Los empresarios reclaman incentivos
Cuando el tamaño (de la empresa) sí importa

Cuando el tamaño (de la empresa) sí importa

Las empresas exportadoras concentran la creación de puestos de trabajo en el segundo trimestre del año

Un estudio estadounidense pone en relación las salidas a Bolsa con una mayor creación de empleo

"El tamaño sí importa, te ayuda a gestionar mejor los riesgos”, aseguraba la semana pasada el director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, Alvaro Nadal, en un curso de verano. Se refería en este caso al tamaño de los países, ya que en su opinión, la crisis actual ha demostrado, entre otras cosas, que algunos países pequeños como Portugal, Irlanda o Grecia no han sabido manejar el sector público “que asegura lo que nadie se atreve a asegurar”, dijo. Y por este motivo han tenido que ser intervenidos.

En este contexto, el principal asesor del presidente en materia económica echaba de menos la existencia de un “reaseguro a nivel continental”, que es lo que en su opinión es la unión bancaria, que se está cocinando en la UE. “Esta unión no es la mejor posible, pero es la que es y ya la iremos perfeccionando. La unión fiscal aún no ha llegado, pero llegará y en paralelo vendrá la unión política”, indicó Nadal.

Pero mientras tanto, y cuando España empieza a dejar tímidamente atrás la recesión económica, muchos expertos empiezan a llamar la atención en distintos foros sobre otro tipo de tamaño, el de las empresas, que también importa y mucho para recuperar el crecimiento y que este alcance una velocidad de crucero.

Y es que el tamaño medio de las empresas de un país está directamente relacionado con su capacidad de crear empleo y generar riqueza, según defienden distintos estudios y analistas. Es el caso del prestigioso economista Juan Velarde, director de los cursos de La Granda (Asturias) donde participó Nadal, para quien en España “hay demasiadas p y pocas m”, en referencia al hecho de que en torno al 90% del tejido empresarial español está formado por empresas de menos de 250 trabajadores y tiene escasa presencia de medianas compañías (con entre 250 y 500 empleados).

Para el director del Servicio de Estudios, Bolsas y Mercados Españoles (BME), Domingo García Coto, el pequeño tamaño de las empresas españolas “es uno de los handicap más importantes en los que habrá que centrar los trabajos en los próximos años”. En concreto, consideró que “las medidas destinadas a promover la financiación y el tamaño deben formar parte de las políticas de empleo y promoción empresarial”.

De la misma opinión son los principales empresarios españoles, agrupados en el Consejo empresarial para la competitividad, que recientemente emitió un informe asegurando que las pymes españolas son ya competitivas, pero la clave de que se mantengan así dependerá de las políticas económicas que fomenten el aumento de su tamaño.

Pero además, García Coto añade una vertiente más a la importancia de que las empresas ganen entidad: amplía sus posibilidades de financiarse en el mercado de valores, algo que ahora, con una escasez de crédito sin precedentes, está infravalorado, en su opinión. Así, los datos muestran que cuanto mayor es la empresa, más posibilidades tiene de salir a Bolsa y más empleo genera.

Investigación estadounidense

Esta es, al menos, la tesis. Así, un estudio estadounidense de mayo de 2012 elaborado por Kenney, Patton y Ritter, que analizó la capacidad de crear empleo de 2.766 empresas que salieron a Bolsa entre 1996 y 2010, indica que el 36% de estas compañías incrementó su nivel de empleo durante los tres años siguientes de haberse estrenado en el mercado. Y un 40% lo amplió durante los primeros cinco años en Bolsa.

Pero es más, este estudio comprobó que el aumento del empleo en los diez años siguientes a la salida a Bolsa fue del 156% en aquellas empresas con menos de 30 años de vida y del 29% para el resto de compañías, más consolidadas.

Por su parte, el analista económico de La Caixa, Oriol Aspachs, también destaca que un mayor tamaño de la empresa favorece su actividad exportadora. Y, esto según su análisis, repercute directamente en un aumento del empleo. Así, toda la creación de empleo neto en el segundo trimestre de 2013 se produjo en empresas donde la actividad exterior pesa más del 50%. En el resto de compañías, con nulos o menores niveles de exportación se destruyeron puestos de trabajo. De hecho, según el estudio de este analista de La Caixa, cuanto menor es el peso de las ventas al exterior más ocupación se pierde (ver gráfico).

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