Degrada la deuda española por el "significativo empeoramiento de sus perspectivas económicas y fiscales"

Fitch rebaja dos escalones la nota de España e Italia

Sigue el goteo. Fitch Ratings ha cumplido esta tarde su amenaza al rebajar en dos escalones su calificación crediticia sobre la deuda soberana de España, que pasa de AA- a A. La agencia explica el recorte por "el significativo empeoramiento de las perspectivas económicas y fiscales" del país.

Menos de un mes después de sufrir la rebaja de Standard & Poor's, la deuda soberana española ha sido castigada hoy por otra de las tres grandes, Fitch Ratings.

La agencia de calificación ha degradado hoy a seis países de la zona euro a la vista del deterioro de la crisis de la zona y las pobres perspectivas de actividad para los próximos meses.

La nota de Fitch explica la degradación española por dos factores: uno genérico, y otro propio. El primer es "la creciente divergencia de las condiciones y previsiones económicas, crediticias y monetarias" de la zona euro, que "podrían crear shocks adicionales".

El particular español pasa por el "significativo desvío" en el déficit presupuestario de 2011 [rondará el 8% del PIB, frente al 6% previsto] y el deterioro de las expectativas económicas, "con implicaciones adversas sobre las previsiones de las cuentas públicas.

La anunciada hoy es la segunda rebaja de calificación de Fitch sobre España desde que el Reino lograse la triple A en octubre de 2003. En mayo de 2010, coincidiendo con el giro político del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la nota bajó a AA+, y a mediados del mes pasado llegó la amenaza de la degradación actual.

En cuanto a la calificación a corto plazo, el descenso ha sido de un peldaño, al pasar de F1+ a F.

La agencia se suma a los recortes generalizados

Junto a España e Italia, Fitch ha recortado la calificación de Bélgica, Eslovenia y Chipre, al tiempo que ha colocado en vigilancia negativa la nota de Irlanda.

La agencia valora los acuerdos sobre control de déficit en la Unión Europea del mes pasado, la anticipación del Mecanismo Europeo de Estabilidad y la iniciativa de refinanciación a tres años del Banco Central Europeo. Sin embargo, al igual que hizo S&P hace dos semanas, critica la "aproximación gradual adoptada por los políticos" a la hora de afrontar la crisis del euro. A su juicio, esta solo llegará cuando se recupere la economía, y para lograrlo será necesario acelerar las reformas estructurales.

M. E. P.