Secretos de despacho

Solo lápiz y papel para dirigir Uniteco Profesional

Gabriel Núñez preside la correduría desde una clásica oficina

En su tarjeta de visita pone presidente de Uniteco Profesional. Pero Gabriel Núñez (Cáceres, 1948) no ha dejado nunca de ser, en sus 43 años en la profesión, un "asesor de seguros", alguien que nunca ha dejado de pisar la calle y hablar de tú a tú con los clientes. "Trabajo mucho en la calle, me cito con los clientes, les visito y hablo mucho con ellos", asegura. Por eso ocupa su despacho unas cuatro horas de las 14 que trabaja diariamente en esta empresa familiar especializada en seguros para el sector sanitario.

Uniteco Profesional está situada, según el informe Plimsoll, en el top 20 de las corredurías nacionales y dentro de las 50 mejores empresas del sector para hacer negocios. Las claves para este éxito son, para Núñez, la especialización, la constancia y la afición. "Voy donde nadie va y hago lo que los demás no hacen. Hay que gestionar la compañía como uno gestionaría su casa, no gastando más de lo que se tiene e invirtiendo con garantías absolutas de poder recuperarlo en el año", afirma el empresario.

Entusiasta de su profesión, el presidente de Uniteco recalca que para trabajar solo necesita lápiz y papel. "Empecé con Mapfre en 1970, donde hice mi primera póliza, y como vendía mucho me pidieron que enseñara a otros. Yo les dije que para vender solo se necesita lápiz, papel y ser el que más sabe de lo suyo, y para eso hay que leer mucho", cuenta.

"Voy donde nadie va y hago lo que los demás no hacen"

Núñez quiso especializarse en seguros para médicos desde pequeño. "Yo fui niño de la posguerra, de los años del hambre, y me fijé en que la mayoría de los médicos no pasaba hambre porque los enfermos, aunque no tuviesen dinero, les daban pan, tocino, chorizos o algo de verdura, lo que tuvieran. Por eso siempre pensé en vender a médicos". El resultado es Uniteco, una empresa en la que también trabajan seis de sus siete hijos, a los que "ha inculcado el cariño y el amor por la profesión".

El presidente de la compañía se muestra orgulloso de ser "únicos en el mercado" y de su especialización en el sector sanitario. "Un seguro de un médico o de un dentista tiene un mejor precio que el del resto de profesionales gracias a Uniteco. La firma tiene que ganar el menor dinero posible para que el cliente tenga el mejor contrato. Ahora, cualquier otra empresa que haga un seguro a un médico se tiene que ajustar al estilo que yo he marcado", sostiene.

Gabriel Núñez presume igualmente de haber capeado la crisis e incluso mejorado los resultados. "Con la que está cayendo este año, es en el que menos devolución de recibos hemos tenido", asegura, y da además su particular receta anticrisis: "Si trabajáramos todos un par de horitas más, saldríamos de la crisis en un año. Un par de horas más si trabajas ocho, los que trabajen cuatro tienen que trabajar seis más", dice riendo.

Entre los hobbies de este asesor de "los mal llamados seguros de vida, porque son seguros de muerte" se encuentra leer y andar "muchísimo". "Leo en todos los sitios todo lo que cae en mis manos. He leído a casi todos los clásicos pero también me leo todo el buzón de correos, de todos los anuncios saco siempre algo positivo", dice el empresario.

Núñez, que no cree que llegue a jubilarse nunca, revela otro de sus secretos para dirigir "la mayor de las pequeñas corredurías" de seguros de España. "Me encanta la música andaluza y siempre pongo Radio Olé en el coche, porque necesito alegría para poder trabajar".

Una alegría que, sin duda, el empresario desprende a raudales.

Recuerdos de otros tiempos

El despacho del presidente de Uniteco alberga un contraste de siglos, una mezcolanza de las más novedosas máquinas -un Mac de Apple- y los más antiguos artilugios: cámaras fotográficas y máquinas de escribir antiguas, uno de los primeros móviles que salió al mercado, unas viejas revistas de Mapfre, entre las que se encuentra la número 1, que data de 1971, propaganda de medicinas antiguas que dicen curarlo todo y muchos recuerdos de viajes. Núñez guarda parte de estas reliquias o "chucherías" en un armario acristalado cerrado con llave. Por lo demás, el despacho es amplio, con muebles de estilo y pintado de amarillo. "El amarillo es el color de los médicos, no es el verde".

Si el empresario tuviera que quedarse con un solo objeto de su despacho, elegiría una máquina de escribir que perteneció a su madre. Una Underwood de más de un siglo que le regalaron a su progenitora cuando tenía pocos años y que luego utilizó su padre. Núñez también la usó. "La utilicé mucho porque fui oficial de notaría. Era la mejor porque era la más pesada y le tengo muchísimo cariño". En su despacho hay otra máquina de escribir antigua y guarda otra más en su casa que perteneció a Jorge XIII. "Me la compré en una subasta de objetos del príncipe Pío de Saboya. Es una máquina que la casa Mercedes regaló a Jorge XIII y la tengo nueva, con su cerradura y su cajita. Pagué tres o cuatro veces lo que valía, pero es que la quería".