Cuando tener teléfono en casa era casi un lujo

Desde su invención en el siglo XIX, ha marcado una imparable evolución

Con los años ha pasado de ser algo excepcional a un acompañante cotidiano

Cuando tener teléfono en casa era casi un lujo

La Compañía Peninsular de Teléfonos, la Compañía Madrileña de Teléfonos, la Sociedad General de Teléfonos, la Sociedad Telefónica Vasco-Montañesa... abrieron la vía para el despegue del uso del teléfono en España. Un servicio que pasó a tener la consideración de estratégica en 1924 con la creación de la Compañía Telefónica Nacional de España, que absorbió a buena parte de ellas.

En sus primeros tiempos, Telefónica estuvo bajo el control de la estadounidense ITT. Y uno de sus primeros objetivos estratégicos fue la instalación de 400.000 teléfonos en España. Entre los primeros terminales estuvo el llamado Microplastón. Según explica el profesor Ángel Calvo en su libro Historia de Telefónica, ITTgarantizó una ilimitada disponibilidad de material y equipos por sus privilegiadas posiciones en el sector a través de International Standard Electric. En 1926, se creó en Madrid Standard Eléctrica, responsable durante años de la fabricación de numerosos equipos para España.

Cronología

Cuando tener teléfono en casa era casi un lujo

En agosto de 1928 se inauguró el servicio telefónico entre España y EE UU. El estreno se produjo con una conversación entre el rey Alfonso XIII y el presidente norteamericano Calvin Coolidges.

En las décadas de los sesenta y los setenta del siglo XX, el modelo Heraldo se implantó en la gran mayoría de los hogares y empresas españolas. El modelo Heraldo se fabricó en varios colores y tuvo dos variante, el clásico de sobremesa y el mural, que se colocaba en las paredes de las casas.

En 1924 se crea la Compañía Telefónica Nacional de España, bajo el Gobierno de Miguel Primo de Rivera. Según el profesor Ángel Calvo, supuso un giro decisivo en la historia de la telefonía española, que por entonces ya tenía medio siglo de existencia. Supuso un profundo cambio en la estructura del mercado.

En sus inicios, Telefónica estuvo bajo el control de la estadounidense ITT, tras una ampliación de capital de 115 millones de pesetas. En el proceso, ITT venció a Ericsson y Siemens. Otros accionistas fueron los bancos Hispanoamericano y Urquijo. En 1945, Telefónica fue nacionalizada por el Gobierno de Franco.

En este proceso, Telefónica aceleró la automatización, instalándo los sistemas de alta frecuencia de la alemana Telefunken. En agosto de 1926, el Rey Alfonso XIII y el Príncipe de Asturias inauguraron la central automática de Pereda en Santander. En 1928 se realizó la primera comunicación entre España y América. La inauguración oficial del servicio telefónico entre España y Estados Unidos se produjo con una conversación entre el Rey Alfonso XIII y el presidente norteamericano Calvin Coolidge.

Ese mismo año se estableció la primera conversación telefónica con Buenos Aires, y posteriormente con Montevideo. La proeza estuvo acompañada de un proceso de mejora en las infraestructuras. Y es que, por ejemplo, el circuito Madrid-Buenos Aires-Montevideo tenía una longitud de 9.800 kilómetros y era la primera realización exclusiva y genuina hispanoamericana.

El mundo del teléfono vivió una época de sacudida por la Guerra Civil y la posguerra que frenó su crecimiento. Tras unos años complicados, Telefónica retomó el camino de crecimiento, y en 1953 llegó al millón de teléfonos instalados. Una cifra sólo alcanzada por 11 países. En la década de los sesenta, el teléfono empieza a dejar de ser un artículo de lujo y su instalación comienza a generalizarse. En esos años, el teléfono estrella es el modelo Heraldo, fabricado en varios colores tanto de sobremesa como de pared. Estaba diseñado para su conexión a sistemas automáticos o manuales de batería central y podía ir dotado de regulación automática de transmisión.

A finales de los sesenta aparece el modelo Góndola que convive con el Heraldo durante unos años, y que se hace muy popular en los hogares españoles en las siguientes dos décadas por su innovador diseño. Técnicamente no es más que un teléfono Heraldo comprimido, pues es más pequeño y compacto que sus predecesores, aunque tiene la particularidad de tener el dial en el auricular. En los últimos tiempos se ha convertido en un objeto de culto por sus colores pop y su diseño moderno, combinado con su dial de rueda, que le dan un aspecto muy vintage. El modelo Teide, fue uno de los primeros teléfonos totalmente electrónicos y de marcación por teclado, llegó a los hogares a finales de los 70. Tenía un timbre de doble campana y su marcación es por pulsos decádicos. Probablemente fue el modelo más implantado por la compañía en la década de los ochenta.

En los noventa, y de la mano de Alberto Corazón, llegó el Domo. Un terminal fijo muy popular y barato. La mayoría de los abonados han tenido o tienen alguna de sus versiones. Quizá fue uno de los últimos terminales de diseño atractivo en la telefonía fija, antes de que esa atención se trasladara al móvil.

La irrupción del móvil en la vida contemporánea

Cuando tener teléfono en casa era casi un lujo

Hablar desde cualquier sitio, sin estar atado a un lugar determinado, fue siempre una de las obsesiones de los ingenieros de telecomunicaciones. Los equipos inalámbricos empezaron a hacer presencia en la primera mitad del siglo XX, en buena medida a caballo de los conflictos bélicos, con la creación de los teléfonos de campaña.
En el sector, se considera que la primera llamada desde un móvil propiamente dicho fue en abril de 1973, realizada por el directivo de Motorola Martin Cooper. La primera generación (1G), basada en las tecnologías analógicas, estaba en marcha. Esta tecnología estuvo impulsada por la citada Motorola y Ericsson, entre otros grupos. En España los primeros móviles fueron para el Rey y el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.
Fue a partir de finales de los ochenta y principios de los noventa cuando el móvil empezó a tener más de visibilidad entre los usuarios. Una de las variantes del 1G, el sistema TACS, se usó en España por parte de Telefónica con la marca Moviline.
La gran popularización del móvil, impensable en los inicios, tuvo lugar a mediados de los noventa con la aparición del GSM (2G), que ya usaba la tecnología digital. Además, supuso la ruptura del monopolio de Telefónica. Y es que las primeras licencias que se dieron en España fueron para la propia operadora y para Airtel (adquirida posteriormente por Vodafone). Después aparecería Amena, que años después, pasó a ser propiedad de France Telecom..
La llegada y posterior desarrollo del GSMsupuso una irrupción de numerosos terminales móviles de fabricantes como Alcatel, Ericsson, Nokia, Motorola, Sony, Mitsubishi... La competencia supuso una guerra entre las compañías por el diseño de los terminales, que se convirtió en una de las claves para atraer a los clientes.

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