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Peticiones a la troika antes de tiempo

Chipre quiere que sus recatadores alivien algunos de los términos de su salvación, según muestra una carta que se hafiltrado. En ella, la mayoría de los puntos que plantea el presidente Nicos Anastasiades a la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional son válidos. El donativo de 10.000 millones de euros a Chipre fue gravemente chapucero e injusto. Aisló a la nación de su vecino sistémico más importante (Grecia) mientras se aprobaba una quita sobre los depósitos no asegurados de los dos mayores bancos Chipre.

Anastasiades está especialmente preocupado por la posición de liquidez peligrosamente estrecha del Banco de Chipre, la única gran entidad que sobrevive en el Estado. Afirma que su conexión con la Ayuda de Liquidez de Emergencia del banco central (ELA, por sus siglas en inglés) se está comiendo sus garantías.

No es probable que el presidente consiga lo que quiere, por dos razones. En primer lugar, aunque la troika considere las revisiones a los rescatados, por lo general solo las concede en casos como el de Irlanda, cuando se puede demostrar que el Estado está llevando a cabo las reformas con éxito. Chipre no ha hecho más que empezar el proceso. Mientras tanto, las inminentes elecciones alemanas hacen que las concesiones sean aún menos probables.

La troika solo revisa las condiciones de un rescate cuando se demuestra que se están llevando a cabo reformas

En segundo lugar, la razón por la que el Banco de Chipre sigue conectado a ELA es que las autoridades chipriotas han estado dando largas sobre los planes de reestructuración del banco, la valoración de activos y la reforma de de la dirección de la entidad. Si se hace y cuando esté terminado el proceso, el Banco de Chipre se incluirá dentro del eurosistema normal de liquidez de apoyo en el que los recortes son mucho menores. Su posición de liquidez deberían pasar a ser más sencilla, y Chipre podrá entonces empezar a pensar en levantar los controles de protección del capital que implican que hogares y empresas tienen un acceso limitado a su dinero.

Esa es la teoría, al menos. En realidad, levantar los controles de una manera que el Banco de Chipre se aferre a sus depósitos requerirá probablemente que el BCE se comprometa a hacer frente a las salidas. Para ello, Anastasiades tiene que demostrar que mantener los controles perjudica a la economía y, en última instancia, a la zona euro. Esto requiere buena voluntad –algo difícil de conseguir bombeando este tipo de peticiones.

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