Financiación

Medidas para garantizar la sanidad pública

Diez expertos exponen sus recetas para un Sistema Nacional de Salud sostenible

Medidas para garantizar la sanidad pública

La sanidad pública se enfrenta al reto de la austeridad. Las comunidades autónomas, con severas restricciones presupuestarias, deben controlar sus déficits, lo que afecta a los sistemas de salud. El gasto en farmacia ha sufrido un gran recorte, con varios decretos que han intentado controlarlo. El gasto en personal también se ha reducido, dejando sin cubrir sustituciones y bajas o jubilando en masa a los médicos mayores de 65 años, lo que está provocando que aumenten las listas de espera.

Madrid ha optado también por privatizar la gestión de seis hospitales, contra el criterio de los profesionales y sin ofrecer cifras objetivas y comparables con otros centros. Pero lo que queda pendiente es una reflexión seria sobre las reformas para garantizar a largo plazo la sanidad pública. Diez expertos proponen a este periódico sus recetas para mejorar un patrimonio hasta ahora considerado como de los mejores del mundo.

Bernat Soria, exministro de Sanidad: “Hay que devolver la gestión a los médicos”

Para el exministro socialista de Sanidad, la primera medida necesaria para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) es la de alcanzar un pacto por la sanidad. “No es solamente un problema económico, no se debe a la crisis económica, estaba presente antes. Se trata de un problema político y debe ser resuelto mediante grandes acuerdos entre los principales partidos políticos”, algo que él intentó infructuosamente en 2008. Cree también Bernat Soria que se debe “devolver a los profesionales sanitarios la gestión técnica de la sanidad”, reforzar la carrera profesional e incentivar su rendimiento en función de su preparación, capacidad, dedicación y resultados en indicadores de salud, y no solamente por su capacidad para ahorrarle dinero al sistema. Apunta además que hay que aumentar el esfuerzo en prevención. “El coste de las complicaciones por falta de autocontrol y prevención generará en el próximo futuro una burbuja sanitaria con aumento del coste y disminución de la calidad de vida”.

Añade la necesidad de “hacer uso de la economía de escala para ser más eficientes en la asignación de recursos económicos, humanos, de equipamientos y de gestión”, y “resolver la incorporación eficiente de la innovación tecnológica, farmacológica y de gestión”.

Juan José Rodríguez Sendín, OMC: “Debemos alcanzar un pacto por la sanidad”

Tiene clara la primera medida. “Debemos alcanzar un pacto de Estado para promover los cambios que precisa el SNS”, opina Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC). Cree que hay que mantener la esencia del modelo actual, “basado en la universalidad, equidad y calidad, y financiado mediante impuestos y con gestión pública”, porque “es un modelo que ha funcionado perfectamente hasta ahora y ha sido y es un referente mundial”. Su segunda medida trata sobre que el modelo tenga una financiación finalista y suficiente, “porque no hay que confundir el modelo con la financiación, que es lo que ha fracasado”. Por ello, “la prioridad y la clave es decidir qué dinero queremos dedicar al SNS para que no se utilice en cualquier otro tipo de partidas”, opina.

Además, reclama una armonización de competencias sanitarias entre las distintas Administraciones “para evitar solapamientos y duplicidades, algo que es evidente”. Y por eso pide que el consejo interterritorial tenga poder ejecutivo. También ve necesario crear una agencia única de calidad que evalúe los recursos y decida que lo ineficaz, tecnologías o fármacos, no se introduzcan. Por último, propone “un cambio en el modelo de gestión”, transfiriendo responsabilidades económicas y clínicas a los profesionales.

Rafael Bengoa, Universidad de Deusto: “Hace falta acelerar la revolución digital”

Profesor de Deusto Business School, asesor de Bill Clinton y de Barack Obama y exconsejero socialista de Sanidad en el País Vasco, Rafael Bengoa es un referente tras su gestión de la sanidad vasca por haber incorporado las tecnologías y la telemedicina. Por eso su primera medida se encamina en ese sentido: “Hace falta invertir para acelerar la revolución digital del sector. Aplicar el desarrollo de tecnologías que permiten todo tipo de telecuidados y telemedicinas. Hay evidencia de retorno en la inversión en un plazo de tres años”. Como medida más prioritaria señala la necesidad de “integrar urgentemente la atención social y la sanitaria”, ya que existen numerosos informes internacionales indicando el enorme potencial de ahorro.

