COLUMNA

Colombia, refugio seguro

La tasa de asesinatos en Colombia del año pasado, aunque alta, fue la más baja desde 1984. Para los inversores, la economía latinoamericana disfrutó de una fuerte expansión y una inversión extranjera récord. Con el orden restableciéndose, los salarios bajos y los recursos abundantes, el país tiene un potencial casi a prueba de balas para un rápido crecimiento. La mejora en la seguridad colombiana es crítica para sus perspectivas económicas. Colombia sufrió una guerra civil durante décadas y las principales ciudades estaban dominadas por bandas de narcotraficantes. Ahora, el principal grupo guerrillero se limita al robo de ganado y el nexo en el negocio de la droga se ha trasladado a otros lugares. Con los precios de la energía y las materias primas altos, los inversores extranjeros se han apresurado. La inversión extranjera directa en 2011 aumento un 56% hasta los 14.800 millones de dólares, la mayor parte destinado a los sectores minero y petrolero.

Con el PIB per cápita aún por debajo de los 10.000 dólares y la tasa de alfabetización por encima del 90% hay potencial para décadas de crecimiento de salarios antes de que las presiones de los costes laborales resulten onerosos. Además, el Nuevo Tratado de Libre Comercio con EE UU debería entrar en vigor este año, impulsando el crecimiento. La política macroeconómica de Colombia es sólida, con tipos de interés moderadamente más altos que la inflación y con la deuda pública bajo control en el 45% del PIB. El crecimiento del 7,7% anualizada del tercer trimestre del año pasado puede que fuera puntual, pero las perspectivas de un robusto crecimiento son excelentes. Una desaceleración global podría volver a dificultar las cosas. Pero mientras eso no ocurra, Colombia parece un refugio seguro para un crecimiento sorprendente.

Por Martin Hutchinson