El sector espera el resultado de las pruebas para iniciar más fusiones

La banca se prepara para el veredicto de Oliver Wyman

Las pruebas de resistencia definirán el déficit de capital de cada entidad

La banca se prepara para el veredicto de Oliver Wyman
La banca se prepara para el veredicto de Oliver Wyman

Cuenta atrás para el sector financiero español. La banca se prepara para conocer de forma inminente el veredicto de las pruebas de esfuerzo individualizadas realizadas por la consultora Oliver Wyman. Un test de estrés elaborado a partir de las auditorías que completaron las cuatro grandes consultoras (Deloitte, PwC, KPMG y Ernst & Young) en agosto y que determinará las necesidades de capital entidad por entidad. El sector se mantiene así expectante a la espera de conocer cuáles son las entidades que tendrán que recurrir a ayudas europeas para cubrir sus necesidades.

Se prevé que el Banco de España haga público el resultado en la segunda quincena de septiembre, tal y como recoge el Memorando de Entendimiento (MoU) que firmó el Gobierno como contrapartida para recibir el préstamo de 100.000 millones para el sector, pero las entidades no descartan una primera comunicación informal esta misma semana.

Eso sí, todo indica que la cifra oficial que tanto espera el mercado tardará más en llegar. "Da la sensación de que el 15 de septiembre no es una fecha cerrada. Se retrasa. La comunicación oficial será más bien a finales de septiembre", explican fuentes del sector financiero conocedoras del proceso.

Determinar las necesidades de capital del sector resultará determinante para avanzar en el proceso de saneamiento del sector financiero, eliminar las dudas sobre la banca española y permitir que arranque una nueva fase de consolidación dentro del sector. Pasos necesarios para recuperar la confianza de los inversores extranjeros en España. De ahí la importancia de que las cifras que finalmente publique Oliver Wyman sean las definitivas. Un objetivo que el Gobierno busca a toda costa.

El problema es que la definición del banco malo que contempla la última reforma financiera puede suponer un obstáculo. El decreto esboza el funcionamiento de esta sociedad que aglutinará los activos tóxicos de la banca intervenida pero no revela con claridad dos aspectos determinantes para el éxito de esta iniciativa. En concreto, la valoración a la que se transferirán los activos al banco malo y en segundo lugar el tipo de activos que se aportarán a esta sociedad.

La valoración de los activos es clave puesto que si resulta demasiado baja provocará necesidades adicionales de capital para el sistema. Por contra, si resulta demasiado alta dificultará el éxito del vehículo, la entrada de capital extranjero y aumentará el coste para el contribuyente. El Gobierno tiene hasta noviembre para ponerlo en marcha y por tanto la metodología que utiliza Oliver Wyman para hacer sus cálculos deberá estar en sintonía con las que se pretenden implementar a la hora de poner en marcha el banco malo.

El Ejecutivo no quiere errores y ha creado un comité de seguimiento compuesto por representantes del Banco de España, el Ministerio de Economía, la troika (BCE, FMI y Comisión Europea), el Banco de Francia y el Banco de Holanda para coordinar la auditoría. Pronto se conocerá el veredicto de Oliver Wyman y no se descarta que los bancos más débiles necesiten más capital del esperado y los fuertes menos de lo que se prevé.

Tipos de entidades

Débiles pero viables. Son las entidades con déficit de capital pero con planes de reestructuración creíbles para hacerles frente en solitario. El mercado sitúa aquí a Popular. Las entidades con un agujero menor al 2% de sus activos ponderados por riesgo tendrán hasta junio de 2013 para recapitalizarse, el resto recibirá una inyección de ayudas en forma de bonos contingentes convertibles (cocos).

Sin recursos. El denominado grupo 2 será aquel que incluirá a las entidades con necesidades de capital identificadas en los test de estrés y sin recursos para hacerlas frente. En este caso, la Comisión tendrá hasta diciembre para decidir cuáles de ellas serán recapitalizadas con el fondo de rescate y cuáles liquidadas de forma ordenada. Todas tendrán que transferir activos al banco malo.

Solventes y del FROB. El MoU que acompaña al rescate a la banca contempla cuatro tipos de entidades. El grupo cero es el de aquellas sin necesidades de capital, donde se encontrarían las tres grandes. A ellas podrían sumarse otras medianas, como Sabadell, Bankinter y Kutxabank. Un segundo grupo incluiría a las entidades en manos del FROB: Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia.

La cifra

62.000 millones es la cifra que el Gobierno baraja para el rescate bancario, en línea con la estimación global de Oliver Wyman.