También opina que hay que desarrollar “un ambicioso programa de activación” de los pacientes, porque los que autogestionan sus enfermedades “van mucho mejor que los que son pasivos, usan menos y mejor los servicios”. También estratificaría la población según el riesgo: “El 4% de los pacientes supone el 44% del gasto. Son pacientes complejos y polimedicados”.

Por último, propone “pasar ciertas funciones médicas a la enfermería”, como plan de ahorro y para satisfacción de los pacientes.

Joaquín Estévez, Sedisa: “La eficiencia debe ser un compromiso ético”

“Debe introducirse la eficiencia como compromiso ético durante la formación de los profesionales como uno de los valores primordiales”, defiende Joaquín Estévez, presidente de Sedisa (Sociedad Española de Directivos de la Salud). “Al gestionar dinero público la premisa de la máxima eficiencia es un imperativo ético que debe de impregnar a toda la organización”.

Respecto a los recursos humanos también cree que no es posible “seguir manteniendo un sistema de relaciones laborales que prima de manera cuasi absoluta la seguridad de la conservación del puesto de trabajo sobre los objetivos institucionales y de salud del sistema”. También fomentar la participación de los clínicos en la dirección: “Para ejercer el liderazgo dentro de las organizaciones deben formarse equipos profesionales suficientemente capacitados para liderar el cambio”. Por ello, opina que es urgente profesionalizar la gestión, “sobre todo a través de la implementación de procesos competitivos y abiertos de selección, y de procesos de evaluación basados estrictamente en el desempeño y los resultados”.

Como otros expertos, llegaría a un pacto por la sanidad como única posibilidad de aplicar “sensata y ordenadamente” las reformas que se proponen.

José Ramón Rubio, IDIS: “Sería conveniente la deducción fiscal”

Como presidente de IDIS, una fundación que actúa como lobby de aseguradoras y hospitales privados, José Ramón Rubio centra sus propuestas en la relación entro lo público y lo privado. Invita a ampliar el modelo de mutualismo administrativo, actualmente con casi dos millones de funcionarios pertenecientes a entidades como Muface. “Cada una de estas personas descarga, aproximadamente, 700 euros al año a la sanidad pública”.

Asimismo, recuerda que siete millones de personas eligen tener una póliza privada de salud, lo que reduce gastos al sistema público. “Sería conveniente incentivar la suscripción de este doble aseguramiento mediante la recuperación de las deducciones fiscales que existían hasta 1997, lo que IDIS viene preconizando para familias con rentas inferiores a 30.000 euros anuales”.

También aumentaría los conciertos con las clínicas privadas porque, según él, reducen los costes. Y pide a las consejerías de salud que acepten las pruebas realizadas a pacientes en las privadas, para evitar la duplicidad y reducir las listas de espera. “Los sistemas de información compartidos posibilitarían el conocimiento de la historia clínica”, además de aceptar la prescripción de tratamientos de la privada, concluye.

Ignacio Riesgo, PwC: “Es necesaria la colaboración privada”

“No hay política de salud eficaz sin la participación de la población”, recuerda Ignacio Riesgo, socio de PwC, mediante “la responsabilización en su propia salud y en la utilización del sistema”. También apunta a cambios en la política de personal: “El régimen estatutario, con sus rigideces, se está volviendo en contra de los intereses del sector público”.

Piensa que hace falta un impulso a la innovación en biomedicina a nivel nacional: “Algo similar a lo que significa el apoyo de David Cameron a la medicina personalizada, al anunciar la realización de 100.000 test genéticos, o el programa de Barack Obama sobre el mapa cerebral”. Respecto a la tecnología, urge a implementar un programa que garantice la interoperabilidad entre los sistemas de información de las comunidades autónomas y del sistema público con el privado. “Este es un prerrequisito para la transparencia, una necesidad absoluta del sistema”.

Y da un valor a los otros agentes: “La colaboración pública y privada es necesaria en sanidad”, salvaguardando los principios fundamentales de financiación predominantemente pública y cobertura universal. Cree, también, que se debe dar un impulso a la orientación del sistema “hacia los pacientes crónicos y proteger a las industrias de salud asentadas en España”.

Antonio Cabrera, CC OO: "“Los fondos deben ser finalistas”

Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad de Comisiones Obreras, propone una reforma de calado, que afecta a cómo se reparten los recursos, asegurando la suficiencia financiera de carácter finalista. “Es imprescindible que el Consejo de Política Fiscal y Financiera establezca que los fondos destinados a sanidad tengan el carácter de finalistas, para evitar para que los incrementos impositivos no acaben destinados a otros fines. Y, sobre todo, garantizar la suficiencia financiera que en la actualidad es el principal problema del sistema público”.

