Eduardo Santos-Ruiz, presidente y consejero delegado de Barón de Ley
El consejero delegado de Barón de Ley en su despacho de Madrid.
El consejero delegado de Barón de Ley en su despacho de Madrid.

“Las bodegas no cierran, hay muchas a la venta”

La casa de vinos que dirige vende el 50% de su producción en el extranjero

Afirma que la competencia es exacerbada en el sector

Economista, madrileño de 68 años, fue auditor de PwC y director de participaciones en el área de inversiones de Banco Unión antes de dirigir la división de empresas participadas de Banco Urquijo, donde se centró en todas las compañías relacionadas con el sector vitivinícola. Fue un flechazo. Eduardo Santos-Ruiz abandonó la banca llegando a un acuerdo con la mutinacional británica Bass para hacerse cargo de todas las inversiones, entre las que se incluía El Coto de Rioja. En 1991, junto con otros ejecutivos de la firma y el fondo Mercapital, adquiere la bodega riojana y crean otro grupo vinícola, Barón de Ley. Desde 1997 cotiza en Bolsa.

Pregunta. ¿Cómo afrontan la crisis?
Respuesta. Igual que el resto de los sectores, lo que sucede en este es que en lo últimos 15 años ha habido un exceso de bodegas, cuando la demanda se reduce porque el consumo per cápita ha bajado. Tenemos 3.500 bodegas censadas y son demasiadas debido al descenso de consumo y al cierre de puntos de venta en hostelería. La competencia es exacerbada y ya no sabemos si vendemos vino o promociones con otros productos.

P. Pero ustedes han crecido en exportación.
R. Afortunadamente, hace 15 años decidimos fortalecer el mercado internacional y el 50% del producto lo vendemos fuera. El 25% del mercado internacional va destinado a hostelería y el resto, a grandes superficies, que es donde actualmente se mantiene el consumo. El problema es que en España el sector de hostelería ha triplicado el precio del vino, excepto en el País Vasco, que solo lo han doblado y los precios son más razonables. También hay mucho impagado y mucho aficionado en nuestro sector y en la hostelería. La situación es difícil pero es un sector que no se reestructura.

P. ¿Por qué lo dice?
R. Las bodegas no cierran, tienen aguante, cosa que no pasa en otros sectores. Hay muchas a la venta, pero todos hemos favorecido la inflación de bodegas, y es bueno que se sanee.

P. ¿A usted le interesa alguna?
R. Si no son bodegas con buena marca y beneficios, no; las seis o siete de referencia no se venden. Este es un negocio muy personal. Nosotros queremos consolidar lo que tenemos y si hay alguna oportunidad la estudiaremos. Nos preocupa ser independientes, estar fuertes, porque puede surgir alguna oportunidad. Nosotros tenemos productos diversificados, producimos dos millones de cajas al año, que son 24 millones de botellas en todo el grupo.

P. ¿Cuánto facturan?
R. Ahora mismo unos 80 millones de euros al año, en los últimos años hemos bajado en el consolidado un 5%, y lo que nos ayuda es la diversificación. Lo que te ayuda a hacer marca es la hostelería, los sitios donde se come bien a buen precio, por ejemplo, en toda la cornisa cantábrica, ya que es una zona con mucha cultura de vino.

P. ¿Cómo remuneran ustedes al accionista?
R. Ese siempre es un tema que genera controversia, pero seguimos remunerando a través de autocartera, no damos dividendos. Lo hemos hecho siempre así y nos ha ido bien, ya que ofrecemos la oportunidad al accionista de incrementar su participación. Tenemos una posición financiera fuerte, que nos hace no depender de los bancos, ser independientes y estar preparados para lo que pueda surgir en el mercado nacional o internacional.

P. Usted proviene de la banca y es curioso que no quiera depender de los bancos.
R. Los conozco y tengo formación en auditoría, ya que trabajé en PwC. Y de ahí me fui a la banca industrial. También desempeñé funciones directivas en una multinacional del vino inglesa. Y con todo ese bagaje, conozco el mundo del vino, un negocio de largo plazo que requiere solidez financiera. Nosotros tenemos 800 hectáreas de viñedo en producción y requerimos de mucha inversión que no se puede atender con créditos. En esta compañía somos conservadores en el aspecto financiero y me siento satisfecho, aunque tenemos pugnas con los accionistas por el reparto de dividendos. Somos más de capitalizar, eso nos da paz, y podemos decir que el quinto año de crisis profunda todo eso nos da solidez y posibilidades de ampliar el negocio.

“Un gestor bueno tiene el balance saneado”

¿Cuáles son sus principales mercados?
Inglaterra, Alemania y los países nórdicos son los que más demandan nuestros vinos. Aunque nuestra salida de la crisis está siendo lenta y tortuosa, creo que estamos tocando fondo, pero me preocupa qué pasará en el futuro. Tengo 14 nietos y tienen que encontrarse cosas mejores.

¿Qué aprendió de su paso por el sector auditor?
R A tener los pies en el suelo, a analizar los balances con prontitud, a dar valor a una contabilidad sana en las empresas. A lo mejor peco de muy conservador, pero me gusta saber dónde me puedo meter. Los balances te reflejan la realidad, no te engañan. Toda esta experiencia a mí me marcó, y me gusta amortizar al máximo el endeudamiento, con las críticas que ello conlleva. Los buenos gestores son los que tienen balances saneados. En los momentos de euforia económica se criticaba un poco ese conservadurismo porque los bancos te ofrecían el oro y el moro.

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