Directivos

Piscinas naturales, un capricho respetuoso con el entorno

Desde calderas de biomasa hasta tejados verdes, la tecnología más amigable con el medio ambiente requiere un fuerte desembolso al que solo unos pocos están dispuestos.

Piscina natural
Piscina natural

La tecnología sostenible es cara y por ahora resulta un estilo de vida exclusivo y vedado para la mayoría de la gente. En los últimos años han surgido y evolucionado sistemas capaces de ahorrar en el uso de recursos naturales y de reducir el consumo energético, pero su elevado precio y sobre todo el alto desembolso inicial que suponen los hacen accesibles casi únicamente a los ejecutivos más sostenibles, quienes persiguen conseguir una casa completamente ecológica a través de la tecnología verde más puntera.

Entre estos sistemas se encuentran las piscinas sostenibles. La empresa Piscinas y Lagos, con sede en Barcelona, las instala con una exclusiva tecnología en la que no es necesaria ninguna obra de albañilería ni hormigón. Este tipo de piscinas se asemejan a lagos o playas naturales y no utilizan productos químicos para mantener la limpieza del agua, sino que se aprovechan las propiedades de filtración de diferentes tipos de plantas, así como filtros de grava y arena. La zona de regeneración de plantas y la de baño están separadas y comunicadas mediante una bomba de agua. Para los que quieran una piscina natural más exclusiva, hay empresas que ofertan complementos como arroyos, cascadas, duchas, iluminación subacuática o incluso zonas de playa. Este tipo de piscinas cuestan a partir de 16.000 euros, dependiendo de los metros cuadrados y de los complementos que se quieran añadir.

Pero estética y ecología no solo se encuentran en el agua. La empresa española Intemper es especialista en techos o azoteas verdes. Se trata de tejados cubiertos total o parcialmente de vegetación que mejoran la climatización del edificio y ayudan a proteger la biodiversidad en las zonas urbanas. Los techos verdes se pueden instalar en casas y edificios. Desde Intemper afirman que este sistema "reduce de forma espectacular la demanda energética de los edificios al mejorarse el aislamiento térmico". Además, contribuye al aislamiento acústico, reduce el consumo de agua debido al reciclaje del líquido a través de la filtración del techo y es una forma pasiva de protección contra los incendios. El coste de la instalación es sin embargo entre un 25% y un 50% más cara que la de un tejado convencional, debido a los mecanismos, mobiliario, abonos y plantas que requiere.

Ahorro a largo plazo

Los paneles solares serían su alternativa más conocida. Estos llevan décadas funcionando en grandes plantas de energía fotovoltaica, pero es en los últimos años cuando se ha puesto de moda instalarlos en viviendas particulares. Instalar placas solares supone una fuerte inversión inicial (cada placa cuesta en torno a los 400-600 euros más la instalación) pero se rentabiliza a un medio-largo plazo al disminuir las facturas de luz, agua caliente y calefacción, con lo que además se evita el gas natural. Las placas solares funcionan incluso con un 5% de radiación solar y su mantenimiento es casi nulo y muy sencillo. Simplemente hay que limpiarlas ocasionalmente con agua y jabón. Además, España es uno de los países de la UE que más puede aprovechar esta fuente de energía por su situación y climatología.

Otro sistema ecológico para utilizar en las instalaciones de calefacción y agua caliente que se está poniendo de moda es la caldera de biomasa. Se trata de una máquina que se alimenta de residuos combustibles como leña, astillas, pellets (restos de podas, talas o carpintería compactadas), huesos de aceituna, cáscaras de frutos secos, etc. Instalar una caldera de este tipo es un 20% más caro que instalar una de gas o gasóleo, pero el combustible cuesta la mitad y la ceniza que se obtiene puede aprovecharse como abono natural.