los 1.135 millones inyectados a Ceiss, Caja3 y Liberbank en forma de bonos contingentes convertibles (cocos) pero aún con eso, el escenario más amable anticipa la recuperación de solo 21.286 de los 70.064 millones de ayudas para el sector.

El incierto negocio de las subastas

Los 22.263 millones que en principio son susceptibles de ser recuperados de los más de 70.000 millones de euros con que se ha rescatado a la banca española podrían elevarse en función de las condiciones de venta que se cierren sobre las nacionalizadas Novagalicia y Catalunya Banc. Dejando aparte las inyecciones previas del FROB, el Estado podría aspirar a recuperar los 5.425 millones del rescate europeo inyectados a las cajas gallegas y los 9.084 destinados a las catalanas. Los precedentes, sin embargo, no invitan al optimismo. Las ventas de la CAM y Banco Gallego a Sabadell;_la de Banco de Valencia a CaixaBank o la de Unnim a BBVA se cerraron por un euro simbólico. Es más, muchas de estas operaciones se han sustentado además en el pago de incentivos a los compradores por ejemplo mediante esquemas de protección de activos (EPA), una suerte de seguro contra pérdidas futuras, por valor de hasta 35.681 millones. Otras transacciones, como la absorción de Banco Ceiss por Unicaja han estado condicionadas a reforzamientos de capital por la vía de los cocos. Ante estos precedentes, lejos de estar dispuestos a ofrecer miles de millones de euros, los potenciales compradores de Novagalicia y Catalunya Banc reclaman algún tipo de ayuda, ya sea como EPA a futuro, como saneamiento adicional previo o como garantía sobre los créditos fiscales de las entidades nacionalizadas.

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