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La nueva dinámica del petróleo

Los temores por la situación de la economía mundial han llevado al barril de Brent por debajo de los 100 dólares por primera vez desde julio. Y la tendencia a la baja parece que se mantendría, lo que beneficiaría a la industria que conseguiría una energía más barata. Con la producción de pizarra en auge y el aumento del gas natural como combustible rival para el transporte, el precio del petróleo podría seguir cayendo aunque vuelva el crecimiento.

El precio del Brent se ha hundido casi un 20% en dos meses en medio de los temores por una desaceleración económica global. La historia reciente sugiere que los precios del petróleo volverán a subir tan pronto como se recupere la actividad económica, lo que limitaría la duración de cualquier efecto impulsor que pudieran tener esos bajos costes. Aunque hay tres razones para pensar que esta vez puede ser diferente.

En primer lugar, la oferta. El flujo de crudo que proviene de los depósitos de pizarra de Estados Unidos ha ido superando las previsiones. Con el tiempo, esta revolución se podría extender a otras zonas, como Rusia y China. Este año, Citi espera que la producción de petróleo crezca más de un tercio por encima de la demanda.

Los años en que el precio del crudo estaba por las nubes impulsaron el desarrollo de combustibles eficientes

En segundo lugar, las predicciones sobre la demanda están cambiando. Los años en que el precio del crudo estaba por las nubes impulsaron el desarrollo de combustibles eficientes. Los analistas de Citigroup estiman que los vehículos nuevos de todo el mundo queman de media un 2,5% menos de combustible al año.

En tercer lugar, el gas natural ultra-barato está acabando con el monopolio del petróleo como combustible para el transporte. Frente a los 98 dólares que cuesta un barril, la misma cantidad de gas natural estadounidense sale por de 25 dólares. En un escenario agresivo, Citi estima que el gas podría desplazar alrededor del 18% de la demanda actual cada día.

Este cambio de dinámica significa que existe la posibilidad de que el crudo pueda seguir operando en o por debajo de los 100 dólares, incluso con una recuperación de la economía mundial que podría librarse del lastre de los altos precios de los combustibles.

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