El plan de contingencia incluiría límites a los movimientos de capital entre países

La zona euro se blinda frente al posible derrumbe de Chipre

El Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro) celebró ayer una teleconferencia para analizar el avance de las negociaciones. Y emitió después un comunicado expresando su disposición para estudiar las propuestas que presente Chipre.

Pero ante el riesgo de que no se llegue a un acuerdo con Nicosia, la zona euro trabaja ya sobre planes de contingencia para blindarse ante el impacto de una posible catástrofe financiera. Fuentes comunitarias indicaron que el primer puntal de defensa sería el BCE, cuya capacidad para intervenir rápida y drásticamente tensiones en los mercados monetarios ya quedó demostrada en 2001, tras los atentados del 11-S, y en 2008, tras el desplome de Lehman Brothers. Pero las mismas fuentes reconocen que, esta vez, incluso el BCE podría tener dificultades para contener por sí solo la desconfianza generada por Chipre. En ese caso, las autoridades europeas contemplan la posibilidad de invocar los artículos 65 y 66 del Tratado de Lisboa, que permiten restringir en casos excepcionales la libre circulación de capitales entre los socios de la UE y hacia países terceros.

Chipre y Grecia encabezan la lista de países donde podrían ser necesarios esos controles para evitar una fuga de depósitos. Ayer mismo, el Gobierno de Nicosia aprobó un proyecto de ley que permitiría “en caso de emergencia” limitar el movimiento de capitales. Y parece seguro que la aplicará si consigue abrir los bancos el próximo martes, después de una semana cerrados. Ayer, algunos cajeros automáticos ya tuvieron que reducir hasta 260 euros el límite diario de retirada por cliente.

Bruselas también vigila muy de cerca el posible impacto de la crisis en países como España o Italia, aunque en ninguno de los dos se ha detectado por ahora ningún síntoma de contagio.

La inquietud, sin embargo, puede aumentar, a medida que se acerca el plazo fijado por el BCE para que Chipre pacte con la UE y el FMI un rescate que evite el desplome del sector financiero.

La cuenta atrás, tal y como adelantó el martes CincoDías, se detendrá a las 00:00 del próximo día 26. A partir de esa hora, el BCE puede cortar la línea de crédito que mantiene en pie a las principales entidades chipriotas, lo que condenaría al país a la bancarrota y podría provocar su salida de la zona euro.

Para evitar el desastre, el Gobierno chipriota negocia a toda prisa con los partidos de la oposición para encontrar una fórmula que permita completar el rescate internacional (de 10.000 millones de euros) con 5.800 millones de euros aportados por la isla, tal y como le exige la troika (CE, BCE y FMI).

Posibles soluciones

A media tarde, el presidente de Chipre, Nicos Anastasidadis, anunció la creación de un Fondo de Solidaridad que aportaría parte de los 5.500 millones, aunque no concretó los detalles. Y el gobernador del banco central, Panikos Dimitriadis, aseguró que “antes del lunes se aprobará un plan” que, entre otras medidas, incluiría la “reestructuración” del Banco Popular Laiki. Según algunos medios, la disolución ordenada de esta entidad supondría un ahorro de 2.000 millones para el Estado.

El saneamiento de esa entidad y otras en dificultades conllevaría cuantiosas pérdidas a acreedores y clientes de la entidad, aunque quedarían excluidos de la quita los depósitos garantizados de hasta 100.000 euros. La medida puede provocar las iras de Moscú, donde ayer seguía el ministro chipriota de Finanzas. Ciudadanos rusos parecen ser los titulares de las cuentas más abultadas.

 

Eslovenia también tiembla

La zona euro todavía no ha terminado en Chipre su cuarta operación de rescate (después de Grecia, Irlanda y Portugal) cuando ya se perfila en el horizonte un quinto país en dificultades: Eslovenia, una de las antiguas repúblicas de Yugoslavia, con dos millones de habitantes, y que ingresó en la UE en 2004 y tres años después en la Unión Monetaria.

El país lleva meses esquivando el rescate y sus tipos de interés se mantienen todavía en niveles altos (5,21%) aunque todavía sostenibles. Pero tras el cambio de gobierno acaecido esta semana, ha vuelto a ganar fuerza la posible petición de ayuda total o parcial (para los bancos). El primer ministro saliente, Janez Jansa, que cayó tras una moción de censura, alentó ayer esas hipótesis, al asegurar que su país necesita realizar emisiones de deuda para atender el pago de vencimientos antes del 6 de junio. Los analistas citados por Reuters calculan que el país necesita 1.000 millones de euros como mínimo hasta finales de este año. Y el FMI cifra en 1.000 millones las necesidades de su banca.

El nuevo gobierno de Alenka Bratusek, una coalición de centro izquierda que tomó posesión el miércoles, aseguró ayer que Eslovenia “está en condiciones de resolver sus problemas financieros por sí misma”.

Normas