Breakingviews

Urge realizar una purga en China

El juicio a Bo Xilai ha arrojado luz sobre las travesuras de la sobretitulada élite china. Este caso recuerda al del empresario ruso Mikhail Khodorkovsky hace ocho años. El riesgo para el régimen es que Bo, como el encarcelado magnate ruso del petróleo, se convierta en una encarnación de los fallos del sistema.

Bo no puede ser absuelto. Al igual que en el juicio de Khodorkovsky, el veredicto está predeterminado, ya que los gobernantes han decidido posicionarse. El oligarca ruso había desafiado abiertamente al primer ministro Vladimir Putin por la corrupción en Rusia antes de ser arrestado en 2003, la política populista de Bo desafió el culto del régimen a la lucha contra la personalidad. China también tiene menos que perder. Los inversores extranjeros se estremecieron ante la expropiación de la petrolera de Khodorkovsky, Yukos, pero Bo encontrará pocos seguidores en el exterior.

La gran pregunta es si Bo podría reaparecer en la escena política. También en eso, China tiene una ventaja sobre Rusia. Bolsillos de la federación por la libertad de expresión han permitido a Khodorkovsky mantener un diálogo con los medios de comunicación. En China, los presos políticos pueden desaparecer de la vista pública. Además Bo tiene 64 años, catorce más que Khodorkovsky.

La relevancia de Bo en el futuro depende de la capacidad de los nuevos líderes de China para cumplir con su promesa de hacer que las circunstancias de los ciudadanos mejoren. Los problemas actuales de Rusia indican que Putin ha perdido esa oportunidad. Si los gobernantes no consiguen que los ciudadanos prosperen, tal vez la historia de Bo no termine con su inminente veredicto de culpabilidad.

Normas