Editorial

Figueruelas, apta para competir

Las crisis económicas transforman la economía de un país; pero si tiene la intensidad y la amplitud globalizante de la actual, puede transformar los equilibrios en todo el planeta. Cuando se conoció la fortísima contracción de la demanda en todo Occidente a partir de 2008, poca gente daba un euro por la industria automovilística española, que era una de las más pujantes de Europa y que era el primer sector industrial exportador del país. Los nuevos polos manufactureros emergentes amenazaban con absorber la capacidad de las cadenas de montaje de la Península. Pero las plantas españolas entraron a saco en la espiral contractiva de los costes, además de mantener sus estándares formativos. Y han logrado salvar la producción y limpiar las atiborradas campas de existencias.

Esta semana le toca a Figueruelas, la cadena de General Motors de Zaragoza. Los sindicatos han aceptado dos años de congelación salarial y otros tres adicionales de ligeras subidas nominales de salarios condicionadas a tener la fábrica en beneficios, además de recortar todos los pluses un 10%. Con esta tarjeta de presentación, común en todos los fabricantes, Figueruelas vuelve a colocarse como el destino favorito para optar a la mayor cantidad posible de nuevos modelos de Opel, que promoverá 23 hasta 2016. Está apta para competir.

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