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El cobro de datos de Meteorología lastra el negocio del clima

Diciembre de 2010: la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) abre el acceso a millones de datos, que hasta entonces habían sido de pago, de la mano de su recién nombrado presidente, Ricardo García Herrera, sensible a la utilidad de multitud de ficheros sobre variables climáticas para científicos e investigadores en su labor diaria.

Diciembre de 2011: la web de la Aemet registra hasta 190.000 accesos diarios para consultar este tipo de información.

Noviembre de 2012: Meteorología cierra el acceso gratuito a esos archivos argumentando el cumplimiento de una orden legal de precios que obliga a este organismo a regular sus prestaciones.

La medida levantó entonces las quejas no solo de universidades y centros de investigación –para los que el pago será parcial–, sino también de las empresas –cada vez más– cuya actividad está relacionada con el clima. El recorte, aseguran estas compañías, mermará la calidad de sus servicios. “Antes tenías toneladas de datos en cinco minutos. Ahora habrá que pagar por información previamente seleccionada que retrasa y encarece nuestra actividad”, cuentan en la recién creada gestora financiera Fahrenheit. Esta firma ha abierto una vía de negocio que ya ha calado en EE UU y Europa pero que aún se desconoce en España: gestionar el riesgo clima, es decir, estimar el impacto económico sobre un parque eólico por falta de viento o que la nieve sea insuficiente para una pista de esquí en un invierno más cálido de lo esperado.

190.000 accesos diarios registró en 2011 la FTP, entonces gratuita, de Meteorología para la consulta de millones de datos climáticos

Con esa información, la compañía hace de intermediaria entre el operador del parque o la empresa propietaria de la pista y las compañías reaseguradoras, que cubren al asegurado en caso de que se cumplan las estimaciones sobre las pérdidas causadas por eventos climáticos no catastróficos. Para que la estimación sea útil, se necesita disponer de datos históricos fiables sobre la evolución del clima, que a partir de ahora la compañía solo comprará a la Aemet en casos muy concretos.

Los archivos que Aemet ha cerrado sirvena las empresas para ofrecer serviciosa la propia Administración

“Nosotros teníamos previsto ampliar nuestros servicios de datos meteorológicos, pero ahora no lo haremos”, dice Jaime Ribalaygua, socio de la empresa de servicios meteorológicos Meteogrid, que se dedica a realizar previsiones como herramienta en la lucha contra incendios forestales, para parques eólicos o medios de comunicación. Las predicciones de Meteogrid mejoran los datos en bruto que compra a la Aemet y que esta compañía prepara sobre todo para la Administración.

La empresa suele comprar una predicción diaria y pensaba ampliar la adquisición de más datos, pero ahora el momento económico no acompaña. Al final, la decisión de Meteorología de cobrar por todos esos ficheros “perjudicará a la propia Administración, que hasta ahora se beneficiaba del valor añadido de empresas como la nuestra”, aseguran en Meteogrid. El Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos, uno de los más avanzados del mundo, vuelca en internet toda esta información, “y la empresa que sea capaz de interpretarla podrá darle un valor añadido”, concluye Ribalaygua.

Para Factor CO2, especializada en ofrecer soluciones de adaptación al cambio climático, “el recorte en el acceso de datos perjudica a la hora de hacer estudios del clima pasado y para proyecciones locales”, cuentan en la compañía.

Resulta paradójico que un organismo público como la Aemet cierre millones de datos a las empresas al mismo tiempo que la Oficina Española de Cambio Climático promueve la creación de una plataforma de intercambio de información abierta a las compañías interesadas en adaptar su negocio al aumento de temperatura que experimenta el planeta. La directora de este organismo, Susana Magro, presentó a principios de mes esta iniciativa dentro del programa Adapta, para acercar la adaptación al cambio climático a la estrategia empresarial y sensibilizar a las empresas.

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