La falta de concreción en el precio de traspaso degrada los informes a "provisionales"

La banca prepara sus planes de viabilidad con datos hipotéticos del 'banco malo'

Popular, BMN, Liberbank, Ibercaja y Caja 3 presentarán sus planes de recapitalización ante el Banco de España entre hoy y el jueves. La falta de concreción sobre los detalles del banco malo ha degradado el ejercicio a meros planes provisionales, basados en escenarios hipotéticos sobre los precios de traspaso de sus activos.

El Gobierno español va cumpliendo a duras penas con el estricto calendario de actuaciones que Bruselas impuso para el sector financiero como condición al rescate bancario. La aprobación de "un plan general y un marco legislativo" para el banco malo "antes de finales de agosto" se tradujo en el diseño entonces de un mero esqueleto sin contenido definitivo. La falta de concreción sobre los temas fundamentales, principalmente el precio de traspaso de los activos, ha hecho perder fuerza a otro de los hitos marcados por la Comisión Europea: los planes de recapitalización que deben presentar esta semana las entidades con problemas tendrán un carácter puramente "provisional", según fuentes del sector, basados en escenarios hipotéticos del banco malo.

Banco Popular, BMN, Liberbank, Ibercaja y Caja 3 deben presentar sus informes, argumentando cómo garantizarán su viabilidad futura, esta semana. Lo hará previsiblemente entre hoy y el jueves, siempre antes de consumir el plazo de siete días que les dio el Banco de España la pasada semana al comunicárselo. Se trata de las entidades -excluyendo las ya nacionalizadas, que entregaron antes su documentación- en las que Oliver Wyman detectó necesidades de capital bajo condiciones de estrés. Una vez recibidos los planes, el Banco de España, bajo la supervisión de Bruselas, tendrá unos 15 días para evaluarlos, corregirlos o rechazarlos e imponer otros. A partir de ahí, se espera que el dinero europeo llegue a estas firmas antes de finales de año.

"Es una nueva chapuza", señalan fuentes de una entidad, destacando que elaboran sus planes "con diferentes escenarios hipotéticos" que el Banco de España les ha facilitado a la espera de concretar los precios de traspaso de los activos que pasen al banco malo. Hasta entonces, los planes que presenten los bancos tendrán un mero carácter "provisional" que variará en función de la decisión que se tome.

Por el momento se especula con que los activos se traspasen con un descuento de 5 o 10 puntos adicionales sobre las provisiones que se han exigido al sector para sanear su carga inmobiliaria. Se trata de un 35% en el caso de la vivienda terminada, del 65% para las promociones en curso y del 80% en el caso del suelo.

De la horquilla de descuento adicional, o no, que se aplique finalmente al traspaso de los activos de las entidades dependerá el agujero que se genere y la cantidad de capital que se libere. Unos cálculos que desde el sector consideran que deberían conocer ya con precisión atómica en vista de que es su futuro el que está en juego. Un caso paradigmático es el de Banco Popular que, con unas necesidades de capital de 3.223 millones de euros en el escenario adverso del test de estrés, ha anunciado que saldrá al mercado para ampliar capital. Aunque la entidad tratará de conservar sus activos en su propio banco malo, del éxito de la ampliación dependerá el futuro de sus activos. En todo caso, convencer a un inversor, siempre reacio a las sorpresas, de que deposite su confianza en su proyecto bajo estimaciones provisionales complica aún más una tarea que se promete ardua.

Tampoco es tema baladí para Liberbank, Ibercaja y Caja 3 cuyo proyecto de fusión ha quedado herido de muerte por los resultados de examen al sector. Ibercaja, que solo en solitario solo necesitaría 226 millones, reúne esta semana a su Consejo de Administración para decidir si mantiene su enlace con Caja 3 (con un agujero de 779 millones) y con Liberbank (a la que se requieren 1.198 millones).

BMN, por su parte, ya ha visto naufragar su unión con Popular tras hacerse públicas sus necesidades de 2.208 millones. La entidad aspira ahora a reducir esta cuantía por debajo de los 1.000 millones, pero el precio al que el banco malo pague su carga inmobiliaria es una "x" fundamental de la ecuación.