Presupuesto

Grande entre los grandes

Ni hay un sector o actividad en el que las cifras desafían nuestra imaginación, es el de la enseñanza: más de 53.000 millones de euros solo en gasto público (un 5% del PIB), 65.000 millones si incluimos el privado, más de nueve millones de estudiantes, cerca de 30.000 centros, 700.000 profesores en enseñanzas no universitarias... Queda claro por estas magnitudes que, de considerársele un sector económico al uso, lo que no es muy habitual, dado el gran peso de lo público, la enseñanza se trataría de tu a tu con el automóvil o el turismo.

O incluso más. Porque si el turismo en España da servicio a varias decenas de millones de visitantes al año, estos utilizan sus servicios apenas durante algunos días. Por el contrario, los más de nueve millones de estudiantes censados en España usan toda la infraestructura educativa durante varios meses, ocho o nueve en la mayor parte del sistema. Lo que explica que sea, sin duda, uno de los sectores con más elevado nivel de empleo. A los 700.000 profesores del sistema general, habría que sumarle los de las universidades y multiplicar la resultante al menos por 1,5 para incluir a todo el personal no docente. Llegaríamos probablemente a cifras cercanas al millón y medio de trabajadores.

DESPIDOS DE PROFESORES

Lo mínimo que se puede decir del sector es que ha vivido unos años magníficos, tanto por el incremento del gasto público en educación, pero también por la proliferación de universidades privadas, escuelas de negocios, empresas de e-Learning y muchos otros nichos en ascenso. Solo entre 2000 y 2009, el gasto público en enseñanza ha pasado de 27.400 a 53.100 millones de euros, prácticamente el doble. Pocos sectores de la economía pueden presumir de cifras tan alentadoras. Año a año el gasto se hha venido incrementando a tasas del 7% u 8% anual.

La crisis parece haberle tocado solo tangencialmente. Si es cierto que la enseñanza pública en general ha tenido que frenar las subidas del gasto, lo que ha provocado ya miles de despidos de profesores (en Cataluña y otras regiones), la realidad es que los segmentos privados siguen creciendo. Es el caso de las universidades privadas y las escuelas de negocios. Prácticamente inexistente (o muy minoritario) hace unos 20 años, el sector privado tiene ya el 12,2% del alumnado universitario en España, unos 176.000 de un total de 1,4 millones. Y lo que es más importante, mientras que el alumnado de las universidades públicas bajó un 11% entre el 2004 y el 2011, el de las privadas creció casi un 36%.

Esta progresión no se ha detenido con la crisis. Según la consultora DBK, el sector de las universidades privadas y escuelas de negocio cerró el 2011 con una facturación de 1.600 millones de euros, un 3,9% más. Las universidades privadas crecieron, incluso, más que las escuelas de negocio, un 7,8% hasta los 965 millones, lo que explican en el sector debido a "la ampliación de la oferta de cursos, la flexibilización de los programas académicos y la implantación el Plan Bolonia, que prima la enseñanza de posgrado". Por su parte, las business schools, unos 150 centros en España, solo lograron aumentar su facturación en un 2,8% hasta los 555 millones de euros. Lo que, de todos modos, tampoco está mal.

ENORMES INCREMENTOS

Otro subsector en franca expansión es del llamado e-Learning, que ha venido protagonizando subidas del 25% anual. Según AEFOL, una consultora para empresas de enseñanza por Internet, en 2009 más de 2,5 millones de personas realizaron en España un curso a través de la Red. Las empresas del sector, con cerca de 6.000 trabajadores, facturaron ese año en tono a los 600 millones de euros. En 2000, la facturación de estos centros no superaba los 100 millones.

El que España tenga un sistema de enseñanza concertada y privada muy superior al habitual en Europa significa también una gran oportunidad para el segmento privado del sector. En nuestro país casi el 30% de los 29.300 centros del régimen general no universitario y el 32,1% de los alumnos están en la enseñanza privada. La proporción es incluso mayor en algunas comunidades como la de Madrid, donde los centros privados vienen a ser el 47,4% del total.

El fuerte peso del sector privado en enseñanza primaria y secundaria es una situación casi única en Europa. En primaria, con un 27,8% de población estudiantil en privada-concertada, somos líderes de esta modalidad junto con Bélgica y Malta. En Francia o Suecia, los países que nos siguen, el peso es apenas del 14,3% y 7,6%. En la mayoría de Europa ni siquiera llega al 4% o 5%.

De hecho, al margen del fuerte gasto público (53.000 millones de euros), las familias españolas gastan actualmente en torno a los 8.700 millones de euros en enseñanza. Un dinero que no utilizan exclusivamente en pago de matrículas, sino también en todo ese conjunto de actividades y servicios de uso cada vez más habitual como actividades extraescolares o de complemento, transporte o comedores, suministrados por centenares de empresas, con miles de trabajadores adicionales. Esto es porque en la actualidad el 63,2% de los centros en España ofrecen servicios de comedor, la proporción llega incluso al 74,6% en los privados. Y el 30,2% de los centros ofrecen transporte a sus alumnos.

La impresión dominantes es que, si bien en los últimos dos años, se ha asistido a un cierto freno de las inversiones públicas y a menores crecimientos en el área privada, las posibilidades del sector distan de estar agotadas. Se espera que, una vez pasada la crisis, todos los segmentos se pongan de nuevo en marcha acelerada. Esto porque, además, España no ha logrado aún posicionarse a cabeza de los que más gastan en educación en Europa. Mientras estamos en torno al 5% del PIB en gasto público, Francia, Reino Unido y Suecia, con rentas per capita muy superiores a la nuestra, gastan el 5,6%, el 5,4% y el 6,7%.