Entrevista a Blanca López
La directora de Mon, Blanca López.
La directora de Mon, Blanca López.

“En España hay muchas propiedades que son joyas ocultas”

La fundadora de Mon, Belles Maisons dejó su puesto de asesora financiera y apostó por un proyecto propio

Dirige una red de castillos, palacios y casas disponibles para eventos

Blanca López (Pamplona, 1972) asegura que le gustan los retos y sus decisiones avalan la afirmación. A principios de 2012, en plena crisis, renunció a su puesto como asociada de la consultora de finanzas Irea, donde llevaba siete años, para poner en marcha una empresa propia. Quería dejar el mundo de las reestructuraciones empresariales y las negociaciones de deuda por un proyecto que le permitiera construir algo positivo. “Siempre he tenido alma de empresaria, pero hasta entonces no había encontrado el momento adecuado”, cuenta la fundadora de Mon, Les Belles Maisons, una red de propiedades “singulares” –castillos, palacios, mansiones, jardines y casas– donde diseñar eventos únicos, según define ella misma su emprendimiento.

Pregunta. ¿Cómo surgió el proyecto de Mon?
Respuesta. En mi familia tenemos una casa, el Palacio del Arzobispo, en Burgos, y casi sin planificarlo empezamos a alquilarla para hacer eventos. Vi que tenía sentido y empecé a desarrollar el proyecto. Me di cuenta de que era una manera de rentabilizar unas propiedades que tienen un valor inmobiliario muy difícil de determinar. ¿Cuánto vale un castillo del siglo XVII? Vale mucho o no vale nada; tiene un valor emocional muy importante, pero es muy caro de mantener, y por cambios generacionales a veces se dejan de usar y se terminan convirtiendo en un pequeño problema. A raíz de ello pensé en ir agrupando bajo una misma marca propiedades que tuvieran una serie de elementos comunes para poder alquilarlas para eventos.

P. ¿Cuáles son esos elementos?
R. Son varios. Algunos más emocionales y otros más objetivos. Lo primero es que tengan ese algo que cuando llegas te llama la atención, no sabes si por la antigüedad del sitio o por una arquitectura muy especial. Además tiene que transmitir historia, por la gente que ha vivido ahí o por cómo está mantenida. Pero no necesariamente deben ser inmensos o un Versalles. Otros criterios más objetivos son la facilidad del acceso, los espacios disponibles y el estado de la infraestructura.

P. ¿Hay muchas propiedades de ese tipo sin explotar?
R.Yo creo que en España hay muchas joyas ocultas. La gracia es que es muy difícil encontrarlas, porque normalmente la familia propietaria no tiene un cartel puesto en una inmobiliaria. Algunos ni siquiera se han planteado rentabilizarlas, y cuando tú se lo propones, les parece una buena manera de hacerlo sin perder la posibilidad de pasar temporadas en la finca y poder disfrutar de ella. A veces me llama alguien que conoce a alguien que tiene una casa..., y cuando vas a verla dices “no puedo creer que esto exista”.

P. ¿Cómo suele descubrirlas?
R. Por casualidades, por contactos en el mundo empresarial, no tengo un método. Pero todo parte de una relación de confianza con los propietarios. Al haber comenzado con una casa familiar compartimos una serie de inquietudes sobre la propiedad. Somos como una pequeña familia. Siempre manteniendo el anonimato y la discreción.

P. En tiempos de bonanza económica, ¿esos propietarios hubieran alquilado sus casas?
R. Algunos sí y otros no. Es verdad que ahora con la crisis la gente está viendo en esto una buena alternativa para poder mantener las casas sin que les cueste tanto dinero. Pero es algo que han hecho los ingleses toda la vida en los grandes castillos y propiedades.

P. ¿Cómo fue su experiencia de montar una empresa en España? ¿Es tan difícil como dicen?
R. Es más difícil. Somos expertos en poner palos en la rueda. Las cosas deberían fluir de una manera más fácil y siempre son muy complicadas. No hay acceso a la financiación y los trámites administrativos son muy largos. Es mejor no detenerse a pensar en lo que demoran y seguir avanzando en lo que se pueda.

P. ¿Qué fue lo más duro de emprender?
R. Lo más difícil fue pasar de la seguridad de un trabajo en el que estaba muy cómoda a la inestabilidad del día a día. En mi familia, con el tiempo, me han ido diciendo que cuando hice el cambio les parecía una locura, pero me veían tan entusiasmada que no se animaban a decírmelo. Cuando alguien tiene la inquietud por lanzar una nueva empresa se va a enfrentar a mil obstáculos y habrá días en que piense “por qué lo he hecho, con lo bien que estaba yo antes”, pero al final es muy reconfortante poder decir que al menos lo has intentado.

La empresaria del siglo XXI

La empresa fundada por Blanca López no tiene una sede física. La exasesora financiera dice que es un exponente del modelo del empresario del siglo XXI o del coste variable. “En la medida en que estás poniendo en marcha una empresa tienes que decidir qué inversiones son prioritarias”. López afirma que con las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, tener un gran despacho no es un coste que se justifique. “Trabajar desde casa o en sitios compartidos es hoy la nueva filosofía de emprender”, señala.

Antes de fundar Mon, la empresaria de Pamplona pasó por Pescanova y BNP Paribas, realizó el MBA de la escuela de negocios IESE y trabajó siete años como asesora financiera en Irea. Su experiencia, asegura, es un gran activo a la hora de seguir un camino propio. “Te aporta madurez en la toma de decisiones y el mundo de las finanzas te da mucha disciplina de trabajo”.

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