Puede seguir el ejemplo de Cataluña para cuadrar sus cuentas

Guipúzcoa reabre el debate de gravar con tasas al turismo

La costa guipuzcoana registra más de 700.000 pernoctaciones anuales

La comunidad presidida por Mas prevé recaudar 100 millones de euros al año

Turistas en la Playa de La Concha en San Sebastián.
Turistas en la Playa de La Concha en San Sebastián.

El diputado general Martín Garitano fue el encargado de abrir la caja de los truenos al sugerir que la Diputación de Guipúzcoa analiza la idoneidad de aplicar la tasa turística. “Puede ser una fuente de ingresos relevante y se está analizando la incidencia que puede tener sobre la actividad turística”. Garitano avanzó que lo que se está estudiando es algo similar a Cataluña y se aplicaría de la misma manera.

El Ejecutivo presidido por Más se ha convertido en la primera comunidad autónoma que cobra desde el 1 de noviembre de 2012 una tasa por pernoctación turística. En concreto ingresa entre 0,45 euros y 2,25 euros por cada estancia en un establecimiento regulado en Cataluña. Los precios varían entre los hoteles de cinco estrellas y los cruceros, donde se paga la tarifa máxima, y los albergues o apartamentos turísticos de la provincia de Gerona, Lérida o Tarragona, donde se cobra el mínimo.

El Ejecutivo catalán aún no dispone de cifras de recaudación, aunque el objetivo, tal y como está reflejado en el plan económico-financiero de reequilibrio enviado a Hacienda, es recaudar 100 millones de euros en 2013 y otros 100 millones en 2014. Esos recursos serían gestionados por el Fondo para el Fomento del Turismo, un organismo público-privado de nueva creación que aún no ha sido constituido. Los recursos deberán ser destinado, tal y como ha fijado el Ejecutivo, a cuatro puntos:promoción turística, impulso del turismo sostenible, fomento de productos turísticos y desarrollo de infraestructuras.

La posibilidad de aplicar esta tasa se baraja ahora en Guipúzcoa. El anuncio hecho por Garitano choca frontalmente con lo expresado con anterioridad por la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno vasco, Arantza Tapia, quién rechazó que estudien implantar una tasa turística en hoteles y alojamientos vascos. “Hemos mantenido contactos con el Gobierno catalán para conocer el impacto de la medida, al entender que había sido desincentivadora”, apuntó.

Los últimos datos de entradas de turistas, sin embargo, no apuntan en esa dirección. Los datos de ocupación hotelera del INE respecto a Barcelona muestran como entre noviembre de 2012 (fecha en la que entró en vigor la tasa por pernoctación en Cataluña) y abril de 2013 se han producido 6,73 millones de pernoctaciones frente a los 6,94 millones registradas un año antes. Son 208.000 pernoctaciones menos con un comportamiento totalmente diferenciado entre extranjeros y nacionales:las estancias de los primeros crecieron en 28.000 pernoctaciones mientras que las de los nacionales cayeron en 236.000.

¿Qué beneficios económicos podría obtener Guipúzcoa si finalmente opta por implantarla? Los últimos datos del INE muestran que los principales destinos de la costa de Guipúzcoa recibieron más de 700.000 pernoctaciones en 2012. Si aplicaran la media de Cataluña (0,92 euros por pernoctación) podrían obtener hasta 7 millones de euros de recaudación adicional, lo que sin duda serviría para amortiguar la brusca caída de ingresos fiscales.

Berlín cobrará un 5% adicional por pernoctación

El fenómeno de crear tasas a las pernoctaciones turísticas no es exclusivo de España. En muchos países y destinos ya se cobra a los visitantes de muy diversas formas. Algunos gravan la utilización del avión, como Reino Unido (cobra entre 26 y 129 euros a cada pasajero que salga de un aeropuerto británico) o Irlanda (recauda 10 euros por cada turista que aterrice o despegue de un aeropuerto irlandés. Otros, como EE UU, cobra desde finales de 2010 14 euros a turistas de 35 países que entren en su territorio. En la misma línea, Alemania cobra entre 8 y 45 euros por cada billete de avión en función si es de corto o largo recorrido para recaudar 1.000 millones adicionales.

Las ciudades más visitadas también aprovechan el tirón del turismo para engordar sus empobrecidas arcas públicas. París cobra hasta 1,5 euros por persona en función de la categoría del establecimiento y Roma llega hasta los 10 euros.

La última en sumarse a esta tendencia ha sido Berlín, que a partir del próximo 1 de julio cobrará un impuesto del 5% del precio del alojamiento a todos los turistas que se alojen. Con la medida, el consistorio berlinés espera recaudar al año 25 millones de euros. El impuesto no solo se aplicará a las pernoctaciones en hoteles, sino también en pensiones, casas de huéspedes, albergues y campings. Este impuesto, que ya se paga en otras ciudades alemanas como Hamburgo o Colonia, no lo pagarán sin embargo los turistas que se alojen en esos destinos por motivos de negocios.

Según los últimos datos de la Oficina de Turismo de Berlín, la capital alemana registró el pasado ejercicio una cifra récord de 11 millones de visitantes, de los que cuatro millones eran extranjeros, un 13,5% más respecto al año anterior.

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