Material didáctico

Clase de Ciencias en tres dimensiones

En la pizarra de siempre surgen de repente peces de colores y toda la clase parece estar sumergida bajo el océano. La recreación no es ciencia-ficción, sino la realidad de cada vez más aulas en España, que están viviendo su particular boom de las nuevas tecnologías. Zambullir a todos los alumnos en una pecera o en el mar, o subirlos a la cima de una montaña para explicarles el hábitat de cada uno de estos entornos en clase de ciencias naturales es posible gracias a las pizarras digitales interactivas, una herramienta que poco a poco se está extendiendo por los colegios como respuesta a la atención personalizada que reclaman los padres y a la apuesta de los Gobiernos por adaptar las mentes de los más pequeños a las exigencias del mercado laboral, obsesionado por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Al igual que las pizarras digitales, pueblan las aulas ordenadores portátiles, proyectores e incluso tabletas, en una revolución tecnológica que aún no diferencia cuál será la tecnología ni la herramienta que ha llegado para quedarse. Quizá sea una mezcla de todas, en un intento de los centros educativos por modernizar sus métodos de enseñanza y despertar a los alumnos españoles, que ocupan los últimos puestos de la Unión Europea.

"Las innovaciones en equipamiento didáctico son continuas, por ello es complicado determinar un material en concreto que sea especialmente innovador", explican desde Iberdidac, la única patronal que representa en España a los fabricantes de material didáctico tecnológico. Por el momento, profesores, padres y centros intentan adaptarse a la Escuela 2.0 que el Gobierno de Rodríguez Zapatero puso en marcha y que se está desarrollando de forma desigual según comunidades. Madrid, por ejemplo, ha obviado la tecnología digital en beneficio del bilingüismo y del uso de ordenadores portátiles, "pero no hay un modelo correcto", explican desde la compañía canadiense Smart, la primera que sacó al mercado pizarras digitales, hace 20 años.

ESTÍMULO A LOS ALUMNOS

Lo importante, señalan desde este sector, es que el profesor pueda y sepa adaptarse a las nuevas tecnologías para sacarles el mayor provecho y que sirvan de estímulo a los alumnos. Y ahí es donde encalla la integración de la tecnología en la educación en España. "Los primeros concursos públicos solo apostaban por el hardware, pero poner este tipo de herramientas necesita la formación del profesorado", añaden desde Smart. Es decir, de nada sirve disponer de la última tecnología en clase si al final solo se utiliza para subir documentos de Word o de PowerPoint y si el docente se ve desbordado por una tarea más.

La clave es que sea un complemento al libro en papel y a los deberes de siempre, como un dictado, y sobre todo que funcione como una herramienta interactiva. Esta misma compañía ha comprobado en sus múltiples visitas a colegios de toda España cómo los alumnos se pelean hoy por salir a la pizarra digital interactiva, que les ofrece realidad en tres dimensiones. "Lo nunca visto", añaden.

"Los alumnos aún mantienen la inercia de estudiar en papel, pero con las nuevas tecnologías se ven obligados a atender, porque tienen que estudiar a partir de sus propias notas", explica Laureano Nonidez, profesor de Secundaria en el colegio Sagrada Familia de Urgel, en el madrileño barrio de Vallecas. En sus clases de ciencias naturales, Nonidez ha probado el sistema de Blink Learning, una plataforma educativa creada para que los profesores puedan hacerse sus clases a medida a partir de los libros de texto tradicionales. Esta compañía ha firmado acuerdos con la mayoría de editoriales de libros educativos en España, que vuelcan sus contenidos en este sistema a través de Internet.

La ventaja de un sistema así es que el profesor puede acceder a todas las editoriales a la vez y a partir de ahí diseñar sus propias clases, subiendo vídeos, creando actividades nuevas. ¿Es de verdad útil? "Es una herramienta más, depende de cómo la utilices; si es para poner lo mismo que dice el libro, entonces no sirve para nada. Lo bueno de esta plataforma es que es muy fácil de utilizar, no hace falta tener conocimientos de informática", añade Nonidez. En su caso, daba sus clases mediante un proyector y una pantalla, pero la plataforma está diseñada para plasmarse en cualquier soporte, ya sea tableta, ordenador portátil o pizarra digital.

Lo útil de este invento, insisten en la compañía, es que incluye a los padres en el seguimiento escolar de sus hijos. Mediante una clave, pueden conectarse a la plataforma en casa vía Internet y comprobar los resultados en clase o si han hecho los deberes. Para el profesor es más cómodo para determinadas tareas, como las pruebas de respuesta cerrada (verdadero o falso), porque el sistema corrige automáticamente las respuestas que los alumnos han dado en casa a través de la plataforma. No obstante, desde las empresas fabricantes reconocen la reticencia de muchos profesores a incluir la tecnología en sus cursos porque aún la ven como un trabajo más y no como una forma de ahorrar tiempo.

Todo este universo de nuevas posibilidades que ofrece el material didáctico tecnológico empieza a virar de los centros públicos, muy activos en la inversión en este tipo de herramientas, hacia los privados. La crisis económica y los recortes están mermando las posibilidades de las instituciones públicas. Las privadas, en cambio, han encontrado en la tecnología un valor añadido que ofrecer. "El primer trimestre del curso escolar arrancó con el anuncio de huelgas y movilizaciones ante unos recortes en educación que sin duda no ayudan a hacer frente a la coyuntura económica que vivimos. Cualquier recorte en educación afecta al sector didáctico, y los fabricantes han visto cómo la demanda se ha reducido, aunque aún no tenemos cifras para conocer cómo ha variado el mercado", explican desde la patronal Iberdidac. Herramientas como entrenadores didácticos, esqueletos, robots, instrumentos musicales, el osciloscopio o el kit tecnológico están viajando fuera de España. "Cada vez más empresas están optando por la internacionalización, debido a la necesidad de dar salida a sus productos", concluyen desde esta patronal.