Como otras medidas, propone la implantación de un sistema de compras centralizado, “con especial atención en el gasto farmacéutico y en alta tecnología”, además de profesionalizar la gestión y participación de los empleados. Apunta la bondad de coordinar la atención primaria con la especializada, para no duplicar gastos innecesarios. “En estos ámbitos se debe tender a la atención integral al paciente crónico”. Por último, en recursos humanos, reclama “garantizar las condiciones laborales y derechos de sus profesionales para asegurar la excelencia de las prestaciones sanitarias a la ciudadanía y evitar la descapitalización de los profesionales”.

Humberto Arnés, Farmaindustria: “La factura de fármacos ya no es un problema”

Desde Farmaindustria, su director general, Humberto Arnés, considera que para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud es necesario dejar de centrar el peso de la reducción del déficit en los proveedores del sistema y repartir esfuerzos, pues así no se solucionan los problemas de fondo y tiene efectos muy negativos. “Hay que asumir que la factura pública en medicamentos ya no representa un problema para la sostenibilidad del sistema. El gasto farmacéutico está hoy controlado y como consecuencia de las medidas adoptadas en los últimos años está a niveles de 2004, lo que le sitúa incluso en cifras inferiores a la media europea”. Cree que es necesario llevar a cabo ajustes en todo el Sistema Nacional de Salud, “gestionando con eficacia y disciplina los recursos disponibles y eliminando bolsas de ineficiencia que aún permanecen en la gestión”.

“Además, hay que apelar a la corresponsabilidad de los ciudadanos en el uso de bienes y servicios sanitarios”, explica este experto. “Y todo ello, actuando sobre la financiación y sobre la demanda, y redefiniendo la cartera de servicios y prestaciones básicas que debe cubrir el sistema sanitario público”.

Ignacio Para, Fundación Bamberg: “No podemos recortar y ser ineficientes”

“La única manera de garantizar la sostenibilidad del sistema es consignando una financiación suficiente para atender las prestaciones sanitarias o, lo que es lo mismo, ajustando la cartera de servicios a las disponibilidades financieras. Para conseguir financiación es necesario priorizar el gasto sanitario sobre otros gastos”, opina Ignacio Para, presidente de la Fundación Bamberg. “A la hora de revisar la cartera de servicios, hay que priorizar por dónde empezamos y qué es lo que se recorta”.

También mejoraría la eficiencia en el gasto realizado en los hospitales y centros de salud, contando con los profesionales sanitarios. “Es más importante hacer reformas que recortar. No podemos ir recortando y, sin embargo, seguir siendo igual de ineficientes”, reflexiona. “Hay que buscar nuevas fórmulas que induzcan a la mejora de la eficiencia, de la innovación, de la excelencia médica, de la calidad asistencial y de los resultados en salud para los pacientes”.

Sostiene que se debe promover la autogestión y la competitividad entre servicios y centros, “implantando nuevas herramientas de gestión, similares a las empleadas por la gestión privada”. “Si no lo cambiamos, el SNS se degradará y los ciudadanos que puedan se procurarán un seguro de salud

José Ramón Repullo, Escuela Nacional de Salud: “Se tiene que limitar el alcance de los ajustes”

“Hay que limitar el alcance de los recortes. La medicina moderna se basa en profesionales muy especializados y en tecnologías sofisticadas y con pocos usos alternativos: son activos específicos que no pueden ser reasignados a otras utilidades. Cuando se piden recortes por encima del 2% anual se destruyen los activos”, explica José Ramón Repullo, profesor de la Escuela Nacional de Sanidad (ENS).

Este experto revisaría el sistema de financiación autonómica para la sanidad: “El actual modelo de financiación incondicionada y no finalista no encaja con esta expectativa, y se ha convertido en un elemento de inestabilidad que promueve conductas oportunistas por parte del Gobierno central (recaudador) y de los autonómicos (gastadores)”.

Cree también primordial una nueva ley para el Sistema Nacional de Salud, porque “los sistemas que pensaron que podrían funcionar para coordinar las 17 comunidades autónomas no han sido eficaces”. Y critica a los gestores políticos: “El debate sobre la privatización de los servicios sanitarios posiblemente no se habría producido si los gobernantes del SNS hubieran tenido el talento y la capacidad para modernizar la gestión de hospitales”, por lo que solicita un estatuto de buen gobierno, además de unos gestores profesionales.

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