El Partido Popular Europeo cierra filas con Hungría

El Partido Popular Europeo cierra filas con Hungría

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, sale indemne de su rifirrafe con Bruselas sobre derechos y libertades gracias al apoyo del Partido Popular Europeo (PPE).


El PPE ha cerrado filas con su correligionario húngaro ante lo que consideran una reacción histérica de las fuerzas progresistas frente a las supuestas violaciones de derechos y libertades por parte del gobierno de Orban. "En Hungría no ha habido hasta ahora ninguna represión", ha señalado esta tarde el líder del PPE, Joseph Daul, durante el debate celebrado esta tarde en el Parlamento Europeo. Su colega, Manfred Weber, ha destacado que "Orban ha venido aquí de manera voluntaria porque no tiene nada que esconder".

El apoyo del partido mayoritario de la Eurocámara a Orban era previsible, dado que el húngaro es nada menos que vicepresidente electo de esa formación. La tibia reacción de la Comisión Europea, como bien apunta hoy Gabriela Cañas, también anticipaba que el primer ministro húngaro no tiene nada que temer en Bruselas.

La Comisión se ha limitado a abrir tres expedientes sobre elementos menores y técnicos, y el propio Orban se ha mostrado dispuesto a "corregir las objeciones planteadas de manera rápida, sencilla y eficaz". Como él mismo ha dicho en Estrasburgo, "nadie ha cuestionado la Constitución húngara, a pesar de lo que repite a dirio la prensa europea".

Queda, sin embargo, la duda sobre la situación real en Hungría. Y como ha dicho el líder de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, "si Orban está tan seguro de que no pasa nada, porque no se pone en marcha una investigación en base al artículo 7 del Tratado de la UE para verificar que es así".

Ese artículo, nunca utilizado, permite suspender el derecho de voto de un socio que viole las normas fundamentales de la UE. Una bomba nuclear que el PPE, que preside la Comisión Europea (Barroso) y el Consejo (Van Rompuy) desde luego no piensa utilizar.

Imagen: Viktor Orban, primer ministro de Hungria ante el Parlamento Europeo durante su presidencia de la UE en 2011 (tomada de su web).

Comentarios

Lo que nos faltaba. Esperemos que no sigan los pasos de la Serbia de Milosevic, la Croacia de Tudjman y compañía. Supongo que no, pero dan alas a todos los ultraderechistas, que están muy crecidos, demasiado crecidos.
Desde Europa insisten en la necesidad de recortar para hacer frente al sacrosanto déficit. Recortar salarios, recortar personal, recortar administración, recortar lo innecesario. Y no suena a chacota que quien vive en la opulencia burocrática predique lo contrario. Para cuándo el adelgazamiento de la UE, administrativamente hablando. Suena a broma que este indomable leviatán funcionarial se erija en guía de las burocracias ajenas cuando la suya no es capaz de racionalizar. A ver si adelgazamos un poquito. Porque vamos, es introducirse en sus vericuetos y topar con una jungla de siglas incomprensibles. Siglas que esconden otras tantas agencias y organismos comunitarios con cientos de altos cargos al frente, entre presidentes, vicepresidentes, secretarios, comisarios, directores generales, además de un abultado número de funcionarios de alto copete, con un salario en alta consonancia. Y es que no pueden ser tan importantes cuando son tantos, como resultan exageradas tantísimas normas, que hasta la curvatura del pepino merece la atención (Reglamento 1677/88), eso sin contar los puerros entreverados (Reglamento 2396/2001). Me permito recomendarle la lectura de 'El gentil monstruo de Bruselas', de Hans Magnus Enzensberger, libro del que tomé prestadas las hortalizas. Parafraseando a Baroja cuando se refería a periodistas, necesitamos más instituciones de patas que instituciones de mesa, más dirigentes y menos numerosos a pie de calle que no tantos y repantigados en la irrealidad de sus mullidos sillones. Es una propuesta.
Muy buenooo!!!!
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