Editorial

Tiempo para pensar en Garoña

Nuclenor, sociedad participada por Endesa e Iberdrola y propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, ha solicitado al Ministerio de Industria que amplíe un año el plazo para el cierre de la instalación, que estaba fijado para el próximo 6 de julio. La orden de cierre definitivo fue aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en julio de 2009. El Ejecutivo de Mariano Rajoy revocó esa orden el 29 de junio del año pasado, y estableció que la vida de Garoña no se extinguiría si sus propietarias solicitaban la prórroga. Sin embargo, los dueños de Nuclenor se niegan a solicitar dicha prórroga si el Gobierno no exime a Garoña de pagar el nuevo impuesto sobre los residuos nucleares que entró en vigor el 1 de enero con carácter retroactivo y que, según sus cálculos, no hace viable la central. De hecho, la eléctricas han elevado una consulta vinculante al Ministerio de Hacienda sobre la norma, concretamente sobre su retroactividad. No obstante, más allá de modificaciones fiscales motivadas por la coyuntura, el debate sobre la continuidad o no de Santa María de Garoña debería centrarse en el modelo energético que España necesita, pensando en un horizonte en el que la competitividad de las empresas y de sus costes es determinante para la economía española.

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