El país queda fuera de la mejora de estimaciones

¿Funciona la austeridad? El FMI hunde a España aún más en la recesión

La zona euro va a ir este año mejor de lo que preveía en enero el FMI. Lo mismo sucederá en Estados Unidos y en los países emergentes. Un panorama alentador que solo tiene un borrón: España. Es la única gran nación para la que el Fondo empeora sus perspectivas y la que tendrá más paro.

Christine Lagarde, presidenta del FMI
Christine Lagarde, presidenta del FMI

El sol empieza a lucir entre las negras nubes de la tormenta que azota la economía mundial. Eso es lo que piensan los expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que han dado una alegría al mundo en su informe de previsiones económicas globales de primavera. En la anterior revisión, la de enero (quizá porque coincidía con lo más crudo del invierto), el golpe fue duro: freno al crecimiento de la economía mundial y recesión en la eurozona. Ahora, el organismo capitaneado por Christine Lagarde se muestra algo más positivo.

Quien quiera ver la botella medio llena tiene a qué aferrarse. De eso no hay duda. El tirón de Estados Unidos y "las mejoras políticas acometidas en la eurozona en respuesta a la profundización de su crisis han reducido la amenaza de una fuerte desaceleración mundial", explica el FMI. La recuperación, eso sí, es todavía frágil.

Pero desde territorio nacional comulgar con este sentimiento resulta complicado. Y es que España es la única de las grandes economías para las que el FMI empeora sus previsiones. Si el fondo ya era uno de los más pesimistas sobre el desempeño del PIB nacional para este año, ahora lo es más. En enero, su estimación era una caída inferior al 1,7% para la economía española. En el informe recién publicado, prevé una contracción superior al 1,8%.

Esta cifra deja fuera de juego la previsión del Gobierno. El Ejecutivo optó en la redacción de los Presupuestos por ponerse en lo peor y aferrarse a las predicciones más negativas para no pillarse los dedos. Apostó por una caída del 1,7% para el PIB de este año, igual a la que sostenía el FMI en ese momento. Ahora, la revisión acometida por el fondo deja al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el bando de los optimistas, aunque sea por muy poco.

Sin embargo, lo realmente llamativo (y preocupante) es que España es la única economía para la que se empeora la perspectiva de futuro. Solo hay una salvedad, la India, aunque para ella lo que se espera ahora es un crecimiento del 6,9% frente al 7% anterior. Nada parecido a lo que sucede en España.

El capítulo de mejoras, en cambio, está plagado de buenas noticias. La economía mundial crecerá este año más de lo previsto en enero, al 3,5% y, aunque se sigue esperando una suave recesión en la eurozona "debida a la crisis de la deuda, la general pérdida de confianza, el efecto del desapalancamiento bancario en la economía real y el impacto de la consolidación fiscal lanzada en respuesta a las presiones de los mercados", la recaída será menor de lo que se esperaba hace tres meses.

Y lo será porque Alemania y Francia tirarán más de la cuenta, a una tasa que duplica la prevista en enero y que ahora está en el 0,6% y el 0,5%, respectivamente. En el lado negativo está Italia, la peor de las grandes economías comunitarias, pero para la que también se descuenta una mejora. Los expertos del fondo ya no esperan que caiga un 2,2% este año, sino un 1,9%, cada vez más cerca de la cifra española.

En todo su informe, el FMI va dando una de cal y otra de arena a las políticas adoptadas para salir de la crisis en Europa. Alaba la consolidación fiscal, pero también le echa una mano al Banco Central Europeo y a sus políticas no convencionales. Frente a las críticas y presiones alemanas, el fondo insiste en que no deben frenarse, que debe mantenerse la compra de bonos de los países con problemas y las subastas de liquidez a largo plazo. "Puede que estas medidas no supongan un sustituto a las reformas estructurales, pero pueden limitar el riesgo de otra gran economía cayendo en la trampa de la deuda con bajada de precios (deflación), lo que podría dañar seriamente las perspectivas de mejores políticas y un mayor crecimiento global", añade el informe.

También con España el informe nada y guarda la ropa, con una palmada en la espalda, seguida de una matización. "La nueva meta de déficit de España apunta a una fuerte consolidación, aunque podría haber tomado más en cuenta el impacto de las débiles perspectivas de crecimiento", dice.

Pero si lo que se miran son las cifras, la respuesta está clara. La austeridad española no ayudará a la economía, al menos este año. Tampoco al paro. El FMI prevé una tasa de desempleo del 24,2% para 2012, mucho más de lo que decía en septiembre pasado. De hecho, España será el país de todos los analizados por el FMI con más personas sin trabajo.

Para 2013 la situación española mejora un poco. No en materia de desempleo, porque la institución internacional solo prevé una ligera caída, hasta el 23,9%. Pero al menos sí considera que la economía saldrá de la contracción. Para el año que viene, el FMI pronostica una subida del PIB del 0,1%. Puede que sea una cifra casi testimonial, pero es más de lo que esperaba hace tres meses, cuando descontaba que siguiera cayendo.

Por si había alguna duda, otros dos países que lo van a pasar muy mal este año son Grecia y Portugal, dos naciones intervenidas y que han puesto en marcha drásticos planes de austeridad para salir del agujero. En ambos casos, el FMI no dio previsiones para ellos en enero, así que hay que ir a las de septiembre para hacer la comparación. Y no salen bien parados. El FMI espera ahora que Grecia se contraiga un 4,7% este año y que Portugal lo haga a una tasa del 3,3%; todo ello, después de un 2011 de pesadilla. Cuando los expertos del FMI hicieron sus cálculos en septiembre, las malas noticias se limitaban a caídas de la economía del 2% para el actual ejercicio.

Pese al pesimismo que destilan las nuevas previsiones para España y los países con más problemas de Europa, siempre hay clavo al que agarrarse: si el resto de Europa y del mundo va mejor, sus economías podrán tirar del carro. Sin este impulso, la recuperación sería imposible. Con él, al menos se puede soñar.