Editorial

Un ‘new deal’ que es clave para España

La noticia de que Alemania y Francia preparan un plan de choque contra el paro juvenil en Europa irrumpió ayer en una jornada marcada por la celebración del Eurogrupo en Bruselas y la cumbre hispano-lusa, que reunió en Madrid al presidente de Portugal, Pedro Passos Coelho, con Mariano Rajoy. Según ha hecho público la prensa alemana, París y Berlín presentarán conjuntamente el próximo 28 de mayo una iniciativa, bautizada con el ambicioso nombre de New Deal para Europa, cuyo objetivo es movilizar hasta 60.000 millones de euros en créditos blandos destinados a empresas que contraten a menores de 25 años. Este new deal a la europea nace con vocación de atajar una de las grandes lacras que minan la Europa del euro. Una Europa cuyos desequilibrios se traducen, entre otras cosas, en una media de paro juvenil del 25%, alimentada por escalofriantes porcentajes como el 56% de España y el 59% de Grecia. La iniciativa del eje franco-alemán se apoya en un fondo de 6.000 millones que los líderes europeos crearon en febrero como parte del presupuesto de la UE, y que fue presentado entonces como una medida –manifiestamente insuficiente, tal y como reconoció la propia Comisión Europea– para reducir el desempleo entre los jóvenes. Berlín y París proponen dar un paso más y apalancar esa cantidad a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para lograr un intervención de unos 60.000 millones en los próximos siete años.

A la vista de la patológica radiografía que ofrece el empleo juvenil en las economías periféricas, la puesta en marcha de un plan de choque para combatir el problema supone una iniciativa muy importante que hay que apoyar. Aun así, resulta obligado ir más allá del llamativo envoltorio que rodea la iniciativa –comenzando por su propia denominación– y testar con realismo si estamos ante un plan verdaderamente sólido, potente y bien diseñado. España tiene el mayor de los intereses en que Europa impulse una descarga de artillería que permita combatir el desempleo juvenil, que en nuestra economía amenaza con convertirse casi en un mal endémico. Ello supone que el Gobierno debe estar muy atento a la puesta en el terreno de este new deal, pero también que no debe confiar en una iniciativa comunitaria como principal solución al problema. Desde Bruselas se estudia plantear un ultimátum a España para que complete las reformas pendientes en materia laboral, de liberalización de mercados y de pensiones. Varias delegaciones europeas, con Holanda a la cabeza, están reclamando a la Comisión Europea que ponga en marcha ya ese expediente disciplinario. El Gobierno no debería esperar a ser sancionado para hacer lo que tiene que hacer, comenzando por dar una vuelta de tuerca más a una reforma laboral que no está funcionando como se prometió.

Normas
Entra en El País para participar