Clima

Europa aparca el cambio climático

Las dudas sobre el comercio de emisiones por la caída del precio del CO2 y el futuro de la política energética amenazan los ambiciosos objetivos de la UE para atajar el calentamiento global

Europa aparca el cambio climático

La lucha contra el cambio climático duda en Europa. El Viejo Continente ha sido hasta ahora la región que se ha autoimpuesto los objetivos más ambiciosos para atajar el crecimiento de las emisiones de CO2, principal causante del aumento de temperatura del planeta por la quema de combustibles fósiles, según el consenso de los científicos.

Con el 15% de las emisiones mundiales, muy por detrás del 41,5% de Estados Unidos y China (los países más contaminantes), los Veintisiete de la Unión Europea mantienen, al menos sobre el papel, la intención de reducir un 20% la huella de CO2 de aquí al año 2020. Con ese objetivo se creó el mercado de derechos de emisión, en funcionamiento desde 2005, como la herramienta más eficaz –juzgan los expertos– para poner coto a la contaminación.

Pero el bajísimo precio del CO2, la moneda de cambio con la que juega la Comisión Europea para marcar un máximo permitido de polución a la industria –obligada a pagar en caso de superar el límite de derechos asignados a cada sector industrial–, amenaza todo el esquema. El precio de partida para disuadir a los 13 sectores hoy sujetos a esta bolsa –las eléctricas y las energéticas copan la lista– se estimó en 20 euros, pero ese techo ahora es una quimera. La media del último mes se estancó en 3,43 euros, según Sendeco, un intermediario que opera en este mercado.

Paradójicamente, la crisis ha golpeado este invento europeo porque la caída de la producción industrial ha ahorrado contaminación, pero también ha rebajado la obligación de comprar derechos de emisión a las empresas, provocando un exceso de oferta que alcanzaría 2.000 millones de derechos, como ha reconocido este mes la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard.

Los 37 países de Kioto han bajado sus emisiones un 144% desde 1990

Para rematar el tiro de Bruselas en su pie de predicador verde, la Comisión estaría tejiendo un cambio de rumbo en la política energética de la UE que sustituya el mantra del cambio climático por una consigna clara de mercado.

Según publicó el diario El País la semana pasada, el Ejecutivo comunitario presentará de aquí a otoño nuevas medidas que impongan la prioridad del ahorro en la concesión de ayudas públicas al sector energético, lo que podría ser una amenaza a las energías renovables, que hasta ahora se han considerado la mejor herramienta para reducir las emisiones de CO2.

En un informe de la Fundación Empresa y Clima presentado esta semana, en el que se analiza la evolución de las emisiones de CO2 hasta 2011, último año del que se tienen datos, Navarra destaca en España entre las comunidades autónomas que más han reducido su huella de carbono (un 35%), gracias sobre todo a la eólica. Sin embargo, en Castilla y León, Aragón, Galicia y Asturias, donde se mantiene la quema de carbón para generar energía, las emisiones aumentaron entre un 16% y un 190%.

Desde este organismo, que se dedica a asesorar a las empresas sobre cómo reducir el impacto de su actividad en el clima, recuerdan el efecto positivo que ha tenido el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de CO2 y sostienen que una normativa clara es fundamental para que las empresas sean más verdes. “En los países sin legislación obligatoria (los emergentes y Estados Unidos, básicamente), las emisiones han aumentado un 144% respecto a 1990. Sin embargo, en los 37 que están bajo Kioto han disminuido un 12% en el mismo periodo, una prueba de que esta política sí sirve”, comenta Elvira Carlas, directora de la fundación.

Más CO2 en 2011 por un mayor uso del carbón

Las emisiones de CO2 de los 13 sectores industriales sujetos al mercado de derechos de emisiones aumentaron en España un 9,54% en 2011 respecto al año anterior debido a la mayor generación eléctrica de carbón, más contaminante que las centrales de ciclo combinado de gas, según un informe de la Fundación Empresa y Clima. El autor del estudio, Arturo de las Heras, explicó esta semana, durante la presentación del informe, que las primas a la generación eléctrica a partir de carbón aprobadas en la anterior legislatura y la caída del precio de los derechos de emisión de CO2 “hacen que salga más a cuenta quemar carbón”.
Mientras las emisiones a partir de la generación eléctrica a base de carbón han aumentado un 88%, la producción de energía por el uso de plantas de ciclo combinado ha bajado un 19%, apunta el documento. El estudio también analiza las emisiones de aquellos sectores no sujetos al mercado de derechos, los llamados difusos, que aumentaron un 2% en Europa en 2010 respecto al año anterior. Pero si se comparan con 1990, año fijado como referencia por el Protocolo de Kioto, los Veintisiete contaminaron un 15,53% más.
La caída de la producción industrial ocasionada por la crisis empujó a la baja las emisiones en España en 2010, al igual que en Grecia, Portugal e Islandia. Pero si de nuevo se comparan con 1990, España superó en un 23% el límite marcado para ese año de referencia.

Las claves

Bruselas puso en marcha en 2005 la que entonces parecía la mejor manera de atajar el aumento de las emisiones contaminantes, en particular de CO2, principales causantes del calentamiento global: el mercado. Ese año entró en funcionamiento la primera fase del comercio de derechos de emisión, por el que las compañías de los sectores de actividad más contaminantes –se identificaron nueve– pagarían en caso de superar los permisos asignados en toneladas anuales. De cumplir con el tope permitido, venderían derechos. Hoy ese mecanismo hace agua por la caída en picado del precio del C02 y de la actividad industrial, que ha inundado el mercado de derechos, sin demanda suficiente.

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