Uno de cada tres firmas prevé que bajará su facturación

La falta de crédito y la fiscalidad amenazan la inversión extranjera

Los inversores extranjeros están dispuestos a seguir invirtiendo y a crear empleo en España, pero a cambio quieren mayores facilidades para conseguir créditos y ventajas fiscales. Uno de cada tres reconoce que invertirá menos y creará menos empleo este año.

La inversión extranjera se ha convertido en una necesidad en un contexto de crisis en el que las compañías nacionales apenas generan actividad y empleo. En 2011, este indicador repuntó hasta los 29.476 millones, lo que supuso un incremento del 19,7% en un contexto de depresión económica mundial. En la actualidad hay 13.000 firmas extranjeras en España que dan empleo a 1,3 millones de personas.

Las perspectivas para este ejercicio son peores, como consecuencia en gran medida de la ralentización de la economía mundial. Una de cada tres compañías extranjeras cree que este año bajará su inversión, su facturación y su empleo, según el Barómetro del Clima de Negocios en España, elaborado por la sociedad pública Invest in Spain e IESE a partir de una encuesta realizada a 250 firmas extranjeras antes del verano.

Entre una horquilla de 1 a 5 puntos, las empresas lo valoran con 2,7 puntos, lo que supone un descenso de dos décimas con respecto al anterior estudio. Entre los factores que pueden limitar su actividad en el corto plazo, la falta de crédito es el principal impedimiento detectado por las empresas. La disponibilidad de financiación y los costes impuestos por la banca comercial son los principales obstáculos que, a juicio de las 250 firmas consultadas, puede repercutir negativamente en su actividad. En segundo lugar figura el repunte de los costes que, según el estudio, es el factor que más se ha deteriorado con respecto al pasado ejercicio. "Es el indicador cuya valoración ha descendido más. Las empresas creen que están pagando un coste demasiado elevado por la banda ancha, el teléfono, la electricidad o el combustible", resaltó María Luisa Blázquez, investigadora asociada del International Center for Competitiveness del IESE. La fiscalidad es otro de los aspectos más criticados, con reivindicaciones ya tradicionales como la rebaja de las cuotas que pagan a la Seguridad Social y del tipo que pagan en Sociedades.

Entre las principales fortalezas que resaltan las compañías destacan los aeropuertos, el tren de alta velocidad, la disponibilidad de mano de obra cualificada y no cualificada, todos ellos con puntuaciones por encima de 3 puntos.

Blázquez recalcó que la principal diferencia con respecto al ejercicio pasado es que el coste del despido y la regulación del mercado laboral han desaparecido entre las grandes preocupaciones de las empresas, en gran medida por la puesta en marcha de la reforma laboral a partir de febrero. "El 70% de los encuestados considera que el nuevo texto ha generado una mayor flexibilidad en la relación entre trabajadores y empresarios y el mismo porcentaje cree que ha eliminado la rigidez que existía hasta ahora en los convenios", aseguró.

El trabajador ideal: con idiomas y responsable

De la encuesta realizada por IESE e Invest in Spain se puede extraer una conclusión clara: el aspecto que más preocupa a las compañías extranjeras a la hora de hacer negocios en España es el de los recursos humanos. La encuesta analiza diez campos (mercado laboral, fiscalidad, entorno regulatorio, infraestructuras, costes, financiación, capital humano, innovación y tamaño del mercado y calidad de vida) y el relativo al capital humano es en el que se concentran las principales preocupaciones empresariales, con cuatro conceptos por encima de los cuatro puntos.

Los tres factores que más valoran las empresas, por este orden, son el dominio de idiomas, la aceptación de responsabilidad y objetivos por parte del trabajador y la capacidad de aprendizaje. Blázquez subrayó que la percepción de las compañías respecto al conocimiento de idiomas ha mejorado, aunque sigue en niveles muy inferiores con respecto a otros países de nuestro entorno.

En el capítulo de personal, las respuestas de las empresas sí muestran cierta divergencia. Tanto si la mano de obra es cualificada como no cualificada, las firmas reconocen en la encuesta que la disponibilidad es ilimitada y que no representa un problema para su quehacer diario. Todo lo contrario en el caso de los costes, en el que creen que los salarios de los no cualificados son adecuados, mientras que consideran que la remuneración de los empleados más preparados es demasiado elevada.

En esta encuesta se les preguntó por primera vez a las 250 empresas sobre si una unificación de todas las normativas estatales, autonómicas y locales sería beneficioso para el devenir de la firma. El 69% consideró que sí y mucho, el 19% que sí, pero de forma moderada, y tan solo el 8% respondió de forma negativa.