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Columna
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Google, muy hábil con los impuestos

Google defendió el año pasado en el parlamento de Reino Unido que los bajos impuestos que paga se deben a que sus ventas se realizan en Irlanda. Sin embargo, una investigación de Reuters sugiere que Londres es en realidad un centro de negocios de la compañía. Google hace una distinción entre el personal británico que fomenta las ventas y los empleados irlandeses que las ejecutan. Esa sutileza no impresionará políticos o periódicos. Con toda la razón.

Reuters asegura que el gigante tecnológico ganó 1.800 millones de dólares en Reino Unido entre 2006 y 2011, lo que hubiera generado una factura de impuestos de alrededor de mil millones de dólares. En realidad, pagó menos de un 2%: 16 millones.

Un ejecutivo declaró que este desajuste se producía porque en realidad nadie vendía en Gran Bretaña. Sin embargo, Reuters encontró clientes, anuncios de trabajo y unos 150 perfiles de LinkedIn que sugieren lo contrario. Google dice que las pruebas presentadas en el parlamento eran verídicas al exponer cómo el personal de Reino Unido apoyó a los comerciales en Irlanda.

Si los diputados rechazan la distinción entre las ventas y la asistencia a esas ventas, al recaudador británico podría, en última instancia, ponerse a buscar entre los pagos atrasados y recaudar más por las futuras facturas. Francia ya ha informado supuestamente de que reclama 1.700 millones de euros en impuestos atrasados por razones similares. Las sumas podrían ser importantes y el revuelo podría alentar a otros países a examinar más de cerca Google, que ya está en el punto de mira de Australia.

Incluso una refutación legalmente convincente podría no prevenir el daño a su reputación.

Con las finanzas públicas y los hogares en apuros, la paciencia con los acuerdos fiscales transfronterizos se está agotando. El Reino Unido, Alemania y Australia ya están pidiendo al G20 unas normas fiscales más estrictas adecuadas a la era de internet.

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