La receta de la patronal frente al elevado paro

CEOE habla de “hiperflexibilidad” en materia de contratación

El vicepresidente de la CEOE y patrono de los empresarios madrileños, Arturo Fernández, cree necesaria una mayor flexibilidad para reducir la tasa de desempleo.

La mayor flexibilidad en todo lo que tiene que ver con la contratación y las condiciones laborales (jornada, función, movilidad o salario), es la receta que defiende insistentemente la patronal para combatir una tasa de paro que alcanza a más del 26 % de la población activa.

Aunque la reforma laboral del Gobierno avanzó hacia una mayor flexibilidad empresarial y una simplificación de la negociación colectiva, la CEOE quiere ir más allá, como ha demostrado esta semana su presidente, Juan Rosell, con unas declaraciones que han generado polémica al abogar por acabar con los privilegios de los contratos indefinidos.

El vicepresidente de la CEOE y patrono de los empresarios madrileños, Arturo Fernández, ha dado un paso más y ha hablado de la necesidad de introducir la “hiperflexibilidad” en materia de contratación.

La flexibilidad interna ha permitido que el 27 % de las empresas de más de 50 trabajadores haya modificado salarios y reducido jornadas, según datos del Ministerio de Empleo, cuya titular, Fátima Báñez, comparecerá el próximo jueves en el Congreso para dar cuenta de los resultados de la reforma laboral.

Las inaplicaciones de lo pactado en convenio -los denominados “descuelgues“- han ascendido a 2.149, que han afectado a más de 118.000 trabajadores, si bien la mayoría (96 %) han sido acordadas.

Estos datos son fruto no sólo de la reforma laboral, sino también del II Acuerdo de negociación colectiva (AINC) que suscribieron patronal y sindicatos en enero de 2012, en el que se distinguió entre flexibilidad ordinaria y extraordinaria.

Dentro de la primera, y para evitar las horas extras y la contratación temporal, se acordó que el empresario pueda distribuir a su conveniencia un 10 % de la jornada anual y que pueda disponer de otra bolsa de cinco días, en tanto que restringía la movilidad de funciones al mismo grupo profesional.

La extraordinaria, que debe estar justificada, permite un cambio total de funciones de hasta 8 meses en dos años, aunque con la posibilidad de ampliarlo si hay razones económicas, técnicas, organizativas o de producción.

Además, en materia salarial las partes consideraron conveniente que exista una parte variable que dependa de la situación y de los resultados de la empresa.

Las recientes declaraciones de los dirigentes patronales demuestran que este acuerdo, al igual que la propia reforma laboral, ya no es suficiente para los empresarios, que reclaman otra vuelta de tuerca como denuncian los sindicatos.

En su asamblea anual del pasado junio, la CEOE presentó un documento de las reformas necesarias para salir de la crisis, en el que insistía en que la reforma laboral debería haber sido más ambiciosa.

Entre sus propuestas, la de poder imponer a los trabajadores el paso de un contrato a tiempo completo a uno a tiempo parcial cuando existan causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o la de eliminar las restricciones a la concatenación de contratos temporales.

Para potenciar el contrato parcial, el documento propone ampliar el número de horas complementarias que pueden realizarse del 15 % al 30 % de las horas ordinarias de trabajo.

Pide, asimismo, revisar algunos aspectos técnico-jurídicos que limitan el cumplimiento de las horas complementarias, como los plazos de preaviso o las causas de la denuncia por el trabajador del pacto de estas horas.

También aboga por aumentar hasta el 15 % el porcentaje de jornada que el empresario pueda distribuir libremente o suprimir la ultraactividad, de forma que cuando los convenios dejen de tener efecto cuando caduquen y no puedan prorrogarse automáticamente.

Entre sus reivindicaciones, alguna histórica como permitir que el contrato de formación se pueda aplicar a los trabajadores con independencia de su edad.

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