COLUMNA

Hollande tiene deberes por hacer

La determinación de François Hollande para hablar duro con Angela Merkel parece debilitarse a medida que se acerca a la presidencia francesa. En el debate televisado contra Nicolas Sarkozy, el candidato socialista detalló qué quiere decir con su intención de "renegociar" el pacto fiscal de la eurozona. Está ahora claro que el proceso que Hollande tiene en mente no conducirá a una crisis mayor. Principalmente quiere hablar sobre crecimiento y sobre el papel del Banco Central Europeo. Y en cuanto a las reformas específicas que tiene en mente, algunas ya están previstas por la UE.

El líder socialista sigue siendo favorito después del debate. Sarkozy parecía un aspirante agresivo y tenso. Este nerviosismo le impidió retar el programa económico de Hollande, que guarda silencio sobre los problemas del gasto público y los costes del trabajo. Pero si el presidente Hollande es como el polemista Hollande, no será un problema para sus compañeros del euro. Aceptó la disciplina ya acatada por la eurozona e incluida en el paquete de reformas aprobado por el Parlamento Europeo en octubre. No se opuso formalmente a consagrar de alguna manera la disciplina fiscal en la Constitución. Quiere hablar sobre le papel del BCE, pero sin renegociar los tratados fundacionales de la Unión Monetaria.

En cuanto a medidas concretas, el candidato socialista quiere incrementar los recursos del Banco Europeo de Inversión: esto ya está en marcha. También llama a un mejor uso de los fondos estructurales de la UE, que se está negociando en Bruselas. Y por último, aboga por la creación de los eurobonos, pero la fuerte reticencia de Alemania, y su complejidad técnica y financiera, hace que esto solo pueda ser un proyecto a largo plazo, como mucho.

Mientras espera a eso, el presidente Hollande tendrá que enfrentar los problemas de la economía francesa que ha ignorado hasta ahora. Pero el problema real no es lo que amenaza con hacer a Europa, sino lo que propone no hacer para Francia.

Por Pierre Briançon